La ralentización económica se dibuja

  • 06-02-2019

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Visión de los mercados

Un banco central tras otro. La semana pasada, el discurso de Mario Draghi y el posicionamiento prudente del Banco Central Europeo dominaban la actualidad. La semana pasada, el tono siguió siendo el mismo al otro lado del Atlántico. Al término de una reunión con el Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal estadounidense (FED), su presidente, Jerome Powell, celebró una conferencia de prensa que ha respaldado -por decirlo suavemente- un cambio significativo del carácter hawkish (restrictivo) de la política monetaria de la FED.

Los miembros del Consejo de Gobernadores consideran que el tipo director actual (horquilla entre 2,25% y 2,5%) es adecuado para la situación económica, así como que adopte una postura de “esperar y ver”, es decir, ajustable en función del contexto económico. A pesar de que esta navegación a la luz de los indicadores económicos ya se había anunciado hace varios meses, la inflexión es importante. De este modo, la FED da a entender que podría no subir sus tipos en 2019, aunque algunas semanas antes seguía proyectando dos subidas.

Objetivo de 3.5 billones de dólares

Además, la FED ha señalado que la disminución progresiva del volumen de su balance (“restricción cuantitativa” o “quantitative tightening”) podría acabarse antes de lo previsto. Algunos calculan que podría fijarse un objetivo de 3.5 billones de dólares (actualmente, 4 billones), lo cual significa un año de reducción al ritmo actual, y no dos o tres, como anticipaba el mercado recientemente. Y también en este caso es un movimiento importante. Así pues, la posición de la FED va a ser ligeramente restrictiva durante algunos meses todavía, sobre todo con una recuperación de la liquidez que se mantendrá, pero se dirige hacia una posición neutra en 2020.

Cambio de tendencia

Los inversores esperaban esta postura desde hace varias semanas. Desde este punto de vista, se puede decir que la FED se ha alineado con los mercados, a pesar de que la situación era más bien contraria desde diciembre de 2015, periodo en el que ésta subió nueve veces su tipo director.

Este cambio de tendencia se debe, en primer lugar, a la ralentización económica que se dibuja (disminución de la repercusión de la reforma fiscal que entró en vigor a finales de 2017), y también al impacto de la guerra comercial sobre el crecimiento estadounidense y mundial. Por otra parte, el riesgo de sobrecalentamiento inflacionista se ha reducido considerablemente, sobre todo con la bajada del precio del petróleo y una relación que terminó entre la situación de pleno empleo en Estados Unidos y la inflación salarial, que sigue siendo muy moderada. Por último, el Sr. Powell ha indicado claramente que la pausa que la FED podría observar se debía al endurecimiento de las condiciones de crédito.

Interés renovado por los tipos estadounidenses

Wall Street y Donald Trump han aplaudido estas decisiones, llevando las acciones estadounidenses a notables avances, mientras que el tipo a 10 años proseguía su descenso y el dólar retrocedía. En términos de asignación, esto significa, en primer lugar, un renovado interés por los tipos estadounidenses, con una preferencia por los tipos largos, además de una exposición al dólar menos atractiva en comparación con las demás divisas y, por último, un potencial reforzado para las acciones de EE.UU. y, muy especialmente, los valores de crecimiento. Aparte de los activos estadounidenses, los primeros beneficiarios de estas decisiones deberían ser los activos emergentes, en conjunto (obligaciones y acciones), debido a la disminución de los tipos estadounidenses y gracias a un dólar menos fuerte.

Rechazado el retraso de la fecha del Brexit

Al término de los debates en la Cámara de los Comunes sobre su «plan B», Theresa May ha conseguido que los diputados británicos le concedan un mandato para reabrir las negociaciones con la Unión Europea… Una perspectiva que Bruselas ha rechazado inmediatamente. El escollo sigue siendo el dispositivo de “backstop” relativo a la frontera entre las dos irlandas, al que los británicos quieren proponer una alternativa, pero que los europeos no están dispuestos, de momento, a renegociar. Por lo tanto, el mandato conferido a Theresa May parece muy vacío. Los diputados también han votado varias enmiendas no vinculantes, una de las cuales excluye una salida de la UE sin acuerdo, pero han rechazado la propuesta laborista de retrasar la fecha del Brexit hasta finales del 2019.

Recesión en Italia

A pesar de que el conjunto de cifras europeas permanece muy deprimido,
sobre todo con unas ventas al por menor muy decepcionantes en Alemania, y a pesar de un PMI manufacturero español que sorprende positivamente, en Italia es donde el frenazo es más grave. Técnicamente, el país ha entrado, efectivamente, en recesión, con un PIB que se ha reducido en el -0,2% en el 4º trimestre, después de un descenso del -0,1% en el 3e trimestre. El crecimiento a lo largo del año 2018 queda así en el +0,8%.
Además, el PMI manufacturero para el mes de enero ha decepcionado, con un 47,8 frente al 48,8 previsto.