Las consecuencias imprevistas de un brexit «duro»

  • 23-01-2019

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Tras haber sobrevivido por un estrecho margen a una moción de confianza, la primera ministra británica, Theresa May, se encuentra en la complicadísima situación de tomar una de las decisiones más importantes para su país. Para tener éxito, no puede alcanzar un acuerdo que suscite el rechazo de los partidarios de la permanencia en la UE o de aquellos que abogan por abandonarla. Su Gobierno ha rechazado posponer la fecha límite del brexit, lo que deja un reducido margen de maniobra para tratar de negociar un acuerdo con la UE como, por ejemplo, una unión aduanera.

Además, la frontera con Irlanda sigue constituyendo una cuestión espinosa, y la primera ministra depende del apoyo del Partido Unionista Democrático en este asunto. En esta compleja coyuntura todas las posibilidades están sobre la mesa, incluida la de que los acontecimientos descarrillen y se produzca un brexit «duro».

¿Cuáles son las consecuencias imprevistas de un brexit «duro»?

El Reino Unido ya ha comenzado a acumular provisiones para hacer frente a la posibilidad de que se produzcan perturbaciones en la frontera. Estos preparativos se acentuarán mientras se mantenga la incertidumbre, lo que impulsará el consumo del Reino Unido, conllevará un aumento de las importaciones y deteriorará la balanza comercial. Podemos citar como ejemplo la industria farmacéutica: algunas compañías a ambos lados de la frontera han decidido actuar con prudencia y comenzar a recopilar provisiones en el marco de sus planes de contingencia.

• El total de nuevos pedidos en el Reino Unido debería verse afectado en cierta medida, a pesar del ligero incremento registrado en la zona del euro.

• El Banco de Inglaterra (BoE) podría subir los tipos de interés para proteger la libra esterlina, limitando así la inflación importada. No obstante, cabe mencionar que la libra descuenta ya en gran medida este pesimismo.

• En teoría, la disrupción de la cadena de suministro debería generar problemas en el Reino Unido y en Europa continental. En vista de que ya existen importantes obstáculos, los efectos deberían ser bastante limitados. En términos de internalización, ya se han aplicado las medidas necesarias.

• Algunos destacados exportadores extranjeros, como los productores japoneses, seguramente trasladarán algunas de sus fábricas fuera del Reino Unido, aunque la debilidad de la libra reduce esta posibilidad. En realidad, el peor de los casos, como el que dibujó el Banco de Inglaterra, animaría a estas empresas a quedarse en el Reino Unido, dado que la libra se depreciaría drásticamente.

• Con el tiempo, la afluencia de inmigrantes disminuirá, lo que eliminará un importante catalizador de la economía británica y reducirá en parte el potencial de crecimiento.

¿Cuáles son las perspectivas del Banco de Inglaterra?

• La libra podría depreciarse un 8%.
• De ser así, los precios de la vivienda caerían un 30%.
• La tasa de desempleo podría incrementarse hasta el 7,5%.
• La inflación podría aumentar hasta el 6,5%, lo que obligaría al Banco de Inglaterra a subir sus tipos de interés para protegerse de la inflación importada.

¿Qué implicaciones tendría esta situación para los activos?

La respuesta corta es «ninguna a corto plazo», en vista de que los precios de los activos no fluctuaron cuando Theresa May perdió la votación sobre el acuerdo del brexit. A largo plazo, las consecuencias imprevistas podrían tener una repercusión considerable y afectarían principalmente al Reino Unido. Dicho esto, la situación vivida durante el episodio del «efecto 2000» debería servir como lección: la gente se prepara y prevé los acontecimientos.