Recibe la newsletter de los profesionales de fondos   Suscribirse

Los economistas de Capital Group analizan el entorno macroeconómico en EEUU, China y Europa

  • 11-03-2020

  • 6 minutos

La expansión del coronavirus más allá de China a una amplia lista de países de Europa y Asia hace que se vuelvan a evaluar todas las expectativas de crecimiento económico internacional para 2020. Incluso después del recorte de los tipos que la Reserva Federal de Estados Unidos implementó el martes, de 50 puntos básicos, nuestros economistas afirman que la economía mundial va a ralentizarse de forma significativa, al menos durante la primera mitad del año.La severidad y profundidad de cualquier caída dependerá de la respuesta que tengan los responsables del diseño de las políticas en Estados Unidos, China y Europa, tanto frente a la expansión del virus como en relación con los cambios en el trasfondo macroeconómico.

Los inversores deberían esperar y no efectuar grandes cambios mientras la situación continúe desarrollándose. Medir los plazos con los mercados puede conllevar un riesgo inherente.

Estados Unidos sigue siendo la más resistente de las principales economías mundiales

De entre las mayores economías mundiales, la de Estados Unidos sigue siendo la más resistente. La economía estadounidense venía mostrando un crecimiento superior a la media, con un mercado laboral sólido. La actividad del sector industrial había empezado a recuperarse, con la tregua alcanzada en la guerra comercial y el fin de la huelga de General Motors.

La noticia sorpresa de la Reserva Federal del martes supuso la primera reducción de tipos de interés entre reuniones desde la crisis financiera de 2008—09, y muestra claramente que el banco central se está tomando muy en serio el brote del coronavirus y su posible impacto en la economía. Después de la noticia, el rendimiento de los bonos del tesoro de Estados Unidos a 10 años descendió a un nuevo mínimo histórico, cayendo por debajo del 1 % por primera vez.

El desafío se encuentra en que los mercados de valores previamente habían cotizado en un escenario «dorado» y habían empezado el año con un elevado ratio precio-ganancia, múltiplo de alrededor de 18, lo que dejaba poco margen. Además, en contraposición con el consumidor, una gran parte del sector corporativo está lastrada por una elevada deuda en relación con su capital, o tiene un alto apalancamiento. Las expectativas de beneficios para 2020 para las compañías en el S&P 500 ya eran moderadas, y ahora se han reducido aún más a causa de las posibles interrupciones en las cadenas de suministros. Con todos estos desafíos, el mercado de valores cayó más de un 12 % en el curso de los último siete días de cotización de febrero.

De acuerdo con las condiciones financieras actuales, cada vez más ajustadas, espero que la Reserva Federal continúe en su tendencia de alivio monetario. Sin embargo, es importante recordar que la política del banco central tiene una repercusión limitada sobre una economía que puede verse dañada por la sacudida que han sufrido tanto la demanda como los suministros.

Si el virus continúa expandiéndose y sigue ralentizando la actividad económica, podría fácilmente rebajar un punto de mi expectativa base, que es un crecimiento anual del PIB de un 2,0 %. Si el ciclo negativo persiste, no puedo descartar una recesión, aunque ese no sea mi hipótesis de base. Si la situación se controla con cierta rapidez, podríamos experimentar una recuperación de la actividad durante la segunda mitad del año.

Fuente: FacSet, datos mostrados desde el 28/02/2015 hasta 28/02/2020

El dilema de los bancos centrales de todo el mundo es que el coronavirus supone tanto una sacudida negativa en los suministros, como una sacudida de la demanda. La política monetaria puede influenciar la demanda, pero no afecta demasiado a la cuestión de los suministros. Además, con los tipos de interés ya bajos en Estados Unidos y negativos en Europa, hay muy poco margen de maniobra para hacer esas políticas.

Los bancos centrales pueden acelerar los programas de expansión monetaria cuantitativa, pero normalmente, esta opción tiene un impacto más limitado que la bajada de los tipos de interés. Esto se traduce en que los gobiernos también tendrán en cuenta la expansión fiscal para contrarrestar los efectos del virus.

A pesar de todo, ya ha habido un cierto daño económico. Los centros de fabricación de China llevan varias semanas cerrados, y es probable que tarden en recuperar su ritmo de rendimiento.

Además de la fabricación, los servicios pueden suponer un impacto económico de igual importancia. En lo que se refiere a la fabricación, las compañías pueden recuperarse cuando todo vuelva a la normalidad: se amplía la producción y se recuperan los inventarios, con una recuperación de repunte, pero en los servicios, la pérdida del PIB no se recupera con facilidad, ya sea porque no han tenido lugar unas vacaciones o porque no se ha facturado una comida en un restaurante. Por eso es mucho más difícil calcular el impacto que el virus pueda tener en comparación con, por ejemplo, un desastre natural.

Jared Franz, economista de Capital Group, Los Ángeles

Hay que prepararse para la ralentización de la economía china

Teniendo en cuenta que ahora China supone casi el 20 % del producto interior bruto internacional, su ralentización a causa de este brote seguramente tenga un impacto mayor que el brote de SRAS de 2002 y 2003. Sabemos que, durante el pasado mes, la mayoría de las personas en China se han quedado en sus casas y no han vuelto a las oficinas ni a las fábricas. Creo que la economía de China, que ya estaba creciendo al ritmo más lento de los últimos 30 años antes del brote, va a enfrentarse a un crecimiento negativo en el primer trimestre, y que es probable que haya una recuperación moderada del crecimiento en los últimos seis meses del año.

Cuando hemos insistido para que nuestros contactos en la industria nos dijesen cuándo creían que los trabajadores podrían volver a las plantas de producción y a las oficinas, nos han dicho que es posible que a mediados de marzo. Sin embargo, al analizar la situación sobre el terreno, no creo que la economía china recupere la normalidad hasta abril, como pronto.

Los operadores de las fábricas deben obtener el permiso del gobierno local para volver a abrir, y hay que llevar a cabo inspecciones de sanidad. Muchas ciudades y zonas industriales pueden requerir hasta 15 certificados para operar. Las fábricas necesitan tener suficiente material disponible para manufacturar los productos, y los trabajadores deben estar a pleno rendimiento. Una vez que se han fabricado los bienes, los barcos tienen que estar en el puerto. Una vez que los bienes se han fabricado, hay que llevarlos al puerto, y luego a su destino final.

Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas del Gobierno de China, Refinitiv Datastream. A fecha 21/12/2019

Con los primeros signos de la ralentización, el Purchasing Managers’ Index (PMI) de plantas de fabricación en febrero descendió a un mínimo histórico del 35,7, en comparación con la previsión estimada por el mercado en su conjunto del 46. El PMI no relacionado con la fabricación descendió aún más, hasta los 24,5 puntos, con un mínimo histórico de 29,6 en febrero, lo que refleja el factor miedo y las interrupciones en el transporte, lo que apunta a una contracción generalizada de la economía.

En comparación con otros países, los líderes políticos chinos tienen todo un arsenal de medidas a su disposición para estimular la economía.

Por ejemplo, podrían rebajar los tipos de interés de referencia en 200 puntos básicos y aún así quedar en positivo, con un amplio margen. También podrían ofrecer un estímulo fiscal, ya que el déficit del país está por debajo del 5% del PIB. Emitir deuda para financiar proyectos de infraestructuras, como puentes, túneles o líneas de metro, también es una opción. Últimamente, muchas ciudades han reducido el porcentaje de inversión necesario para dar la entrada de compra de una vivienda, y el gobierno ha dado instrucciones a los bancos para que amplíen los plazos de devolución de los préstamos de pronto vencimiento para las pequeñas y medianas empresas.

En gran medida, la efectividad de estas medidas dependerá de si los trabajadores se sentirán lo bastante seguros para volver al trabajo y con la suficiente confianza en el futuro para adquirir una vivienda.

Stephen Green, economista de Capital Group, Hong Kong

Es probable que la economía europea se ralentice todavía más

Teniendo en cuenta que las principales economías europeas crecían muy lentamente antes del brote, es cada vez más probable que la expansión de la epidemia lleve a la eurozona a una recesión a principios de 2020. El riesgo es más obvio en Italia, donde ya se han declarado más de 2.000 casos a fecha de 3 de marzo. Si el virus se extiende todavía más, podría suponer una grave sacudida para alguna de las economías más débiles de la eurozona. Una caída importante en Italia invariablemente tendría consecuencias para el resto de Europa, y toda la región se debilitaría en el proceso.

Además, Europa está muy expuesta a la economía china. La reducción de la demanda de China, junto con el fallo en las cadenas de suministro, golpearía a la economía europea, con Alemania y el Reino Unido vulnerables por la inferior demanda de bienes, y Francia vulnerable por la caída en el turismo. Los artículos de lujo, la electrónica y los automóviles serían los sectores más gravemente afectados.

Fuente: Eurostat. Valores convertidos de euros a dólares estadounidenses según el tipo de cambio del 31/12/2019

Robert Lind, economista de Capital Group, Londres