Italia: un compromiso sobre el presupuesto relaja la tensión sobre su bono soberano

  • 13-12-2018

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El gobierno italiano ha propuesto una reducción del objetivo de déficit presupuestario para 2019 (no hay detalles en este momento). Después de muchos rumores, parece que se están acercando a un objetivo del 2% del PIB (exactamente 2.04%) frente al 2.4% anunciado en septiembre pasado. Este anuncio de revisión sirve, en estos momentos, para satisfacer a los mercados financieros y permitió que la rentabilidad del bono a 10 años italiano (BTP) volviera a estar por debajo del 3% (ver gráfico).

Si bien este anuncio es interpretado positivamente por los mercados, no debería impedir que la Comisión Europea continúe con el procedimiento de déficit excesivo, pero Italia está ganando tiempo y más aún cuando la situación presupuestaria francesa tiene también algunos «problemas».

El gobierno italiano utilizó recientemente las nuevas medidas fiscales anunciadas por Francia para reforzar su argumento antes de la decisión final de la Comisión Europea sobre el procedimiento de déficit excesivo. De hecho, es probable que estas medidas anunciadas el 10 de diciembre por el presidente Macron impulsen el déficit presupuestario de Francia muy por encima del 3,0% del PIB en comparación con el objetivo inicial del 2,8%. Dicho esto, las situaciones son difícilmente comparables, la desviación de Italia sobre la evolución del saldo presupuestario estructural es significativamente mayor, y sobre la base de un saldo de deuda de 30 puntos de PIB más alto. En otras palabras, la brecha presupuestaria de Francia en 2019 es coyuntural frente a la brecha estructural de Italia. Es poco probable que la situación francesa cambie la decisión de la Comisión sobre el presupuesto italiano, pero esto podría facilitar un poco las negociaciones y, por lo tanto, retrasar la implementación del procedimiento.

Por otro lado, es probable que las perspectivas económicas más débiles de lo esperado inicialmente pesen sobre las cifras para el presupuesto de 2019 y pueda dificultar que el Parlamento italiano apruebe el presupuesto de 2019. Esto podría llevar al gobierno a evolucionar hacia una política económica «más equilibrada» y los mercados financieros podrían reaccionar positivamente a esta evolución.

En general, esta flexibilización en el bono italiano podría mantenerse hasta principio de año. La mayoría de las potenciales preocupaciones, a saber, las decisiones de las agencias de calificación y las tensiones con Bruselas, parecen estar eliminadas «temporalmente» y, como consecuencia, el sentimiento de los mercados financieros debería resentirse.