Los inversores institucionales se preparan para un giro del mercado y eligen alternativos, ESG y gestión del riesgo

  • 27-02-2018

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La volatilidad por fin ha hecho acto de presencia en unos mercados anormalmente tranquilos, pero la mayoría de los inversores institucionales ya estaban preparados para el impacto y sus esfuerzos por diversificar y configurar carteras duraderas estarían dando ya sus frutos, según las conclusiones de una nueva encuesta realizada por Natixis Investment Managers. El 78% de los inversores institucionales esperaba que la volatilidad se disparase en 2018 y está realizando asignaciones oportunistas a productos de gestión activa e inversiones alternativas para alcanzar el objetivo medio de rentabilidad a largo plazo del 7,2% este año.

El Centro para el Análisis de Inversiones de Natixis ha analizado las respuestas de 500 inversores institucionales de todo el mundo para conocer cómo estaban conjugando los objetivos a largo plazo con las oportunidades y presiones a corto plazo. Siete de cada diez inversores coinciden en que la incorporación de inversiones alternativas es importante para diversificar el riesgo en las carteras. No obstante, señalan que algunas estrategias alternativas desempeñan papeles diferenciados en sus carteras.

Inversiones alternativas para diversificar, gestionar unos riesgos en aumento y conseguir rentabilidad

La encuesta pone de relieve que los inversores siguen recurriendo a las inversiones alternativas; así, el 70% de ellos señala que es esencial invertir en activos alternativos para diversificar el riesgo de las carteras y más de la mitad (57%) piensa que los activos alternativos son necesarios para batir al conjunto del mercado.

Al pedirles que relacionen las mejores estrategias alternativas con objetivos de inversión concretos, los inversores institucionales indican lo siguiente:

  • Diversificación: en opinión de los inversores institucionales, las estrategias macro global (47%), materias primas (41%) e infraestructuras (40%) son las mejores opciones para diversificar.
  • Sustitución de la renta fija: entre las opciones preferidas para conseguir rentas estables a medida que suben los tipos de interés y se pone fin a los 30 años de mercado alcista en la renta fija, están las infraestructuras (55%) y la deuda privada (47%).
  • Gestión de la volatilidad: las instituciones mencionaron los futuros gestionados (46%) y la renta variable con coberturas (45%) como lo más indicado para gestionar el riesgo de volatilidad.
  • Generación de alfa: mos mercados tradicionales han generado rentabilidades atractivas, pero las instituciones aprecian oportunidades para batirlos. Siete de cada diez (72%) citan el capital riesgo como su opción preferente para generar alfa dentro de las inversiones alternativas. También consideran que la renta variable con coberturas (45%) es útil para alcanzar este objetivo.
  • Cobertura frente a la inflación: los inversores institucionales consideran que las materias primas (56%) y el sector inmobiliario (46%) son las mejores estrategias de cobertura frente a la inflación.

Los inversores en España también apuestan por estrategias alternativas para diversificar

En el caso de España, los resultados del estudio apuntan también a una mayor inclinación hacia los alternativos. De los 27 inversores institucionales españoles que han participado en el estudio, más de la mitad (56%) considera esencial invertir a través de estrategias alternativas para lograr diversificar, y sus activos preferidos para este fin son global macro (56%), activos inmobiliarios y REITs (44%), infraestructuras (37%) y deuda privada (37%). Además, la gran mayoría de inversores institucionales en España (70%) otorgaría un plazo de más de tres años para probar la eficacia de una nueva estrategia alternativa, demostrando una mayor comprensión de la eficacia en el largo plazo de este tipo de inversiones.

A pesar de ello, menos de la mitad (40%) de las instituciones en España consideran que merece la pena correr los riesgos que las inversiones alternativas pueden plantear en las carteras, pese a las rentabilidades potenciales de las inversiones ilíquidas. En ese sentido, dos tercios señalan que los requisitos de solvencia y liquidez han orientado mucho las inversiones hacia el corto plazo y los activos muy líquidos, y los riesgos ocultos que están gestándose en el dinámico entorno macroeconómico y normativo hacen aún más difícil a las instituciones conjugar las oportunidades a corto plazo y los objetivos a largo plazo.

“El brusco regreso de la volatilidad a los mercados es un buen recordatorio de la necesidad de adoptar un enfoque sistemático en la diversificación de las carteras”, señala Sophie del Campo, directora general de Natixis Investment Managers para Iberia, Latam y US Offshore. “Los inversores institucionales recurren cada vez más a las gestoras activas y a las inversiones alternativas en busca de las herramientas y la flexibilidad para diversificar sus carteras y atenuar el riesgo”.

Las asignaciones activas siguen aumentando

Más de tres cuartas partes (76%) de los inversores institucionales creen que el entorno de mercado actual probablemente sea favorable a la gestión activa en 2018. En 2015, la encuesta puso de relieve que las instituciones esperaban que el 43% de los activos totales se invirtieran en estrategias pasivas en 2018, pero en realidad la cifra es muy inferior, 32% en 2017, y los inversores institucionales pronostican un incremento de tan solo el 1% durante los próximos tres años. Más de la mitad (57%) de los encuestados también señala que esperan que la gestión activa bata a la pasiva a largo plazo, aunque tres cuartas partes (76%) afirman que cada vez es más difícil obtener alfa en unos mercados cada vez más eficientes.

Nueve de cada diez inversores institucionales consideran que la reducción de las comisiones de gestión es uno de los impulsores más fuertes para las estrategias de inversión pasivas, pero tres cuartas partes (75%) afirmaron estar dispuestos a pagar comisiones más altas por la posibilidad de conseguir rentabilidades superiores.

La encuesta también revela la preferencia por las estrategias activas con el fin de obtener exposición a clases de activos descorrelacionadas; así, tres cuartas partes (75%) lo citan como una de las principales razones para preferir los productos de gestión activa frente a los de gestión pasiva. Del mismo modo, tres cuartas partes (75%) prefieren la gestión activa a la pasiva para acceder a las oportunidades en los mercados emergentes, mientras que el 69% opta por estrategias activas para conseguir rentabilidades ajustadas al riesgo y más de siete de cada diez (73%) para conseguir protección frente a caídas.

Sophie del Campo explica:

“El debate gestión activa frente a pasiva no parece que vaya a apaciguarse, ya que las instituciones han apuntado a un movimiento gradual hacia las estrategias activas. Los argumentos tradicionales en torno al posible ahorro de costes de los productos de gestión pasiva están poniéndose en entredicho, ya que los inversores institucionales aprecian el valor a largo plazo que puede generar la gestión activa y el acceso que puede brindar a un abanico de clases de activos más amplio”.

La inversión con criterios ESG adquiere mayor importancia

Los inversores institucionales también han mostrado un planteamiento más activo a la hora de gestionar los riesgos medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG); así, tres de cada cinco (60%) están integrando la inversión con criterios ESG en su enfoque.

El número de inversores institucionales que consideran que se puede encontrar alfa en estrategias ESG supera ya al número de inversores enfocados principalmente en mitigar el riesgo, y su convencimiento sobre la eficacia de este enfoque es sólido, con una gran mayoría que afirma que incorporar ESG en su estrategia de inversión será práctica habitual en los próximos 5 años.

  • 59% señalan que es posible encontrar Alfa en inversiones de tipo ESG
  • 56% creen que las inversiones EGS reducen los riesgos (por ejemplo, la pérdida de activos debido a demandas legales, conflictos sociales o daños medioambientales)
  • 61% se muestra de acuerdo en que incorporar EGS en las estrategias de inversión supondrá una práctica corriente dentro de los próximos cinco años.

Mientras que hace un año la razón principal por la que los inversores institucionales estaban incorporando los criterios ESG era el mandato o la política de inversión de su empresa, ahora casi la mitad (47%) señala que la incorporación de los criterios ESG responde a la necesidad de poner en consonancia las estrategias de inversión y los valores de la empresa, al tiempo que dos quintas partes (41%) afirman que la razón principal había sido la necesidad de minimizar el riesgo de noticias negativas, un 21% más que en 2016.

“Las actitudes hacia las inversiones ESG están cambiando dramáticamente: la amplia mayoría de las instituciones actualmente sostienen que la inversión ESG conduce a generar alfa, y que se convertirá en una práctica habitual en los próximos cinco años, o antes”, sostiene Dave Goodsell, Director Ejecutivo del Centro de Análisis para la Inversión de Natixis. “Los inversores institucionales han presenciado el impacto de eventos medioambientales, sociales y de gobernanza en numerosas empresas en los últimos años, y han visto cómo sus valores bursátiles se han visto afectados de forma negativa de la misma forma que su reputación corporativa”.

Tipos más bajos es igual a pasivos más altos

Uno de los retos a largo plazo mencionados por los inversores institucionales es la longevidad: el 85% de las aseguradoras, el 78% de los planes de pensiones de empresa y el 76% de los planes de pensiones públicos tenían dificultades para cubrir el riesgo de longevidad.

Los inversores institucionales han tenido que hacer malabarismos durante los últimos diez años de bajos tipos de interés, pasivos al alza y entorno cada vez más regulado. Aunque a corto plazo la mayoría de ellos se sienten preparados para alcanzar sus expectativas de rentabilidad, se tiene muy claro que será difícil encontrar rentabilidades a largo plazo. A la vista de ello, las instituciones han adoptado un enfoque de inversión a largo plazo y son pocas las que hacen movimientos defensivos radicales en la actualidad.

“Los bajos tipos de interés pueden haber ayudado a impulsar las rentabilidades aumentando el valor de los activos de renta fija presentes en las carteras institucionales, pero al mismo tiempo, el entorno de tipos bajos ha aumentado el valor actual de los pasivos, intensificando la presión para gestionarlos eficazmente. Las perspectivas de subida de los tipos de interés son un halo de esperanza para muchas instituciones, ya que reducirán el valor presente de sus pasivos. Esa es una de las razones por las que las instituciones apuntan a la duración como su principal estrategia para desenvolverse en un entorno de tipos en ascenso”, comenta Sophie del Campo.

Sin embargo, las estrategias de gestión de los pasivos no son una solución sencilla para las instituciones. Siete de cada diez (70%) afirmaron que están incorporando la gestión de pasivos a su estrategia de inversión, pero tres de cada cinco siguen pensando que las entidades no conseguirán cubrir sus pasivos a largo plazo a pesar de adoptar técnicas de LDI. Pese a la creciente popularidad de las estrategias como la inversión orientada a los flujos de efectivo, seis de cada diez (60%) instituciones declararon que existe falta de innovación en las soluciones LDI, mientras que casi dos tercios (63%) apuntaron que los directivos están dando más importancia a conseguir resultados a corto plazo en detrimento de los objetivos de gestión de los pasivos a largo plazo.