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Japón y el COVID-19: un ejemplo de contundencia de las autoridades

  • 05-08-2020

  • 3 minutos

Las autoridades japonesas han puesto toda la carne en el asador como respuesta a la crisis del COVID-19, con un paquete fiscal y monetario digno de las fases iniciales de la “Abeconomía”. A medida que Japón avanza hacia la normalidad, Miyuki Kashima, directora del equipo de inversión en la estrategia Japanese Smaller Companies de BNY Mellon IM, se plantea la realidad tras el confinamiento.

De todos los países que se han enfrentado a la pandemia, Japón parece estar saliendo bien parado. Con una tasa de letalidad comparativamente baja, un confinamiento voluntario exitoso y las primeras señales de retorno del gasto de consumo a las zonas comerciales, el país asiático parece estar bien encarrilado para dejar atrás lo peor de la crisis.

Para Miyuki Kashima uno de los factores clave a la hora de suavizar esta transición hacia la normalidad ha sido la intervención a gran escala del Banco de Japón (BdJ) y del gobierno del
primer ministro Shinzo Abe
.

En el frente monetario, observa, el BdJ ha anunciado que va a aumentar sus tenencias de pagarés de empresa y deuda corporativa desde 5 hasta 20 billones de yenes, aproximadamente. Al mismo tiempo, el banco central ha abandonado su límite de 80 billones de yenes de compras anuales de deuda pública japonesa.

Por lo que respecta a la política fiscal, el gobierno ha introducido medidas más impresionantes si cabe, entre ellas subsidios y préstamos sin interés a empresas para que mantengan sus plantillas y eviten despidos, y compensación a compañías que cooperaron con el confinamiento y que experimentaron un consiguiente descenso de ventas o de ingresos. Los ciudadanos también han recibido o van a recibir un pago extraordinario de 100.000 yenes por persona que pueden emplear como deseen.

«No se trata de una vuelta al tipo de estímulo empleado en Japón en los años noventa y comienzos de 2000, que se concentró en los activos y la infraestructura física. El impacto de esa modalidad de estímulo tarda demasiado en repercutir en la economía. Ahora, estamos viendo respaldo financiero directo a las empresas y personas más afectadas por el confinamiento«.

Miyuki Kashima, BNY Mellon IM

La combinación de política fiscal y monetaria recuerda a las fases iniciales de la “Abeconomía”, observa la gestora:

«Es una versión «de alto octanaje» de ese conjunto de políticas, pero mucho más contundente. Las sumas autorizadas para el lado fiscal de la ecuación son enormes: es estímulo con esteroides».

Miyuki Kashima, BNY Mellon IM

No obstante, Kashima opina que el gobierno nipón se enfrenta a un dilema interesante en su afán por compensar a las empresas.

«Antes de que estallara la crisis, las empresas japonesas ya tenían saldos de efectivo elevados. Este ha sido un rasgo distintivo del Japón corporativo desde hace años, y el gobierno lleva tiempo buscando soluciones creativas para animar a las empresas a utilizar esa liquidez para subir los salarios o invertir. Al proporcionar estas inyecciones de liquidez, cabe preguntarse si esos esfuerzos podrían verse anulados».

Miyuki Kashima, BNY Mellon IM

Japón: ganadores y perdedores

Así, ¿cómo han respondido los inversores a la crisis? ¿Qué sectores se han destacado, y cuáles se han visto más castigados? Kashima destaca varios resultados inesperados. Las ventas de camas elásticas para interior, por ejemplo, se han disparado, reflejo de la ausencia de jardines o espacios exteriores grandes en la mayoría de los hogares. Por lo demás, afirma, hay ganadores y perdedores obvios.

El comercio minorista online, por ejemplo, ha mostrado un buen comportamiento, al igual que todo lo vinculado al teletrabajo (incluida la seguridad en internet), la farmacia y los medicamentos. En cambio, las acciones relacionadas con los viajes y las empresas minoristas incapaces de adaptarse a un mundo online han sido víctimas obvias.

Según Kashima, algunos inversores han comenzado a rotar fuera de acciones que mostraron una buena evolución durante lo peor de la crisis a favor de otras que han estado sobrevendidas y ahora deberían repuntar.

«Algunas acciones han perdido un tercio de su valor. No estamos en absoluto afirmando que estas empresas vayan a volver a los niveles de 2019, ni tampoco descartamos la posibilidad de una segunda oleada de coronavirus, pero creemos que tienen margen para protagonizar un repunte, sobre todo en el marco de los enormes niveles de estímulo gubernamental y la demanda aplazada que estamos viendo».

Miyuki Kashima, BNY Mellon IM