Los mercados se benefician a corto de la “pausa” de la Reserva Federal

  • 15-02-2019

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En enero de 2019 hemos visto cómo la evolución de los mercados se ha comportado de forma diametralmente opuesta a la que se observó durante diciembre en 2018.

El primer mes del nuevo año ha mostrado un contexto con las principales clases de activos registrando rentabilidades positivas gracias a un entorno “templado”, con un discurso de la Reserva Federal sensiblemente menos restrictivo que ha dado pie a que los inversores utilicen ahora el término “Powell put” para definir la tendencia a la expansión de la política monetaria estadounidense en caso de endurecimiento de las condiciones financieras. A esto se suman también un tono más tranquilizador en el plano comercial, y unos efectos poco notables del cierre de la Administración Pública estadounidense sobre el crecimiento económico del país.

Los debates que se desarrollan en el seno del banco central estadounidense en relación con el próximo fin de la reducción de su balance también han tranquilizado a los inversores con respecto al riesgo de reducción de la liquidez que, recordemos, es uno de los principales causantes de la corrección de los mercados y del aumento de la volatilidad el año pasado.

En cualquier caso, esta evolución, desde todo punto de vista sólida, no debe hacernos perder de vista ciertos factores menos positivos que hay que tener en cuenta en el plano inversor, como la ralentización (que no recesión) de la economía mundial, el elevado nivel de incertidumbre política en diferentes países y las revisiones a la baja de las previsiones de beneficios para el año en curso. En nuestra opinión, la evolución mostrada por los mercados en enero podría responder también a un rebote técnico tras la exagerada corrección que se registró en el cuarto trimestre de 2018; para que se consolide una tendencia alcista en los mercados europeos, los índices de directores de compras del sector manufacturero deberían repuntar.

En cualquier caso, retomando el inicio de esta tribuna, el pasado mes de enero las bolsas mundiales subieron, de media, un más que respetable 8%, con un mejor comportamiento relativo de los valores cíclicos, los valores de pequeña y mediana capitalización y los mercados emergentes.

La subida de los precios del petróleo, del 18%, y de los metales industriales, del 8%, dio impulso a los sectores de Energía e Industria, los dos con mejor comportamiento durante el mes. Además, el descenso de los tipos de interés y el dólar estadounidense tiró al alza de la onza de oro, que llegó a superar los 1.300 dólares.

Por su parte, los mercados de bonos también registraron una evolución positiva. El de bonos de alto rendimiento batió al de bonos corporativos de alta calidad crediticia; y las ganancias de la deuda pública se explican, entre otras cosas, por la ralentización de las expectativas de inflación a nivel mundial.

En el actual contexto, desde Mirabaud Asset Management seguimos apostando por una gestión activa y de calidad. Una estrategia que, en este momento, si nos centramos en renta variable, nos hace sobreponderar la renta variable emergente, infraponderar la europea y retomar (excepto en el caso de la renta variable europea de alta rentabilidad por dividendo, que sobreponderamos). Con respecto a la renta variable estadounidense, retomamos un posicionamiento neutral. Desde el punto de vista de renta fija, nuestra opción es sobreponderar la de emergentes y vender los bonos indexados a la inflación y los bonos a tipo variable en las carteras en dólares estadounidenses.