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Las industrias perdedoras de esta crisis son las que tienen un uso intensivo de mano de obra

  • 22-05-2020

  • 4 minutos

La semana pasada AP Moller-Maersk, la mayor empresa de contenedores del mundo que controla una quinta parte de la flota utilizada para transportar mercancías por vía marítima, advirtió que las repercusiones de la Covid-19 se reflejarán en la bajada de los volúmenes de carga, concretamente hasta un 25% en el primer trimestre.

En cuanto al mercado laboral estadounidense, el desempleo ha aumentado en 36,5 millones de desempleados en las últimas ocho semanas lo que, desafortunadamente, es una cifra sin precedentes. Sin embargo, ha habido una reasignación masiva de trabajo en sectores no intensivos, en mano de obra, lo que significa que las industrias que salen perdiendo en esta crisis son las que tienen un uso intensivo de mano de obra y las ganadoras son las que necesitan menos trabajadores. Las industrias más afectadas aportan un 12% al PIB estadounidense y emplean un 25% del total de trabajadores. Esto significa que el mercado de trabajo estadounidense se va a transformar notablemente los próximos meses.

Por ejemplo, Deutsche Bank estima que el 42% de los ERTE se convertirán en pérdidas permanentes de empleo después de la crisis. Mientras se procede a esta reestructuración, habrá un crecimiento estructural en la oferta laboral y por lo tanto la recuperación del mercado de trabajo, que se mide por salario y empleo, que se ralentizará más que la recuperación económica. Esta tendencia planteará un problema social, especialmente para Estados Unidos, lo que probablemente será un tema muy relevante de cara a las próximas elecciones presidenciales el mes de noviembre.

Emisiones de Tesoro público

Por otro lado, la emisión de bonos del tesoro de Estados Unidos alcanzó un récord la semana pasada. El déficit fiscal americano va a superar al 18,7% del PIB este año, lo que supone un incremento muy elevado teniendo en cuenta que el volumen de emisión no superó en ningún momento el 10% del PIB en la crisis financiera. Es un máximo histórico y, como consecuencia, Estados Unidos tendrá que emitir bonos del tesoro 3 billones de dólares por encima que en 2019, sabiendo que en 2019 la emisión de bonos del tesoro ya fue 1 millón de dólares más que el año anterior.

Cerca del 90% de las compañías han presentado sus resultados del primer trimestre tanto en Estados Unidos como en Europa y podemos extraer ya algunas conclusiones. El crecimiento del beneficio por acción en Estados Unidos se sitúa en el -13% en términos interanuales y en el -25% en Europa. Como era previsible los sectores cíclicos, el energético y el financiero, están siendo impulsados por resultados negativos y los sectores defensivos, particularmente el farmacéutico, están obteniendo los mejores resultados. En el segundo trimestre se espera un deterioro de estos resultados ya que la crisis solo ha tenido impacto en las tres últimas semanas del primer trimestre. En este sentido, lo peor está aún por llegar. En cuanto a las ganancias por acción en 2020 se espera un beneficio por acción por el S&P500 de alrededor de -30% y -40% si lo comparamos con 2019.

Mercados emergentes

En cuanto a los mercados emergentes, la mayoría entra en la crisis a través de deuda privada pero con balances públicos saludables. Los mercados emergentes de mayor tamaño se han apartado de los préstamos en dólares a través de una reducción de su déficit público. No obstante, la preocupación está más enfocada en la deuda corporativa, contraída en dólares durante este ciclo. Cuando este potencial colapso de liquidez se convierta en una crisis de solvencia, empezará entonces esta fase en los países más vulnerables que siguen dependiendo del dólar y, obviamente, en el mundo corporativo para posteriormente propagarse hacia los mercados emergentes con fundamentos más sólidos.

Al contrario que los mercados desarrollados, los mercados emergentes prácticamente no han aumentado su déficit público ya que podría desencadenar la fuga de capital provocando una espiral de devaluación monetaria e inflacionista. Por lo tanto, no todos los países son iguales frente a potenciales medidas de expansión cuantitativa. Las economías de mayor tamaño como Japón, Europa, Estados Unidos o China consiguen hacer frente a estas medidas pero las economías emergentes no lo consiguen debido a que su moneda se ve afectada.

La reducción prevista por la Organización Mundial del Comercio del 30% representaría un fuerte impacto en los mercados emergentes. En este contexto, los mercados emergentes son más dependientes del comercio internacional que las economías más desarrolladas. De hecho, antes de la crisis los mercados emergentes estaban luchando tras el punto de inflexión de la globalización al que se ha llegado como consecuencia de la tensión comercial entre China y Estados Unidos. Además, según la Organización Internacional de Trabajo más del 60% de los trabajadores a nivel mundial son informales y más del 90% se encuentran en países de desarrollo. Así, las medidas más duras de distanciamiento social se impusieron en países como India o Sudáfrica donde el mercado de trabajo está parado. Este tipo de economías tiene una mínima red de seguridad social y se espera que el consumo se reduzca durante un largo plazo. La única manera de seguir siendo optimista respecto a las economías emergentes y desde una perspectiva europea, es concebir una debilidad del dólar -algo que aún no se está observando- como consecuencia de la expansión cuantitativa sin precedentes en Estados Unidos. A pesar de que en Tikehau Capital no somos especialistas en mercados emergentes, estamos siendo muy prudentes a la hora de invertir en estos mercados.

En cuanto a nuestros fondos líquidos flagship, Tikehau Taux Variables (TTV), el fondo de duración corta, tenía a 15 de mayo un rendimiento al vencimiento del 4,4% con una duración de crédito de 0,9 y una media de investment grade. Tikehau 2022, el fondo a vencimiento, tenía a la misma fecha un rendimiento al vencimiento del 7,2%. Y nuestro fondo flexible Tikehau Income Cross Assets tenía una exposición a renta variable del 30%.