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El impacto del coronavirus en la inversión en siete gráficos

  • 28-02-2020

  • 6 minutos

La propagación del coronavirus, COVID-19, más allá de China, ha generado incertidumbre para las perspectivas de crecimiento mundial provocando volatilidad en los mercados financieros. Los brotes en España, Italia, Corea del Sur e Irán, entre otros países, han suscitado la preocupación de que la propagación fuera de China podría estar acelerándose. Pero, ¿cómo afecta todo esto a las inversiones? Desde Schroders lo explican con siete gráficos que muestran cómo el COVID-19 está afectando y afectará a los mercados mundiales.

¿Cuál ha sido el impacto del coronavirus hasta ahora?

El impacto humano ha sido significativo, con más de 2.800 muertes confirmadas, la mayoría en la provincia de Hubei en China. Estas cifras superan las del brote del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) que mató a cerca de 800 personas en 2002-2003. Las autoridades chinas han reaccionado imponiendo cuarentenas, así como restringiendo las reuniones públicas, los viajes y el turismo.

Desde el punto de vista de los mercados financieros, la respuesta ha sido bastante tenue en medio de indicios de que la tasa de infección en China ha llegado a su punto máximo. Sin embargo, la reciente aparición y aceleración de casos en Corea del Sur, Irán e Italia ha hecho temer que el virus pueda tener un impacto mucho mayor del que los mercados preveían inicialmente. Los gráficos que figuran a continuación muestran cómo los mercados bursátiles se han visto afectados, mientras que la demanda de bonos ha aumentado, lo que ha tenido como consecuencia la reducción de los rendimientos y el aumento de los precios.

Tras un rebote inicial, los mercados mundiales (tomando como referencia el MSCI World Index) y de China continental han registrado nuevas caídas

Entre otros mercados, los precios de las materias primas también han sufrido un impacto desproporcionado. China es el mayor consumidor de muchas materias primas, en particular de metales para su uso industrial. En consecuencia, las repercusiones en los precios han sido importantes, como lo ilustra el índice de materias primas S&P GSCI. Esto tiene consecuencias principalmente para los países que son exportadores de materias primas. En América Latina, en particular, Brasil, Chile, Colombia y Perú han experimentado una marcada volatilidad en sus bolsas y divisas.

Los precios de las materias primas cayeron bruscamente al aumentar la gravedad del brote

¿Por qué este brote es diferente a otros anteriores como el SARS?

Azad Zangana, economista jefe de Schroders recuerda que “el lugar de China en la economía mundial ha cambiado drásticamente desde el brote de SARS en 2002. Entonces, China representaba sólo el 4,2% de la economía mundial y contribuyó un 18% al crecimiento del PIB mundial. En 2018, su participación en el PIB mundial había aumentado hasta el 15,8%, y el 35% del crecimiento mundial procedía de China. Por lo tanto, una actividad económica más débil en China tendrá un impacto proporcionalmente mayor en el crecimiento mundial actual”. Después de un año en el que las tensiones comerciales entre EE.UU. y China pesaron sobre el crecimiento mundial, las expectativas del mercado apuntaban a una mejora en este ejercicio tras la firma del acuerdo comercial en «fase uno» el 15 de enero. Sin embargo, el brote de coronavirus ha sembrado una gran incertidumbre sobre estas perspectivas.

Evolución de la participación de China en el PIB y el crecimiento mundial desde 2000

¿Habrá un impacto continuado en el crecimiento mundial?

Keith Wade, economista jefe de Schroders, explica que “la recuperación de la economía mundial se ha paralizado en Asia como resultado del virus. Los efectos se están propagando ahora por la economía mundial a medida que se interrumpen las cadenas de suministro. También existe la amenaza añadida de que el virus surja fuera de China, como hemos visto en Italia y Corea. Los mercados están teniendo que revisar sus supuestos sobre el retorno a la normalidad y aunque el virus puede ser contenido en el segundo trimestre, el efecto sobre el gasto y la actividad podría persistir ya que la gente será cautelosa durante algún tiempo después. Las consecuencias negativas a corto plazo serán suficientes para inclinar algunas economías como Japón e Italia hacia la recesión. No obstante, a medida que el virus se vaya extinguiendo habrá margen para un repunte de la actividad.

Pero quizás la pregunta más apremiante es hasta qué punto se extenderá el virus fuera de China, y se establecerá en los EE.UU. Los riesgos de una pandemia mundial han aumentado. Los portadores del virus pueden ser infecciosos sin mostrar síntomas, lo que hace más difícil detectarlos, aislarlos y contenerlos. Claramente esto puede conllevar un mayor riesgo de disminución de la actividad, especialmente si EE.UU. se ve afectado. La economía más grande del mundo está relativamente menos expuesta a la interrupción de la cadena de suministro global y puede apoyar la demanda mundial, especialmente si la Reserva Federal vuelve a recortar los tipos de interés, como esperamos”.

¿Qué signos de mejora hay en la economía china?

El primer punto a señalar es que la economía de China es sistémica. Representó el 28,4% de la producción manufacturera mundial en 2018, según la División de Estadísticas de la ONU, en comparación con el 16,6% de EE.UU. En 2004, la participación de EE.UU. fue del 22,3% cuando China representaba sólo el 8,7%. La economía china también se ha integrado más con el resto del mundo.

Es difícil medir con precisión el grado en que las fábricas han logrado reabrir después del Año Nuevo Lunar el 25 de enero, y a qué nivel de capacidad de producción. Los datos de migración producidos por la empresa tecnológica china Baidu sugieren que una gran proporción de los trabajadores aún no han regresado. En Wuhan, que es donde se cree que se originó la epidemia, se han incorporado un número inferior de trabajadores. Los negocios no esenciales para Hubei, la provincia más amplia de la que Wuhan es la capital y en la que viven unos 60 millones de personas, permanecerán cerrados hasta el 11 de marzo.

Porcentaje de trabajadores que se han incorporado tras el Año Nuevo Lunar frente a 2019

Un rápido examen del consumo de carbón en seis centrales eléctricas independientes pone de manifiesto la caída de la actividad. El consumo de carbón es estacionalmente más bajo alrededor del Año Nuevo Lunar, pero generalmente comienza a recuperarse tras 15 días.

Consumo de carbón de seis centrales eléctricas independientes después del Año Nuevo Lunar

El Presidente Xi ha instado a la población a que vuelva a trabajar, pero indicando que esto debería estar sujeto a los riesgos de salud regionales. Es probable que las medidas de cuarentena y las restricciones a la circulación continúen en varias regiones, lo que planteará nuevos problemas logísticos a los exportadores. Cuanto mayor sea la duración del brote y cuanto más tiempo permanezcan vigentes las medidas para impedir su propagación, mayores serán las consecuencias para las cadenas mundiales de suministro, el comercio mundial y el crecimiento.

El índice Baltic Exchange’s Capesize ha entrado en territorio negativo

La mayor parte del comercio mundial se transporta por barco. Como las empresas de contenedores han reducido sus viajes a China, debido a las preocupaciones por el coronavirus, han aumentado los retrasos en los puertos chinos. Si éstos persisten o siguen aumentando, el comercio mundial total, tanto en términos de volumen como de valor, podría disminuir.

Las economías más expuestas al comercio, entre ellas la mayoría de Asia, pero también Australia y Europa, podrían resentirse. Por ejemplo, el fabricante de automóviles surcoreano Hyundai ya ha tenido que cerrar varias de sus plantas en Corea del Sur debido a la escasez de piezas que se importan de China.

El índice Baltic Exchange’s Capesize (tiene en cuenta los buques de mayor tamaño de todo el mundo y forma parte del Baltic Dry Index, un indicador de las tasas mundiales de transporte marítimo) entró en territorio negativo por primera vez a principios de este mes.

Otros efectos han sido que los cruceros de varios puertos asiáticos han quedado en cuarentena, con los pasajeros restringidos en sus camarotes durante 14 días. Las economías que dependen más ampliamente del turismo pueden verse afectadas, en particular las que dependen en gran medida de los visitantes de China.

El impacto en Asia

Toby Hudson, responsable de acciones de Asia ex Japón, dice que “predecir la escala y el impacto final del brote es casi imposible. A pesar de la trágica pérdida de vidas, nuestro escenario base contempla que este evento no representará un cambio estructural en las perspectivas de crecimiento de la economía china o regional, sino más bien una corta y aguda desaceleración cíclica que durará unos pocos meses. El impacto económico se sentirá de manera más inmediata en los sectores vinculados al turismo, los viajes, el entretenimiento off-line y la venta minorista discrecional, tanto dentro como fuera de China. También puede haber problemas logísticos para el sector manufacturero a corto plazo, ya que los empleados demandan volver a trabajar después del Año Nuevo Lunar debido a las restricciones de cuarentena, y esto puede suponer un reto para algunas cadenas de suministro. En términos más generales, es probable que el aumento de la incertidumbre repercuta negativamente en la confianza de los consumidores y las empresas y, a su vez, en las decisiones de gasto e inversión.

Si, como en otros brotes recientes, la propagación del virus se contiene en los próximos meses y la confianza vuelve gradualmente a partir de entonces, la actividad económica debería recuperarse con bastante rapidez en el segundo semestre del año, ayudada por la liberación de cierta demanda reprimida. Las previsiones de ingresos para 2020 deberán ajustarse a la baja en algunas zonas, pero es fundamental que esto tenga un impacto mucho menor en el año próximo y en los siguientes, y como tal, el impacto en el fair value de nuestras posiciones debería ser modesto”.

Visión global de un inversor de multiactivos

Johanna Kyrklund, directora de Inversiones y responsable de inversiones multiactivo de Schroders, comenta: “Hasta que no veamos un techo en las tasas de infección por coronavirus, los esfuerzos para contener el virus enfriarán significativamente la actividad económica. Los mercados también tienen que digerir el probable impacto de la interrupción de la cadena de suministro en los beneficios de las empresas. Los inversores pueden esperar un viaje cargado de volatilidad en las próximas semanas, pero los mercados están respaldados por el hecho de que hay mucho dinero que podría ser invertido. Y, por supuesto, los rendimientos de los bonos siguen siendo muy bajos, lo que hace que los rendimientos de las acciones sean más atractivos.

Un área que observar con interés son los mercados emergentes donde el valor está comenzando a surgir en algunas de las acciones y divisas”.

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