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Inversión de impacto: ahora más que nunca

  • 23-04-2020

  • 4 minutos

Hace años, leía El Club de la Miseria, donde Paul Collier (2008) habla de la necesidad de un nuevo punto de vista a las insuficientes e ineficaces soluciones aportadas a uno de los grandes retos de nuestro tiempo: la desigualdad y la extrema pobreza en los países a la cola del desarrollo. En aquel momento, entendía Inversión y Desarrollo como ámbitos separados por perseguir fines distintos. Años después, tuve la suerte de conocer la Inversión de Impacto y entendí entonces que la inversión puede ser precisamente un medio para perseguir el fin de solucionar los grandes desafíos que afrontan nuestra sociedad y nuestro planeta, poniendo el foco en los sectores o grupos más desatendidos. Esto, en palabras de Jacqueline Novogratz1, es la revolución moral de hacer el capital más inclusivo; y lo que yo entiendo como la esencia de la Inversión de Impacto.

Inversión de impacto

Hacia el trinomio rentabilidad-riesgo-impacto

Sir Ronald Cohen2 presenta el concepto de Impacto como una revolución; un nuevo paradigma en la forma de entender los negocios y las inversiones que implica una evolución desde el binomio rentabilidad-riesgo hacia el trinomio rentabilidad-riesgo-impacto. Desde esta perspectiva, cabe hablar de un amplio abanico de opciones para invertir de una forma responsable con la sociedad y el planeta en lo que podría denominarse la Economía de Impacto o el Impacto en sentido amplio. Estás alternativas incluirían a todas las estrategias de Inversión Responsable o Inversión con criterios ESG en la medida en que tienen en cuenta los impactos que generan, bien con la motivación de evitar daños o bien para tratar de beneficiar a otros grupos de interés y no solo al accionista.

Sin embargo, la Inversión de Impacto en sentido estricto va más allá de estas dos motivaciones mencionadas en la Inversión Responsable. Se trata de una tercera vía más avanzada en la que la motivación es contribuir con soluciones a los desafíos que enfrenta nuestro mundo.

Para hablar de Inversión de Impacto puro deben concurrir las siguientes características:

  • Inversiones hechas con un propósito ex ante de obtener un retorno social o medioambiental; esto es, con una intencionalidad de contribuir positivamente a solucionar un desafío concreto, bien de la sociedad o bien del planeta.
  • Además, ha de tener expectativas de retorno financiero, lo que la diferencia de la filantropía. Es decir, son inversiones rentables y por lo tanto es posible contribuir al bien global a la vez que sacamos rendimiento a nuestros ahorros. Además, esta expectativa de rentabilidad financiera puede estar en línea con la del mercado o también podría ser inferior.
  • Es imprescindible la existencia de medición de la contribución social o medioambiental y la proporción de información de los resultados obtenidos. Se trata de una condición necesaria en la Inversión de Impacto que además previene del riesgo moral de caer en el llamado impact washing, pues se traduce en mostrar resultados tangibles de forma transparente. A la vez, es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la Inversión de Impacto por la complejidad que supone hacer una medición rigurosa del impacto y por la falta de criterios homogéneos. Respecto a lo primero, es importante no caer en la trampa de cuantificar producto o actividades (output) resultantes de la inversión, sino que hay que llegar a medir el resultado (outcome) para la sociedad o el planeta en relación con la intencionalidad de la inversión. Idóneamente, también con la medición se debería poder llegar a demostrar la atribución y la adicionalidad, es decir, la causalidad. Por lo tanto, resulta costoso llegar a un sistema de medición óptimo, sin embargo, es un obstáculo que toda inversión de impacto debe afrontar y existen algunas iniciativas en medición muy avanzadas que pueden ser usadas como estándares, facilitando la labor de homogenización de las metodologías. Entre ellas, destacaría a Impact Management Project o los criterios IRIS+ de The GIIN (Global Impact Investing Network).

Como consecuencia de estas características, no todas las clases de activos resultan igualmente aptas para llevar a cabo este tipo de inversiones

Así, en los activos no cotizados, al existir un control más directo, resulta posible la trazabilidad del uso de los recursos para el propósito pretendido y facilita la medición del impacto generado. Por eso, típicamente las inversiones de impacto se realizan a través de Venture Capital, Private Equity o deuda privada. Si bien, existen algunas opciones dentro de mercados cotizados que están tomando fuerza y permiten escalar este tipo de inversiones. En concreto, podrían considerarse los bonos verdes, los bonos sostenibles y los bonos sociales3.

En España, nos encontramos en una fase incipiente, pero va ganando protagonismo. La comunidad emprendedora de impacto es ya notable y también los fondos de impacto empiezan a crecer. Algunos ejemplos destacados del panorama nacional son los fondos de Creas o el Fondo Bolsa Social y, especialmente, los de Gawa Capital y Global Social Impact de Open Value Foundation, pues ambos permiten conseguir un mayor impacto con el mismo capital al realizar gran parte de sus inversiones en países en desarrollo de la mano de socios en terreno de reconocida trayectoria.

¿Es conveniente hablar de Inversión de Impacto en un momento como la crisis por el Covid-19?

Mi respuesta sería que, precisamente, una emergencia como esta pandemia nos hace conscientes de que los problemas del mundo son globales; nos hace a todos vulnerables y nos iguala: esto genera empatía. Más aún, esta pandemia mundial hace más vulnerables a los que ya lo eran y, también, pone en evidencia muchas de las carencias de nuestro sistema, lo que incrementa la urgencia por la inversión de impacto. Por todo esto, tanto desde el punto de vista de la necesidad como de la oportunidad, el momento de la Inversión de Impacto es Ahora4.


1 Fundadora de Acumen.
2 Pionero inversor de impacto, fundador de Bridges Fund Management y presidente del Global Steering Group fon Impact Investment (GSG).
3 No hay que confundirlos con los bonos de impacto social (por su traducción del inglés), o más propiamente, contratos de impacto social. Estos son una figura típica de Inversión de Impacto en activo ilíquido y consiste en una forma de acuerdo público-privado con estructura de contrato por resultados. En él, el inversor privado realiza el pago upfront para que se pueda prestar un determinado servicio social. Más tarde, recibirá el pago del capital más intereses acordados por parte de la entidad pública en función del éxito del proyecto social ofrecido por un tercero.
4 Como muestra de esto, la comunidad de emprendedores de impacto en España está llevando a cabo múltiples iniciativas empresariales para abordar las nuevas necesidades surgidas a raíz de esta emergencia sanitaria, poniendo en valor la capacidad de innovación y la agilidad para ser parte de la solución del problema.