Hacer de la incertidumbre en los mercados una oportunidad

  • 25-11-2019

  • 2 minutos

Hoy en día, hay una cosa segura: la incertidumbre en los mercados financieros seguirá siendo nuestra compañera de viaje. Los numerosos eventos geopolíticos y las escasas perspectivas económicas a veces dificultan la visión clara de las cosas. Los precios fluctúan más fuertemente y cuando esto ocurre, puede ser el caldo de cultivo para una incertidumbre aún más generalizada entre los inversores, tal y como señalan en este artículo Björn Esser, Christian Schütz, Dr. Timo Teuber y Moritz Schierholz, gestores de MainFirst Contrarian Opportunities.

Björn Esser, Christian Schütz, Dr. Timo Teuber and Moritz Schierholz (Fund Managers of the MainFirst Contrarian Opportunities in the Quantitative Investment Solutions Team)

En este tipo de situaciones en particular, como hemos observado a menudo en el pasado reciente, las llamadas estrategias de reversión a la media (mean reversion strategies) cobran especial importancia.

El concepto de inversión puede resumirse de la siguiente manera: comprar en ciertos mercados en un momento en el que están teniendo su peor rendimiento en términos históricos con la expectativa de que vuelvan a su tendencia a medio plazo en un corto plazo. En este contexto, la ineficiencia de los mercados o el comportamiento irracional de los inversores desempeñan un papel importante como posibles desencadenantes. Por un lado, esto requiere inevitablemente un proceso de inversión disciplinado. Por otro lado, también requiere audacia y tiende a ser difícil para las personas guiadas por las emociones. En otras palabras, las estrategias de reversión a la media se basan en un enfoque muy oportunista y siempre en contra de las tendencias actuales del mercado.

El Modelo

Esto se lleva a cabo mediante un riguroso modelo de Media-Reversión, que comprueba el grado de exageraciones del mercado (si están disponibles) y toma la correspondiente posición contraria. Los instrumentos de inversión son exclusivamente futuros líquidos cotizados con un fuerte enfoque en los países industrializados desarrollados.

El objetivo es conseguir una rentabilidad atractiva e independiente del mercado (entre un 3 y un 4% por encima del tipo de interés del mercado monetario) con baja volatilidad (objetivo de volatilidad a largo plazo del 4%). Más concretamente, la premisa es que cuanto mayor sea la volatilidad o las divergencias dentro de los mercados financieros subyacentes, más oportunidades de negociación se abren.

Este enfoque estratégico también ha demostrado su utilidad práctica. Así, una mirada a los datos históricos muestra que, al implementar de forma consistente esta filosofía de inversión como complemento de una cartera tradicional y conservadora, se ha conseguido una mejora tanto de los ratios de riesgo como de los ratios de riesgo-rentabilidad. Gracias a esta estrategia, la volatilidad disminuye y la pérdida máxima se reduce significativamente. También cabe mencionar que esta estrategia no sólo es rentable en los meses de caída de los precios, sino que también puede ser beneficiosa en un entorno en el que los mercados bursátiles son positivos.