Recibe la newsletter de los profesionales de fondos   Suscribirse

La inversión medioambiental se hace estructural en 2020

  • 14-09-2020

  • 4 minutos

Una encuesta de IPSOS de abril de 2020 indicaba que 65% de los encuestados a nivel mundial está de acuerdo con que en la recuperación económica tras Covid-19 es importante que las acciones del gobierno prioricen el cambio climático (en India 81% y en EEUU 57%). De hecho observamos fuerte demanda de inversiones sostenibles, especialmente desde el cuarto trimestre de 2019. Ello es atribuible a que los inversores reconocen que se trata de una inversión de comportamiento positivo en la que participar -desde febrero y durante la pandemia determinados fondos sostenibles se comportan mejor que el mercado-. Entre los principales impulsores se encuentran la mejora de la contaminación ambiental, la oportunidad de los gobiernos para acelerar la transición verde a través de paquetes de estímulos o condicionado al compromiso con la sostenibilidad y la disponibilidad de tecnologías de crecimiento secular.

La expectativa de crecimiento del universo de inversión medioambiental sigue siendo muy superior al índice mundial

Efectivamente, el Green Deal Europeo incluye la acción climática integrada en las políticas y programas con cargo al Presupuesto Europeo (al menos 30% de 1,1 billones de euros 2021-27) y el Fondo de Recuperación de la UE de Nueva Generación de 750.000 millones de euros para 2021-24, abarcará la renovación de edificios, eficiencia energética y sobre todo movilidad electrónica, pues el objetivo de reducción en de las emisiones netas de CO2 en un 40% respecto a 1990 puede reducirse a 50-55%.

Por su parte en EEUU, si Trump ganase las presidenciales en Noviembre, es previsible otros cuatro años de regulación no favorable a la acción climática. De todas formas en EEUU hemos observado en los últimos cuatro años una dinámica de innovación medioambiental muy positiva, pues su sector empresarial se mantiene en la dirección de inversión en sostenibilidad a pesar la regulación desmantelada por la Administración Trump. Por su parte Biden ha propuesto dos billones de dólares para estimular inversión en energías limpias y recuperar regulación medioambiental, introduciendo a EEUU de nuevo en el acuerdo de París.  Planea inversiones de dos billones de dólares en cuatro años, con objetivo cero de electricidad de combustibles fósiles para 2035, subsidios eólicos y solares, 500 millones de paneles solares en cinco años, superar a China como líder mundial en fabricación y parque de vehículos eléctricos y 500.000 puntos de carga con fondos públicos, además de actualizar cuatro millones de edificios y dos millones de hogares e incentivos para actualizar electrodomésticos.

A ellos se añade el Plan Quinquenal 2021-25 de China, que tendrá metas y políticas para promover la transición energética, limitar emisiones de carbono y abordar el cambio climático, con objetivo 20% en energía no fósil en su mix energético y emisiones máximas de carbono para 2030. A partir de 2020 se prevé la aprobación de proyectos de energías renovables sin subvenciones, como solar.  A ello se añade un objetivo de 25% de penetración de coches eléctricos para 2025 y planes para ampliar la red de carga un 50% este año.

Mayor porcentaje de I+D sobre ingresos

En concreto es destacable la aportación de las tecnologías. De hecho desde la creación de la estrategia hace seis años el peso de la economía desmaterializada se ha ido incrementando. Hay que tener en cuenta que el impacto medioambiental de estas tecnologías va a ser cada vez más claro. Según estudio reciente, diez millones de dólares invertidos en tecnología verde puede proporcionar 80 puestos de trabajo, frente a 25 de la energía fósil.

Ahora bien, nos centramos en calidad y resistencia de los modelos de negocio. Se trata de empresas con beneficios de explotación y rentabilidad sobre recursos propios mayores que el índice mundial MSCI AC y mayor porcentaje de I+D sobre ingresos (en conjunto 8% frente a 3% del índice), pues consideramos clave la innovación tecnológica.  Sobre todo invertimos en empresas con tecnologías en fases de mejora y madurez, es decir, generando flujo de caja. Es el caso del diseño electrónico automatizado. En algunos casos los valores en cartera pueden estar cotizando a múltiplos altos, pero están proporcionando excelentes resultados, incluso durante la pandemia. Además incluimos algunas compañías de tecnologías maduras con flujo libre de caja, cómo gestión de residuos.

Economía desmaterializada

Este año el segmento de mejor comportamiento y actualmente de mayor peso en cartera es economía desmaterializada, donde dos tercios son compañías de software para I+D de grandes clientes y el otro tercio fabricantes de equipos para semiconductores. Es el caso de Cadence, Synopsys y Ansys. Se trata de compañías que han aumentado previsiones de beneficios para el resto del año. También destaca el peso de eficiencia energética y control de la polución -que se ha comportado relativamente mejor por el aumento de monitoreado medioambiental, con empresas como Thermo Fisher o Agilent-. La energía renovable supone aproximadamente 8% de la cartera, sobre todo acciones relacionadas con eólica, como Vestas, que ha mejorado el modelo de negocio o la danesa Horsted, con récord de pedidos.  Peor comportamiento se observa en el segmento de agua, especialmente servicios públicos en Europa. También se han visto afectados los fabricantes relacionados con gestión de residuos. Otras empresas en cartera son Citrics, Team Viewer o SGS en control de la polución.

Evitamos empresas en tecnologías emergentes

Pero evitamos empresas en tecnologías emergentes poco rentables y de alta valoración, como Nikola, Plug Power, Nel o Bloom Energy. Es el caso del hidrógeno, una tecnología prometedora, pero cuya producción a partir de energía renovable está todavía a cinco a diez años vista.  Además la única forma de invertir en esta tecnología actualmente es mediante pequeñas compañías. También estamos viendo progresos en la captura y almacenamiento de CO2.  Recientemente salido en bolsa en Noruega una compañía con esta tecnología y es previsible que veamos aceleración de proyectos, pero para la inversión todavía estamos en las primeras etapas. Tampoco nos interesan compañías con tecnologías en mejora pero de alta valoración, como Tesla, Beyond Meat o Zoom. De hecho la valoración representa 50% de nuestro proceso de inversión, en el que empleamos el descuento de flujos de caja. También evitamos empresas con tecnologías maduras y altas valoraciones como Tomra o Novozymes.

Respecto al índice los mayores sobre pesos son valores industriales y tecnologías, pero no tenemos exposición al sector financiero, energía convencional, servicios de comunicación, ni consumo básico. Además preferimos la exposición indirecta a mercados emergentes.