Las elecciones de mitad de mandato en EEUU han quedado atrás… ¿Y ahora qué?

  • 20-11-2018

  • 4 minutos

DoubleLine Capital, gestora de las estrategias US Total Return Bond de Nordea AM y US Bond Opportunities, analiza cuales serán los principales focos de interés de la política en Estados Unidos durante los dos próximos años y sus posibles implicaciones macroeconómicas. Brendt Stallings, gestor de carteras en DoubleLine Capital DoubleLine Capital gestiona las estrategias US Total Return Bond y US Bond Opportunities de Nordea AM es quien firma el siguiente artículo.

¡Bienvenido a la campaña electoral para las presidenciales de 2020!

¡Bienvenido a la campaña electoral para las presidenciales de 2020! Ahora que las elecciones de mitad de mandato de 2018 han quedado atrás, cabe asumir que prácticamente todos los acontecimientos que sucedan en el plano político durante los próximos 24 meses girarán en torno a la campaña presidencial. Serán pues dos años en los que probablemente asistamos a un cierto juego en el plano político y a investigaciones del Congreso, pero presenciaremos pocos avances legislativos por parte de un Congreso dividido tras las elecciones.

La participación electoral (49%) fue la más elevada en unas elecciones de mitad de mandato en más de un siglo

No obstante, tal y como comentamos antes de los comicios, su resultado no tiene prácticamente repercusiones para el posicionamiento de nuestras carteras. No obstante, estuvo en línea con nuestras expectativas: los demócratas se alzaron con la victoria en la Cámara de Representantes de EE. UU., mientras que los republicanos mantuvieron la mayoría en el Senado. El Partido Demócrata también ganó al menos siete puestos de gobernadores de estado. Si bien es habitual que el partido que ostenta el poder presidencial pierda escaños en la cámara legislativa (o incluso el control de una de las dos cámaras del Congreso) en las elecciones de mitad de legislatura, resulta mucho menos común que el resultado dé lugar al tipo de «decisión dividida» a la que hemos asistido. De hecho, de las veintiocho elecciones de mitad de mandato celebradas desde 1910, ha sido únicamente la cuarta vez que un partido gana escaños en una cámara y los pierde en la otra, y la primera vez desde 1970. El resultado de este año responde a una división cada vez mayor entre los votantes de zonas rurales y aquellos de las zonas suburbanas. La participación electoral (49%) fue la más elevada en unas elecciones de mitad de mandato en más de un siglo, y fue inusualmente alta tanto por parte de los republicanos como de los demócratas. Tal vez la actual división de la política estadounidense haya fomentado la participación en los comicios, algo que, a largo plazo, resulta favorable para un gobierno representativo, a pesar del rencor político que impera en la actualidad.

La política monetaria actual bien podría mantenerse hasta que sea evidente que nos encontramos en una recesión

Esperamos que los eventos en los que nos basamos a la hora de estructurar nuestras carteras se mantengan independientemente del resultado de estas elecciones. La política monetaria parece mantenerse anclada a su hoja de ruta: la Fed está reduciendo su balance a un ritmo anual de 600.000 millones de dólares y parece decidida a incrementar sus tipos hasta que los datos macroeconómicos se debiliten. En vista de los efectos retardados de la política monetaria, por no mencionar las lecciones aprendidas en el pasado, la política monetaria actual bien podría mantenerse hasta que sea evidente que nos encontramos en una recesión —algo que en estos momentos no figura entre nuestras previsiones—, y las elecciones de este año no cambiarán este hecho.

Resulta poco probable que se aprueben muchas leyes de gran calado en los próximos dos años

A nuestro juicio, las tensiones comerciales revisten una gran importancia para los mercados de capitales mundiales, tal y como evidencia la rentabilidad inferior continuada de la renta variable no estadounidense vulnerable a las exportaciones desde el recrudecimiento de las hostilidades a principios de este año. No obstante, la Administración Trump ha venido aplicando sus agresivas medidas comerciales a través del poder ejecutivo vigente, en vez de mediante acciones legislativas. En última instancia, si los nuevos paradigmas comerciales se materializan en tratados oficiales (como el USMCA, el sucesor del NAFTA), deberán ser aprobados en el Senado, cuyo poder sigue en manos de los republicanos con una mayoría ligeramente ampliada. El desmantelamiento normativo de la Administración Trump hasta la fecha se ha llevado a cabo a través del poder ejecutivo, al igual que en el plano comercial.

Resulta poco probable que se aprueben muchas leyes de gran calado en los próximos dos años. En vista de la división del Congreso, será complicado lograr la necesaria cooperación entre ambos partidos, especialmente ante la cercanía de las elecciones presidenciales, que no hace más que alentar a ambas partes a acentuar sus diferencias. Es más probable que la Cámara de Representantes se dedique a iniciar investigaciones sobre el Gobierno de Trump. Además, la aplicación de una nueva ronda de recortes fiscales, que resultaba muy improbable antes de las elecciones, se nos antoja ahora imposible, al igual que cualquier progreso sustancial en los asuntos más polémicos, como la sanidad o la inmigración.

El resultado de las elecciones no cambió el posicionamiento de nuestras carteras, ni antes ni después de su celebración

En resumen, el resultado de las elecciones no cambió el posicionamiento de nuestras carteras, ni antes ni después de su celebración. En general, no posicionaríamos nuestras carteras de cara a un evento de resultado binario como unos comicios. En el caso que nos ocupa, los principales eventos que, en nuestra opinión, determinarán la evolución de los mercados durante nuestro horizonte de inversión se mantendrán intactos independientemente de las elecciones de hace unas semanas.