Los fondos de pensiones de Chile podrán invertir en activos alternativos hasta un 10%

  • 12-06-2018

  • 4 minutos

Desde su creación, el régimen de inversión de los fondos de pensiones chilenos ha pasado por periódicas reformas que buscan maximizar la rentabilidad de los fondos que administran, manteniéndolos dentro de un esquema de riesgo manejable.

2018 se presenta como un año clave en la historia de las AFP, uno que puede tener interesantes repercusiones en el futuro de la industria de fondos de pensiones en Chile.

La evolución de las inversiones de los fondos de pensiones registra distintas etapas:

  • En 1981 se dio inicio al sistema, permitiendo inversiones solamente en renta fija nacional.
  • Luego, en 1985, se posibilitaron inversiones en acciones nacionales.
  • Cuatro años más tarde, en 1989, se facultaron inversiones en acciones nacionales de propiedad concentrada.
  • En 1990, se abrió la puerta a la inversión en RF extranjera y en CFI nacionales.
  • En 1994, se permitió la inversión en BRP, bonos de crédito securitizados, acciones de libre disponibilidad, títulos de empresas extranjeras (capital y deuda) y derivados.
  • En 2002 se promulgó la ley que creó los multifondos.
  • En 2017 se aprobó la norma que permite la inversión en activos alternativos, la modificación de definición de MSFE e inversión en países MILA.

Expandir la cartera de inversiones de las AFP, mejorando el desempeño y manteniendo niveles altos de transparencia respecto de los riesgos, ha sido la tendencia evolutiva natural del sistema. La expectativa es que, a partir del segundo semestre de 2018, las AFP puedan incorporar activos alternativos (entre los cuales encontramos fondos de private equity, deuda privada, co-inversiones, créditos sindicados, e inversiones en rentas) a sus carteras de inversión. Esto gracias a que para entonces las AFP habrán cristalizado sus políticas de inversión en estos activos, y que al estar ya aprobadas por la Superintendencia de Pensiones (SP) se abrirán las puertas para la inversión en estos nuevos vehículos.

Los fondos de pensiones, por su naturaleza, enfrentan dos desafíos que obligan al regulador a actuar cautelosamente para encontrar un balance. Uno es el desafío por maximizar la rentabilidad de las pensiones de cada chileno, y el otro es hacerlo sin exponer a las pensiones a un riesgo que no se pueda manejar con transparencia y confiabilidad.

A la natural disposición evolutiva del sistema AFP, que se muestra en el cronograma inicial, se han sumado recientemente factores coyunturales que estimulan los cambios, como la demanda por retomar niveles de desempeño históricos para los usuarios del sistema. Si se comparan, desde 1995 hasta 2015 los activos alternativos han tenido un favorable desempeño respecto de los activos tradicionales. De acuerdo a la SP, durante los años 80 y 90 las AFP tuvieron una rentabilidad de 12,36% y 10,36%, respectivamente. Pero en las dos décadas siguientes, este desempeño bajó significativamente, a un 6,25% y 4,51% respectivamente.

Incrementar la rentabilidad es importante, pero no es el único potencial beneficio que trae la apertura a activos alternativos. La diversificación de activos que esto representa también puede ser una gran ventaja. Los ciclos de activos alternativos no están necesariamente correlacionados con los ciclos de activos tradicionales. Incorporarlos a una cartera de inversión puede incrementar la estabilidad de la inversión a largo plazo.

Adicionalmente, inversiones tales como activos inmobiliarios armonizan bien con la estrategia de fondos de pensiones, debido a su horizonte de maduración. Como los fondos de pensión buscan una estrategia de inversión de largo plazo, están bien posicionadas para sacar provecho a inversiones de activos inmobiliarios. Es por esta razón que fondos de pensiones en todo el mundo están fuertemente alocados en activos inmobiliarios como parte de su estrategia de inversión en activos alternativos. Y es también por esto que la Superintedencia de Pensiones chilena ha precabido clarificar, a través de sus normas, qué activos inmobiliarios no serán clasificados como renta variable, aliviando temores de que la renta inmobiliaria se definiese dentro de los límites que actualmente rigen renta variable.

Todo esto apunta a una interesante oportunidad que se ha construido con el trabajo conjunto de la SP y las AFPs. Una oportunidad que representa un “cambio de paradigma”, como le llama la superintendencia. Activos tradicionales transados en la Bolsa ya tienen incorporados en sus operaciones un proceso de due diligence y compliance que los activos alternativos no tienen. AFPs que estaban acostumbradas a que el mercado financiero hiciera el trabajo de due diligence por ellos, tendrán hoy esa responsabilidad sobre sus hombros (con respecto a activos alternativos). Para esto se requiere que estas desarrollen políticas de inversión y un robusto equipo legal, de riesgo, y resuelvan desafíos de valorización y traspaso de riqueza. En síntesis, las AFP van a transformarse para sacar provecho del nuevo panorama regulatorio.

Esto tiene el potencial de producir una saludable competencia entre AFPs que se diferenciarán en su habilidad de manejar los activos alternativos dentro de su portfolio. Osvaldo Macias, superintendente de Pensiones, alude a este futuro destacando a través de un comunicado que “un punto más de rentabilidad durante toda la vida laboral de un afiliado o afiliada puede aumentar en cerca de un 25% el monto que recibirá al momento del retiro”. Una sutil diferencia en la estrategia de inversión en activos alternativos de una AFP puede generar significativas diferencias en la acumulación de riqueza de un afiliado en el largo plazo. En otras palabras, se exigirá una inversión más activa y una mayor especialización por industria por parte de los gestores.

Actualmente las AFP pueden invertir un máximo de 10% en activos alternativos, pero si se revisa la evolución de fondos de pensiones en otros países se puede asumir que ese porcentaje crecerá mientras la SP y las AFP generan las competencias necesarias. También existe un universo de activos alternativos, desde Hedge Funds a “death bonds”, que podrán eventualmente formar parte de las carteras de los fondos de pensiones.

Ricardo Pérez es CEO de LVA Índices, proveedor independiente de información financiera para inversionistas institucionales en Chile, Perú y Colombia

Notas de pie:
(1) La ley que estableció el nuevo esquema de multifondos en Chile y los límites correspondientes a cada fondo:
* http://www.panorama.utalca.cl/dentro/2003-oct/finanzaspersonales%5B1%5D.pdf
* https://www.fiapinternacional.org/wp-content/uploads/2016/01/multifondos.pdf
(2) http://icare.cl/assets/uploads/2017/11/osvaldo-macias-inversion-en-activos-alternativos.pdf
(3) https://www.df.cl/noticias/mercados/mercados-en-accion/inversion-de-afp-en-activos-alternativos-partiria-en-segundo-semestre/2018-05-04/172850.html
(4) Partners Group a partir de datos de Bloomberg y Thompson Reuters, periodo 30/06/95 -30/06/15
(5) https://www.df.cl/noticias/mercados/mercados-en-accion/super-de-pensiones-zanja-dudas-sobre-los-activos-alternativos/2018-04-02/205048.html