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Invertir en contra del cambio climático

  • 23-09-2019

  • 10 minutos

Invertir en contra del cambio climático

Hoy, 23 de septiembre de 2019 tiene lugar la Cumbre sobre la Acción Climática por Naciones Unidas donde se debatirán y diseñarán políticas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París.

La industria financiera se suma al control y minimización de los efectos del cambio climático. Existen diferentes índices para invertir en contra del cambio climático, como el recién lanzado en el pasado mes de Julio, FTSE Climate Risk-Adjusted World Government Bond Index. El índice pretende medir la resistencia de un país y su bono al cambio climático es posible. Este nuevo índice está diseñado para medir la rentabilidad de los bonos de gobierno incorporando una metodología que ajusta las ponderaciones de los índices de acuerdo con el riesgo climático de cada país. Para ello, utiliza modelos de riesgo climático desarrollados por Beyond Ratings, un conocido proveedor de análisis e información ESG.

Según la metodología aplicada en el índice FTSE Climate Risk-Adjusted World Government Bond Index, cada país es evaluado por tres pilares básicos de riesgo climático:

  • Riesgo de transición: el impacto en el país y su economía de los esfuerzos necesarios para cumplir con el objetivo de la conferencia de París de reducir en 2 grados el calentamiento global y las emisiones históricas de carbono; medido en 15 variables, incluido el PIB per cápita, la intensidad energética del PIB e intensidad de carbono de la producción de energía.
  • Riesgo físico: el riesgo relacionado con el clima para el país y su economía debido a los efectos físicos del clima, incluido el aumento del nivel del mar, la exposición de la economía a posibles daños agrícolas y los desastres naturales relacionados con el clima, como el clima extremo.
  • Resiliencia: la preparación y las acciones de un país para hacer frente al cambio climático, medidas en función de fortaleza de las instituciones nacionales, nivel de desarrollo social y económico.

Los países se puntúan en cada uno de los pilares comentados y se deriva una puntuación combinada única para cada país. Este índice tendrá exposiciones más altas a aquellos países que están mejor preparados para combatir los riesgos del cambio climático y una menor exposición a países que están más amenazados. Estas ponderaciones se actualizarán anualmente y se aplicarán rebalanceos en cada mes de abril.

¿Qué países tienen una mejor puntuación frente al cambio climático?

Según su última ficha publicada (30 de junio 2019), el FTSE Climate Risk-Adjusted World Government Bond Index contaba con los siguientes pesos por países:

¿Qué fondos tratan de invertir en contra del cambio climático?

ISIN FONDO Rentabilidad YTD
LU1914384182 DWS Invest Climate Tech 25,72%
LU0985320059 Nordea 1 – Global Stars Equity Fund 20,05%
LU0406802339 BNP Paribas Climate Impact 20,13%
LU1865150210 Allianz Climate Transition 17,96%
LU0302446645 Schroder ISF Global Climate Change Equity 16,68%
LU1902443420 CPR Invest – Climate Action 15,50%
LU0188151335 Templeton Global Climate Change Fund 9,50%
LU1523323605 La Française LUX – Inflection Point Carbon Impact Global 19,18%

Rentabilidades obtenidas a fecha 30 de Agosto de 2019. Fuente: Morningstar

Christine Clet-Messadi, gestora del fondo Allianz Climate Transition

El cambio climático es uno de los mayores desafíos de este siglo. Nos encontramos ante un entorno empresarial y regulatorio cambiante en el que la transición hacia una economía baja en carbono, es decir, la transición climática, se está convirtiendo en una necesidad. El papel de un inversor responsable es animar a las empresas, a través de la inversión, en su camino hacia una mejor transición energética e invertir en soluciones que contribuyan a una economía baja en carbono. Este concepto se llama inversión de impacto y solo se puede hacer a través de una evaluación del desempeño climático de las empresas.

El fondo Allianz Climate Transition tiene como objetivo apoyar y beneficiarse de las empresas europeas que están mejor posicionadas para hacer frente al cambio climático. Busca identificar aquellas compañías que ofrecen soluciones que contribuyen a una economía baja en carbono o aquellas compañías que, en su sector, están avanzando a un ritmo más rápido para enfrentar este desafío.

Además de su efecto sobre el medio ambiente, el cambio climático también tiene un gran impacto social, es por eso que seguimos un enfoque holístico y observamos cómo una empresa integra el cambio climático en su lado de gobernanza, social y ambiental.

Emir Borovac, del equipo de Inversiones Responsables de Nordea AM

Medir y monitorizar la preparación de las empresas frente al cambio climático es complicado y no existe una fórmula definitiva para realizarlo. Sin embargo, los desafíos asociados al cambio climático, desde cambios en las políticas, condiciones climáticas extremas, preferencias de los consumidores, etc., presionan a las empresas para que justifiquen su actividad hacía una economía baja en emisiones de carbono. Desde Nordea AM, tratamos de analizar la forma en que las empresas más expuestas manejan estos problemas siguiendo un análisis bottom-up. Desde nuestra experiencia, los múltiples retos que plantea el cambio climático no son fáciles de afrontar ni se pueden evaluar siguiendo una metodología específica pero es posible aplicar diferentes enfoques y criterios para analizar a las compañías desde diferentes ángulos. En la actualidad, analizamos aquella empresas con mayor riesgo desde una estrategia bottom-up y realizamos un análisis de escenarios. También estamos constantemente tratando de desarrollar y encontrar otras metodologías que puedan ayudar a ilustrar el impacto en las empresas que luchan contra el cambio climático.

Sol Hurtado de Mendoza, Directora General de BNP Paribas AM para Iberia

El cambio climático se está volviendo crítico para la supervivencia del planeta y las personas. En opinión de los expertos de GIEC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), habremos incrementado en 2 grados en la temperatura global en 2100, el umbral climático, aunque algunos expertos creen que esto se dará en 2040-2045. Es verdaderamente urgente reaccionar. El fondo BNP Paribas Climate Impact invierte precisamente en empresas que contribuyen a aportar soluciones a los problemas del cambio climático.

La vertiente de los problemas es doble: mitigación (reducción de las emisiones de CO2) y adaptación (principalmente permitiendo el acceso al agua). Para garantizar que las inversiones en estas empresas realmente cumplan con las expectativas, el equipo gestor realiza un cálculo de los impactos netos de estas inversiones. Son cuatro (calculados a finales de 2018 para una inversión global de 10M€ en las empresas subyacentes de la cartera de Climate Impact):

  • Emisiones netas de CO2 evitadas = 10.500 tCO2 evitadas (equivalente a reducir la conducción de 5.710 automóviles de la carretera durante un año) en 2018
  • Electricidad renovable total generada = 5,870 MWh (equivalente al consumo de electricidad de 1.540 hogares en 2018)
  • Agua total tratada / ahorrada= 1.200 megalitros (equivalente al consumo de agua de 7.650 hogares en 2018)
  • Total de materiales recuperados / residuos tratados = 1.490 toneladas (equivalente a los 1.540 residuos domésticos generados en 2018)

Eva Cairns, analista de ESG de Aberdeen Standard Investments

Los efectos del cambio climático son imposibles de ignorar: altas temperaturas récord que se recogen o fenómenos meteorológicos extremos cada vez ocurren con más frecuencia o el visible derretimiento de las capas de hielo. A medida que la población mundial crece, la demanda de energía, las emisiones de gases de efecto invernadero y las temperaturas, siguen aumentando. La magnitud del desafío del cambio climático es inmensa, y es necesario actuar de urgencia.

La mayoría de los países aceptan que la quema de combustibles fósiles es uno de los factores que más ha contribuido al aumento de las temperaturas. En 2015, más de 180 naciones se comprometieron con los objetivos del «Acuerdo de París»: mantener el calentamiento global dentro de un rango de 2°C, e idealmente dentro de 1,5°C, desde la época preindustrial. Sin embargo, la evolución de este acuerdo ha sido lenta y las emisiones de gases de efecto invernadero han alcanzado un nuevo máximo en 2018.

El año pasado, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático publicó su «Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5 °C» donde advierte del daño ambiental, social y económico que podemos esperar si los gobiernos no toman medidas más ambiciosas para alcanzar los objetivos fijados en París. Limitar las consecuencias del calentamiento global es uno de los retos más importantes de nuestro tiempo. El cambio climático plantea una amenaza potencial. Además, un planeta más cálido también afecta el perfil de riesgo de muchas empresas y economías en las que invertimos.

Es probable que estas compañías y economías se vean obligadas a incurrir en costes importantes durante la transición mundial hacia fuentes de energía con bajas emisiones de carbono. Además, el aumento de los daños físicos relacionados con el cambio climático y la inversión en medidas de adaptación para limitar estos daños a largo plazo, también acarrearán gastos significativos. Tanto los inversores como los gestores de fondos, necesitan entender cómo estos cambios afectarán al valor de sus activos. La evaluación de los riesgos y oportunidades del cambio climático debería constituir un componente central en los análisis de inversión que se realizan, así como la integración de los factores ESG.

Se trata de conocer en profundidad la forma en que cada empresa está expuesta a los problemas relacionados con el cambio climático, y lo que estas compañías tienen previsto hacer para hacer frente a estos retos. Todas deben estar abiertas al cambio y ser más resilentes en medio de la rápida evolución de las políticas climáticas, la percepción de la sociedad y los avances tecnológicos.

También hay oportunidades. La transición a una economía con bajas emisiones de carbono requerirá grandes cantidades de capital privado para construir infraestructuras de energía renovable, transporte con bajas emisiones de carbono y mejorar la eficiencia energética. Se necesitarán inversiones inmensas en sectores y subsectores como muros de contención, tecnología de refrigeración o gestión del agua y del suelo, para adaptarse a los efectos físicos del aumento de las temperaturas.

Vafa Ahmadi, Director de Renta Variable Temática de CPR AM (filial de Amundi)

CPR Invest – Climate Action es un fondo de renta variable global lanzado en diciembre de 2018. Gracias a una alianza exclusiva con la organización internacional sin ánimo de lucro CDP, CPR AM combina la divulgación de datos medioambientales y el análisis ESG para determinar el universo de inversión. CDP posee la mayor recopilación de datos medioambientales autodeclarados del mundo, con 7.000 empresas publicadas en 2018.

Con un enfoque sostenible, la inversión responsable se integra en todo el fondo con una rigurosa aplicación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza. Esto se sustenta en:

  • Clasificaciones climáticas externas a través de los datos de CDC y los objetivos basados en la ciencia (SBT*).
  • Un amplio filtro ESG en diferentes niveles de detalle.
  • Una exclusión de las contradicciones de ESG a través de un tercer filtro.

Este enfoque permite a CPR AM analizar empresas de todos los sectores y evaluar si están considerando el riesgo climático dentro de su estrategia corporativa y de innovación de productos. La cartera final está compuesta por 60 a 80 empresas con los mejores perfiles financieros, climáticos y extrafinancieros.

* Los objetivos basados en la ciencia son objetivos de reducción de emisiones de GHG que están en línea con el nivel de descarbonización requerido para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados centígrados en comparación con las temperaturas preindustriales.

Marten Bloemen, Portfolio Manager en Franklin Templeton Investments

El fondo Templeton Global Climate Change busca aquellas compañías a nivel mundial que reconocen y se adaptan a los riesgos financieros a largo plazo y las oportunidades presentadas por el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales. En este contexto, el equipo gestor encuentra tres tipos de oportunidades: empresas que ofrecen soluciones al cambio climático tales como paneles de energía solar, empresas en transición, con la capacidad para reducir su contribución al cambio climático y por último, empresas cuya actividad o sector está poco expuesta a las emisiones y consumo de carbono.

Simon Webber, Lead Portfolio Manager en Schroders

Hoy se celebra la Cumbre del Clima de la ONU de 2019. Los jefes de Estado de países de todo el mundo se reúnen en Nueva York para discutir planes de cara a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el ritmo del calentamiento global.

El cambio climático está tomando relevancia en el ámbito inversor a la hora de tomar decisiones financieras.

Nos encontramos en un periodo de cambios muy significativos. Además, «los objetivos establecidos en el Acuerdo de París para hacer frente al cambio climático requieren una descarbonización completa de la economía mundial, lo que significa que todo tipo de industrias necesitarán nuevas tecnologías de producción y nuevas formas de fabricación”. esto requerirá un conjunto de productos, servicios y tecnologías totalmente nuevos, diferentes a los que hemos venido utilizado en el pasado.

Por ello, en el futuro va a ser muy importante que los inversores eviten las industrias y las empresas que no están bien posicionadas para ese cambio”.

Simon Webber, Lead Portfolio Manager en Schroders

Entre las razones que enumera Webber para explicar por qué el cambio climático se ha convertido en un tema acuciante hoy para los inversores, destacan:

  • Las tecnologías más importantes para el cambio climático, como las energías renovables y los vehículos eléctricos, han alcanzado la madurez en términos de coste y eficiencia.
  • El coste de estas tecnologías se ha reducido hasta el punto de que son competitivas y ya no requieren financiación por parte de los contribuyentes.
  • A día de hoy, son las formas más baratas de generación de energía. En el caso de los vehículos eléctricos, serán la forma más barata de movilidad.

Marie Lassegnore, gestora de fondos de La Française AM

El cambio climático es una realidad que nos afecta a todos. Somos tanto responsables como perjudicados ante este impacto medioambiental. Como inversores comprometidos y con fuertes convicciones, queremos participar activamente en la transición energética y ecológica necesaria para conservar nuestro planeta tal y como lo conocemos.

La prima de riesgo de la renta fija apenas integra actualmente el riesgo climático. Este riesgo varía en función del sector. Para la industria petrolera, por ejemplo, un gran riesgo es el de los «stranded assets» (“activos en desuso o bloqueados”). Un estudio de Carbon Tracker analiza el gasto de inversión (CAPEX) de 72 compañías de exploración y producción petrolífera y demuestra que, si la demanda mundial descendiera en línea con un escenario de + 1,75°C, se podrían economizar 1,6 trillones de dólares en activos (según Carbon tracker, «2 Degrees of Separation: Company-level transition risk», July 2018), con la consiguiente desaparición de su valor en los balances de las empresas que los poseen.

Ante la necesidad de acelerar la financiación de la transición, hemos visto surgir el mercado de los bonos verdes. Este mercado ha crecido exponencialmente en los últimos cuatro años, después de que emisores industriales y financieros adoptaran dicho concepto. La emisión de estos bonos está vinculada a proyectos de inversión en energías renovables, Real Estate de alta calidad medioambiental y la financiación de proyectos «verdes» por parte de los bancos.

No obstante, no todos los sectores industriales han emitido bonos en este mercado. Cuando la actividad principal supone estructuralmente un gran consumo de combustible fósil, es más difícil acceder a este mercado. Sin embargo, no deberían excluirse estos sectores de la transición, puesto que representan la piedra angular de una revolución energética y económica profunda y eficaz. Tratamos de identificar las empresas que invierten en su transformación para financiarlas a través del mercado de bonos.

El gráfico que se muestra más abajo representa las emisiones de carbono emitidas de una empresa por unidad de producción. Como puede observarse, las inversiones sucesivas en nuevas tecnologías y activos de producción más limpios harán reducir su consumo y mejorar su eficiencia energética.

Gracias a los estudios climatológicos, sabemos que hay un límite de emisiones de carbono que no podemos superar si queremos restringir el aumento de temperatura a 2ºC hasta finales del siglo XXI. Así, gracias a un análisis detallado de las empresas, podemos evaluar cómo su estrategia y sus inversiones pueden afectar sus trayectorias.

Ante esta situación, en La Française AM estamos abordando la necesidad de actuar en el centro de nuestra gestión, ya que creemos firmemente que cada actor de nuestra economía tiene un papel que desempeñar en la transición. Esto significa ir más allá de las declaraciones superficiales para adoptar un amplio compromiso en el frente del cambio climático: con nuestros clientes, con las empresas que financiamos y con nuestros homólogos.