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La India puede dar algunas alegrías a los inversores

  • 14-05-2020

  • 4 minutos

Las ventas indiscriminadas han castigado duramente a la bolsa india. Sus problemas son muy numerosos, como en todos los países en vías de desarrollo. Sin embargo, ahora que las economías comienzan una lenta normalización, la India puede dar algunas alegrías a los inversores en los mercados emergentes.

En su condición de mercado emergente clave y termómetro de la tolerancia mundial al riesgo, la India sufrió todo el rigor de las oleadas de ventas en los mercados. El segundo país más poblado del mundo después de China lleva confinado desde el 25 de marzo, una medida que se ha prorrogado hasta el 17 de mayo, aunque con cierta relajación en las regiones menos afectadas. Los inversores extranjeros pusieron tierra de por medio y las salidas netas de capitales de los inversores institucionales ascendieron a 4.700 millones de dólares en marzo.

Sin embargo, más cerca del terreno el cuadro que ofrece la India tiene muchos matices.

A pesar del éxodo de extranjeros, los inversores nacionales han comprado bolsa india decididamente. A fecha de 6 de mayo, el índice Sensex caía un 23% en el año después de recuperar alrededor de la mitad de sus pérdidas desde los mínimos de finales de marzo.

Hasta ahora, las cifras de contagios de la India son relativamente moderadas en comparación con el resto de grandes países, aunque las tasas de realización de pruebas explican en parte este diferencial y las nuevas infecciones diarias siguen al alza. Resulta demasiado pronto para saber cuándo se estabilizará el brote, pero ya están apareciendo señales de dificultades económicas, como el hundimiento de la actividad en los servicios y en el sector industrial y la destrucción generalizada de empleo.

Aparte de China, donde comenzó el brote, la mayor parte de las grandes economías emergentes tienen diversos problemas específicos en lo que respecta a su situación para responder ante el brote de coronavirus. Brasil, Rusia e Indonesia se enfrentan a sus propios retos sanitarios y políticos en lo que respecta a la contención del virus y la mitigación de sus peores efectos. La India es la mayor democracia del mundo y se caracteriza por una población relativamente joven pero eminentemente rural, y las autoridades deben abordar con cuidado los diferentes retos presupuestarios y logísticos.

India: estímulos constantes y específicos, con restricciones

La respuesta de las autoridades indias ante la pandemia de COVID-19 se ha comparado con la de grandes países como EE.UU. y China. En el plano monetario, el banco central indio ha recortado 75 puntos básicos los tipos de interés, 90 puntos básicos el tipo de las repos inversas, 100 puntos básicos el coeficiente de reservas y ha propuesto una moratoria en las cuotas de los préstamos y las tarjetas de crédito. En el plano fiscal, el gobierno ha anunciado ayudas en efectivo y en especie para los hogares de rentas más bajas.

El ratio deuda de los consumidores-PIB de la India es uno de los más bajos de los mercados emergentes. Sumado a otras medidas, la transmisión de liquidez a la economía real ha sido irregular, pero aceptable durante esta crisis.

Nuestras inquietudes se centran sobre todo en el plano de las cuentas públicas. El margen para aumentar el gasto público es limitado, ya que el déficit presupuestario ya es elevado y la economía estaba desacelerándose antes del brote de coronavirus. De momento el gobierno está a la espera de acontecimientos y se ha centrado en el rigor presupuestario y el control del déficit.

Gran cantidad de las ayudas que ha anunciado la India irá a parar directamente a los consumidores. A este respecto, cabe citar el aumento de las ayudas para los agricultores y el reparto de trigo y arroz para los pobres. Sin embargo, no está claro si lo que se ha hecho será suficiente para amortiguar el golpe económico que han sufrido los medios de subsistencia de la población. En este sentido, preocupan especialmente los grupos vulnerables, como los consumidores con mayores deudas o los trabajadores inmigrantes que viven en zonas urbanas caras.

Un factor atenuante son los bajos precios del petróleo, que impulsan el saldo por cuenta corriente de un gran importador neto de petróleo como es la India. Eso da al gobierno algo de margen para centrarse en fortalecer la inversión privada y el empleo.

Implicaciones sectoriales

La India posee un universo de inversión amplio formado por muchas empresas con rentabilidades sobre recursos propios que rondan el 15%, lo que supone unas tasas elevadas dentro del universo emergente. Cuenta con un sector privado fuerte en el que destacan grandes empresas que se benefician de un perfil demográfico favorable.

El sector financiero es uno de los más afectados a corto plazo debido a la morosidad del sistema, pero sigue mostrando unas favorables perspectivas de crecimiento a largo plazo a la vista de la trayectoria de la economía. Pensamos que los líderes del mercado entre las entidades bancarias y no bancarias serán los que mejor podrán gestionar la liquidez y capear el temporal. La calidad de los activos importa más ahora y nuestras conversaciones recientes con los equipos directivos se han centrado en esta cuestión.

El procesamiento de los pagos es otro factor. Un volumen considerable de los préstamos al consumo de la India sigue dependiendo de los cobros en efectivo, y estos podrían verse afectados allí donde los contactos personales se han restringido. Las empresas y los clientes que recurren a formas electrónicas de pago se verán menos afectados.

Por el contrario, esperamos que los sectores relacionados con el consumo aguanten mejor que el resto del mercado y seguimos buscando empresas de calidad con tasas de crecimiento y cuotas de mercado relativamente elevadas que probablemente salgan reforzadas de la crisis. A pesar del confinamiento, las empresas y servicios clasificados como esenciales en las áreas de producción y distribución pueden funcionar con normalidad, y los inversores parecen estar asignando una prima a la visibilidad de sus ingresos.

Las empresas como las cadenas de alimentación están dando prioridad a sus estrategias de digitalización. Algunas han dado con formas novedosas de atender la demanda de los clientes confinados en sus casas, como tramitar pedidos a granel para urbanizaciones enteras con cientos de viviendas.

La tendencia de crecimiento a largo plazo sigue intacta

La duración y la extensión del brote de COVID-19 en la India siguen rodeadas de incertidumbre. Antes de que golpeara el coronavirus, la economía estaba dejando atrás el punto bajo del ciclo y el brote implica que probablemente se mantenga ahí más tiempo antes de cobrar impulso.

No creemos que eso altere la tendencia de crecimiento estructural a largo plazo de la India. En lo que respecta al PIB per cápita, hoy la India se encuentra donde estaba China en 2006. La India también es un país más joven y más agrícola, y la urbanización en marcha debería aportar retornos económicos durante años.