Fondos de baja volatilidad: ¿es momento de incorporarlos en cartera?

  • 15-03-2019

  • 7 minutos

El interés en el campo de la inversión de baja volatilidad realmente comenzó a crecer tras la crisis financiera de 2008, lo que demuestra cómo de volátiles pueden ser los mercados.

La principal ventaja de una estrategia de baja volatilidad o de incluir fondos low volatility en la cartera es que, en un mercado bajista o recesión, la rentabilidad de esta categoría o tipo de acciones cae menos que la renta variable en general.

El índice MSCI World subió o bajó más de un 1% en 45 días durante 2018, en comparación con solo tres días en un 2017 inusualmente tranquilo.

La volatilidad puede ser una medida de calidad para de las compañías, ya que las empresas de baja calidad o menos rentables experimentan más volatilidad que las empresas de alta calidad con un flujo de caja estable y un crecimiento de ganancias.

¿Es momento de ser defensivo?

Dado el rebote y rentabilidades que llevamos desde principio año 2019, es momento de plantearse si reducir exposición a renta variable de las carteras. Una de las alternativas a este escenario podría ser traspasar fondos a unos de menor riesgo como pueden ser los de baja volatilidad. Esta clase de activos nos permite mantener la exposición a acciones con menor riesgo, incrementar nuestra exposición con el mismo presupuesto de riesgo y lo que es más importante: en momentos de caídas resistir mucho mejor y evitar vender en el peor momento.

Incorporar un fondo de de baja volatilidad significa menos fluctuaciones diarias y, normalmente, una beta más baja, cercana a uno. Además la rentabilidad de este activo debería proporcionar una mejor rentabilidad ajustada al riesgo y superar la rentabilidad del índice. Muchas veces, este tipo de fondos son medidos a través del ratio de Treynor, que relaciona el exceso de rentabilidad sobre la tasa libre de riesgo.

Fondo de baja volatilidad de Alliance Bernstein

Para conocer de primera mano un fondo que aplica una estrategia de baja volatilidad en la composición de la cartera, contamos con los gestores de la estrategia Low Volatility Equity Fund: Kent Hargis y Sammy Suzuki, de Alliance Bernstein para Iberia:

Sammy Suzuki, Co-Chief Investment Officer—Strategic Core Equities

2017 se caracterizó por un sólido crecimiento en la renta variable mundial, niveles bajos de volatilidad y un crecimiento económico sincronizado y finalizamos 2018 con uno de los episodios de volatilidad más elevados del año. ¿Cómo esperas que se comporte 2019 en términos de volatilidad?

En términos de riesgo de caídas, no esperamos que los inversores sigan sufriendo pérdidas tan fuertes como las del cuarto trimestre. Sin embargo, creemos que la volatilidad persistirá en 2019. Seguimos teniendo muchas cuestiones abiertas sobre las tres grandes preocupaciones —crecimiento económico/beneficios, endurecimiento de la política de los bancos centrales y riesgos geopolíticos—y una variación importante en cualquiera de esos frentes podría provocar un cambio significativo en el mercado.

Puede sonar extraño decir esto cuando estamos hablando sobre estrategias de baja volatilidad, pero nos centramos mucho más en el riesgo de bajada que en la volatilidad. Esto se debe a que el riesgo de bajada es lo que realmente afecta gravemente a los inversores—esas pérdidas repentinas no son sólo sus ahorros, sino a menudo su dinero para determinados gastos

¿Cómo respondió el fondo en términos de rentabilidad durante el último trimestre de 2018?

Nuestro fondo AB Low Volatility Equity Portfolio intenta proporcionar un camino sin sobresaltos, con protección ante las caídas, impulsando la rentabilidad extra a largo plazo. Desde el lanzamiento, el fondo ha tenido una rentabilidad extra sobre su índice de referencia, con una mejor protección frente a las caídas. Durante el último trimestre de 2018, la clase A en dólares cayó en términos absolutos un 11,6% batiendo al MSCI Global en un 1,9%. Durante todo el año 2018, la misma clase A en dólares tuvo una rentabilidad de un -4,6% frente a un descenso de un -8,7% del índice de referencia, batiéndole en un 4,1%.

Durante el trimestre, la selección de valores realizó una aportación positiva, especialmente la selección dentro de los sectores tecnológico y servicios de comunicación, mientras la selección en materiales y productos básicos de consumo detrajo rentabilidad. La selección de sectores detrajo rentabilidad; nuestra infraponderación en eléctricas y sobreponderación en tecnológicas detrajeron rentabilidad, mientras nuestra sobreponderación en sanidad e infraponderación en energía realizaron una aportación positiva

¿Cuál es la volatilidad media de vuestro fondo vs la volatilidad media de los mercados de renta variable (MSCI World)?

Desde el lanzamiento, la volatilidad del fondo es del 9,1% frente al 11% del MSCI World.

¿Cuál es el proceso de optimización que utiliza vuestro equipo gestor para conseguir mantener controlada la volatilidad del fondo?

El propósito de esta estrategia es ofrecer a los inversores protección frente a las caídas, pero también batir el mercado a lo largo del tiempo. Sin embargo, definimos el éxito de una inversión de forma diferente a los gestores de estrategias de alto riesgo. Aspiramos a lograr un 70% de captura en mercados bajistas y un 90% de captura en mercados alcistas, lo que significa que nuestros inversores recogen la mayor parte de los avances cuando las bolsas suben, pero pierden significativamente menos cuando bajan.

Esta es la estrategia adecuada para la gente que quiere tener un patrón de rentabilidad más estable y consistente. Es absolutamente cierto que los que quieran una estrategia con mayor rentabilidad potencial querrán un fondo más concentrado. Sin embargo, es importante recordar que el coste de estas mayores rentabilidades conllevará un mayor riesgo

¿Cuál es el primer filtro que se aplica a una compañía antes de ser incorporar a la cartera de vuestro fondo AB – Low Volatility Equity Portfolio?

Cuando miramos compañías, estamos buscando: calidad, estabilidad y precio (CEP). La razón por la que CEP funciona es porque identifica negocios rentables, con probabilidad de ser resilientes en las bajadas y con precios atractivos. Si miramos estos factores uno a uno, en términos de calidad, buscamos compañías que dependan de sí mismas o que tengan una proposición de valor mucho mejor que sus rivales. Con frecuencia, los inversores infravaloran la sostenibilidad de estos modelos de negocio de éxito. Buscamos compañías estables, que tengan beneficios predecibles y tiendan a aguantar mejor un periodo recesivo. Las compañías estables, normalmente tienen una fuente fiable de ingresos recurrentes como el modelo de negocio de abonados o acuerdos de licencias a largo plazo. También buscamos compañías que sean resilientes a los cambios en las preferencias de consumo o las que sean más fuertes ante disrupciones tecnológicas. Por último, el precio es importante para evitar aquellas inversiones que estén demasiado solicitadas y asegurarnos de que estamos pagando menos de lo que vale una compañía sobre la base del flujo de caja a largo plazo

¿Existe cierta ponderación a sectores más defensivos en estrategias de baja volatilidad como la de vuestro fondo?

Tradicionalmente, las carteras defensivas normalmente presentan mejores resultados si el crecimiento económico se ralentiza. Las carteras de renta variable de mayor riesgo dependen normalmente que haya un crecimiento económico más fuerte para impulsar sus rentabilidades. Hoy día, creemos que la mejor solución es construir una cartera de renta variable macro-resistente que esté equipada tanto para aguantar los golpes macroeconómicos como para tener un buen comportamiento si las cosas van mejor de lo esperado.

En los últimos años, nos ha preocupado que algunos sectores tradicionalmente defensivos puedan no ofrecer a los inversores una protección óptima frente a las bajadas. Hace unos dos o tres años, cuando los tipos de interés cayeron a niveles cercanos a cero, los inversores se abalanzaban sobre los bond proxies para encontrar fuentes de renta. Las eléctricas, los fondos de inversión inmobiliaria (REITs) y los productos básicos de consumo se encarecieron mucho, porque muchos inversores se refugiaron en estos tradicionales paraísos seguros para protegerse frente a la volatilidad.

En el punto de inflexión desde el punto mínimo de los tipos de interés, estos valores resultaban muy arriesgados, ya que su rentabilidad está generalmente correlacionada con los tipos de interés. Ahora, algunos de estos temores han disminuido, ya que los tipos de interés en EEUU han abandonado esos mínimos extremos y los precios son mucho más razonables.

Cuando se construye una cartera defensiva, siempre es importante prestar atención a los precios. Pero los precios son dinámicos, por eso se pueden encontrar actualmente oportunidades con precios muy atractivos en valores y sectores que eran caros en el pasado

Dos de vuestras principales posiciones son compañías tecnológicas, ¿cuál es la tesis de inversión de NICE y Microsoft?

Los valores tecnológicos se ven en general como potentes motores de rentabilidad— aparejada con mucha volatilidad. Pero sorprendentemente, las acciones de muchas compañías que hacen posible la revolución tecnológica pueden ofrecer sólidas rentabilidades e incluso protección frente a las bajadas. Muchos grupos tecnológicos, especialmente en el software, operan con baja intensidad de activos y altos márgenes de beneficios. Los primeros en llegar en las nuevas tecnologías pueden conseguir una gran ventaja en negocios nicho, que obtienen flujos de beneficios predecibles a largo plazo.

Tomemos el ejemplo de Microsoft, una compañía de alta calidad y amplia gama de servicios para ayudar a la migración de las compañías a la nube. Es un modelo de negocio rentable, que requiere pocos activos y los ingresos provienen de un mercado empresarial más estable. Tiene fuerte flujo de caja y sólida rentabilidad por dividendos.

Nice es un capacitador tecnológico y es el mejor proveedor de operaciones de experiencia de clientes y soluciones para delitos financieros y de cumplimiento reglamentario. El crecimiento está impulsado por la creciente amplitud de la oferta y la ampliación de sus capacidades de análisis. La estabilidad es importante y en general el flujo de caja libre consistente impulsado por ingresos recurrentes se despliega de forma favorable a los accionistas (el 65% de la combinación de negocio son ingresos recurrentes).

Encontrar la estabilidad exige un enfoque sofisticado. Buscamos empresas de alta calidad con menos sensibilidad al mercado o a la economía. Existen en todo el mercado, pero hay que trabajar duro para encontrarlas. Algunas son compañías que están bien posicionadas para beneficiarse de cambios seculares a largo plazo en sus sectores. Otra fuente de estabilidad son los beneficios de costes demostrados u otras ventajas competitivas. Otras pueden operar en mercados con ventajas estructurales o condiciones regulatorias favorables. Hemos encontrado compañías que ofrecen estabilidad en sectores como la tecnología, las industriales o las financieras, que no son lugares a los que los inversores acudan normalmente en busca de seguridad.

Seguir estos tres principios fundamentales puede ayudar a formar la espina dorsal de una estrategia de renta variable que pierda menos en las caídas del mercado y pueda recuperarse más rápidamente en un rebote. Tanto si hay volatilidad en los mercados como si no, creemos que los inversores siempre deben estar preparados para cambiar de dirección para protegerse ante las bajadas, porque los riesgos de los mercados nunca se detienen.