La victoria de Shinzo Abe confirma la reconducción de la política monetaria ultra acomodaticia por un periodo prolongado

  • 20-09-2018

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En Japón, el primer ministro Shinzo Abe ha sido reelegido hoy por tres años más como líder del Partido Liberal Democrático (LPD).

Este éxito, obtenido por mayoría (553 votos de los 807 emitidos), tiene dos consecuencias inmediatas:

1. En el plano político, confirmó que Shinzo Abe permanecerá en el poder a priori hasta 2021, convirtiéndose en el primer ministro de más larga trayectoria desde la Segunda Guerra Mundial.

Recordemos que la coalición conservadora en el poder, liderada por el LPD, había conservado su mayoría de dos tercios en la cámara baja del Parlamento (durante cuatro años) tras las elecciones legislativas anticipadas de octubre de 2017.

2. En el plano económico, la reelección del Sr. Abe confirma la continuación de su programa económico y social puesto en marcha en diciembre de 2012, donde el objetivo era sacar al país de la deflación y restaurar el crecimiento potencial de la economía. Pensamos que en un contexto de crecimiento debilitado, Shinzo Abe podrá dar un nuevo impulso a la política fiscal en los próximos meses (más allá de los presupuestos extra para la reconstrucción después de los desastres naturales de este verano). Al mismo tiempo, continuará implementando reformas estructurales sin acelerarlas.

El objetivo del tercer mandato del Primer Ministro dependerá finalmente de la gestión del componente monetario. Es cierto que las demoras en la convergencia de la inflación hacia el objetivo del 2% no dejan lugar a dudas sobre la continuación del mecanismo de relajación monetaria de gran amplitud establecido en abril de 2013 y “renovado” a lo largo de los años.

Sin embargo, además de las incertidumbres que rodean a la economía (sobre todo las amenazas proteccionistas), varias limitaciones implican que el margen de maniobra de las autoridades es limitado. Por un lado, la política prolongada de bajos tipos de interés tiene efectos nefastos en el balance del banco. Por otro lado, el Banco de Japón (BoJ) tendrá que enfrentarse al riesgo de la subida de tipos en Estados Unidos, mientras que ya tiene un gran volumen de activos (46% del mercado de bonos y 79% del mercado de ETF).

En estas condiciones, pensamos que el Banco de Japón continuará con su estrategia de “gestión de riesgos” adoptada en julio de 2018. Más específicamente, en un contexto inflacionista desfavorable, no tendrá más remedio que mantener su política monetaria ultra acomodaticia por un periodo prolongado. Sin embargo, se dará más flexibilidad para hacer frente a los numerosos riesgos ajustando su dispositivo actual como lo hizo al final de la reunión de julio, en particular mediante la introducción de un « forward guidance » sobre los tipos de interés y el rango de fluctuaciones del tipo a 10 años en +/- 10 pbs. En total, se deben considerar otros ajustes. El gobernador Kuroda también ha mencionado que una nueva ampliación del rango de fluctuaciones del tipo a 10 años a +/- 20 pbs ahora sí sería posible en los próximos meses.