Jupiter Dynamic Bond Fund: estrategia y cartera para 2019

  • 21-01-2019

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En RankiaPro terminamos 2018 con una encuesta sobre perspectivas para las carteras durante este año y donde los profesionales nos revelaban sus últimas incorporaciones a las carteras, una de ellas era el fondo Jupiter Dynamic Bond. A continuación, os dejamos información detallada sobre este vehículo de inversión de la gestora Jupiter Asset Management.

Preparándonos para el final del ciclo económico

El origen de esta estrategia se remonta a 2008 con la versión Unit Trust domiciliada en Reino Unido, el Jupiter Strategic Bond, y la posterior creación del Dynamic Bond en 2012. La idea del fondo es poder invertir en todo el espectro de la renta fija de forma dinámica y flexible, siempre desde el prisma de la rentabilidad-riesgo, y con un horizonte temporal de largo plazo. A partir de un análisis del entorno macro que nos sirve para establecer nuestras posiciones de riesgo, en función del momento del ciclo en el que nos encontremos, se construye una cartera totalmente flexible en cuanto a duración y a riesgo de crédito.

Nuestro estilo de gestión atiende más a los fundamentales que al momentum, enfocándose siempre en la rentabilidad-riesgo. Eso implica que cuando identificamos un activo con mucho potencial de subida y poco de bajada, tomaremos posiciones en él (y las desharemos cuando se dé la situación inversa); es muy fácil que esto ocurra tiempo antes de que el mercado reaccione en esa línea. El Jupiter Dynamic Bond busca dar rentabilidades positivas y sólidas en plazos de entre 3 y 5 años, por lo que el inversor en este fondo debe alinearse con este horizonte temporal y tolerar que la rentabilidad del fondo se separe de las de otros durante algunos meses.

A lo largo de 2018 nos hemos ido preparando para el fin del ciclo económico, en un entorno marcado por las políticas de endurecimiento monetario y subidas de tipos de la Fed como catalizador definitivo para una desaceleración en la economía estadounidense y mundial. El último trimestre del año estuvo marcado por una gran volatilidad, que afectó negativamente a la renta variable global y provocó también la caída general de los rendimientos de los bonos gubernamentales, reflejando una creciente aversión al riesgo.

Los bonos high yield sufrieron caídas durante los últimos meses, tras un comportamiento muy resiliente a lo largo de 2017 y gran parte del 2018. El temor a una recesión se elevó durante el mes de diciembre, con un diferencial negativo entre los bonos del Tesoro americanos a 2 y 5 años, en la que fue la primera inversión de la curva de tipos desde 2007. El MSCI World Index experimentó su peor caída trimestral desde la crisis de la Eurozona en 2011; el 24 de diciembre el índice marcaba un descenso del 20.10% respecto a los máximos de 26 de enero de 2018: el mercado entraba técnicamente en un terreno bajista. En un entorno de numerosos riesgos macro (las tensiones comerciales entre EE.UU. y China; el alza de tipos estadounidenses en diciembre; la incertidumbre en torno al Brexit; el cierre parcial del gobierno de EE.UU. tras el conflicto del muro fronterizo; especulaciones sobre el posible despido de Jerome Powell como presidente de la Fed por parte de Trump), los vaivenes de volatilidad no han sido una sorpresa para nuestro equipo.

Gracias al fuerte posicionamiento defensivo de la cartera, el Jupiter Dynamic Bond ha obtenido una rentabilidad superior a los de su categoría en las últimas semanas de 2018. Los elevados retornos se debieron principalmente al buen comportamiento de activos refugio como los bonos gubernamentales de larga duración y alta calidad de EE.UU. y Australia, aunque vemos aún espacio para caídas en el rendimiento real de los bonos, que todavía no refleja las preocupaciones por la ralentización del crecimiento global. También contribuyeron los bonos convertibles de empresas mineras de oro, así como la corta duración de los bonos high yield ante la ampliación de los diferenciales de crédito. A ello se suma también la caída del precio del petróleo, que benefició la exposición a bonos gubernamentales indios. Creemos que la rupia india se mantendrá volátil durante 2019, por lo que sigue cubriendo la divisa; por otra parte, en los últimos meses se ha aprovechado el mejor comportamiento del fondo para recortar el peso de la India en la cartera desde un 9% en septiembre al 6% a cierre del año.

El arranque de 2019 ha mantenido una extrema volatilidad, algo que en puede marcar un cambio importante hacia mercados bajistas. En este entorno, consideramos que los activos de riesgo experimentarán importantes caídas seguidas de rallies cortos y extremos, que serán rápidos y frecuentes.

Las políticas de los bancos centrales se van a mantener en el centro de la atención de los mercados en 2019, con una alta probabilidad de que la Fed se vea forzada a pausar sus subidas de tipos, algo que el presidente Powell ha confirmado al afirmar que “no dudaría” en cambiar la política de endurecimiento de su política monetaria si fuera necesario. Powell también hizo referencia al hecho de que las presiones inflacionarias no se han materializado aún, pese a las cifras record de empleo; se trata de una tendencia estructural largoplacista que, en nuestra opinión, se mantendrá durante 2019; factores interconectados como el envejecimiento de la población, la elevada carga de deuda y la disrupción tecnológica, probablemente mantendrán bajos el crecimiento global, los tipos de interés y el rendimiento de los bonos durante algún tiempo.

En este entorno, esperamos que los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantengan a la baja durante los próximos 12 a 18 meses, aunque con volatilidad. La idea es usar los rallies en high yied como oportunidades para recortar el riesgo y reforzar las convicciones clave (bonos estadounidenses y australianos), al tiempo que utilizar las correcciones de mercado para encontrar puntos interesantes de entrada a deuda emergente, crédito de corta duración y oportunidades específicas puntuales.