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Luis Aramburu de Andbank – Asesor del mes

  • 11-02-2020

  • 4 minutos

Os presentamos a Luis Aramburu, agente financiero de Andbank en Cantabria. Luis, que cuenta con más de 25 años de experiencia en banca privada, se incorporó a la entidad en noviembre de 2018 procedente de Tressis Gestión de Patrimonios en Cantabria, donde había ocupado el puesto de director durante los últimos cinco años. Con anterioridad, trabajó para Caja Cantabria, Liberbank, Banco Santander y Arthur Andersen.

Luis Aramburu es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad del País Vasco y cuenta con un máster en Finanzas e Inversiones Alternativas (FIA) de Bolsas y Mercados Españoles (BME). Además, en la actualidad es profesor asociado de Cesine Centro Universitario.

Entrevista a Luis Aramburu, Andbank

¿Por qué optaste por dedicarte al mundo del asesoramiento financiero?

Si soy sincero, fue por casualidad. Yo siempre he creído que una persona tiene que encontrar el trabajo que le guste y le ilusione. Algunos lo tienen claro desde el primer momento, yo tuve que experimentar y cambiar, desde una vida profesional orientada al mundo empresarial como auditor y consultor, hasta que, por puro azar, tuve que reorientar mi vida para seguir trabajando en Santander y comencé mi experiencia en el sector de la gestión de activos.

Posteriormente tuve la oportunidad de crear la unidad de Banca Privada en Caja Cantabria y allí fue donde descubrí la importancia de que los clientes y sus asesores tuvieran una relación estrecha y basada en la confianza mutua.

Vi que había un modelo de hacer banca privada diferente y que pivotaba sobre anteponer los intereses del cliente a los de la Entidad, tratando de establecer relaciones a largo plazo y que transcendieran de la pura relación comercial.

Es enormemente gratificante y enriquecedor cuando ves la confianza que demuestran tus clientes en ti, que dejan en tus manos una de las cosas importantes de su vida, su dinero. No defraudar esa confianza es una de mis fuentes de motivación diaria.

¿Que es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Y lo que menos?

Aunque suene a tópico, lo que más me gusta de mi trabajo es la relación de confianza y dependencia mutua que establecemos con los clientes y la gran responsabilidad que asumimos cuando nos encargamos de asesorarlos.

Otro aspecto importante es la libertad que te da el ser agente financiero, libertad para desarrollar tu actividad sin cortapisas y especialmente para asesorar a los clientes en base a tus convicciones y sin restricciones comerciales.

Lo que menos me gusta es la cantidad de trabajo administrativo que tenemos que realizar y que a veces no tengo claro que valor aporta al cliente.

Si no te hubieras dedicado al sector financiero, ¿cuál crees que sería tu profesión?

Me atrae mucho el área de comunicación y el marketing. Creo que, en un entorno en el que todos utilizamos los mismos mensajes y en el que los productos se convierten en una materia prima que todos utilizan, la capacidad de empatizar, comunicar y generar confianza es básica.

¿Cuáles son tus hobbies? ¿Consigues desconectar del trabajo?

Tengo la suerte de que, aunque trabajo por obligación, me gusta lo que hago, con lo que no siento la necesidad de desconectar de mi trabajo.

Desconectar es un lujo que ni quiero ni puedo hacer, es la mínima obligación que adquirimos con nuestros clientes cuando estos depositan su confianza y sus ahorros de toda la vida en nosotros.

Eso sí, en mi tiempo libre me encanta navegar, pasear por la playa, leer y estar con mi familia.

2019 fue un año en el que la volatilidad fue una de las grandes protagonistas. ¿Cómo han reaccionado los inversores?

Mis inversores asumieron esa volatilidad con total tranquilidad; yo siempre he tratado de orientar las carteras de los clientes hacia el largo plazo y de que aceptaran la volatilidad de sus carteras como algo inherente a los mercados financieros y que siempre va a estar ahí.

En ese sentido, mantuvimos las carteras sin tratar de anticiparnos al mercado, aunque incrementamos un claro sesgo temático que ya veníamos manteniendo desde hace tiempo; esto nos ha permitido ofrecer unas rentabilidades excelentes este año.

¿Cómo deben orientar los inversores sus carteras en el entorno actual?

Es fundamental cambiar el enfoque desde el “¿en qué invierto? al ¿para qué invierto?” y establecer diferentes estrategias en función a los objetivos vitales que deseamos alcanzar.

El tiempo es la mejor garantía para obtener una buena rentabilidad; si los inversores cuentan con tiempo suficiente, no deberían preocuparse. Aquellos que hayan disfrutado 2019 podrían reducir la exposición a renta variable, aunque no significativamente, como forma de consolidar los beneficios obtenidos

Es básico tener una cartera correctamente diversificada tanto por tipos de activo como por temáticas y zonas geográficas, pero más importante que eso es definir correctamente el plazo al que se plantean la inversión y, sobre todo, el nivel de fluctuaciones que, a corto plazo, están dispuestos a aceptar.

La peor receta para invertir es comportarse como inversor a corto plazo en las inversiones a largo. Muchos de los inversores se fueron de renta variable en diciembre de 2018 y no han vuelto a entrar todavía perdiéndose en 2019 unas rentabilidades extraordinarias.

¿Dónde te ves dentro de 10 años?

Pese a mi edad, todavía me veo trabajando con la misma ilusión, ganas de aprender y responsabilidad frente a mis clientes que tengo ahora. Quiero seguir vinculado a este mundo, siento gran presión para no defraudar la confianza que los inversores han depositado en mí.

¿Ha mejorado la formación financiera en España? ¿Crees que debe fomentarse desde el colegio y la universidad?

La formación financiera en España sigue siendo muy deficiente. Si bien es cierto que se van dando pasos, estos son muy lentos. Hay que lograr que los inversores muestren interés por su dinero. Enseñamos a nuestros jóvenes a ganar dinero, pero nadie los enseña a cuidarlo, protegerlo y hacerlo crecer.

El entorno en el que se mueven los ahorradores ha cambiado al igual que los riesgos que tienen que afrontar, por eso es básico aumentar el nivel de conocimiento financiero.

En nuestro propio interés está lograr que aumente el grado de exigencia de los clientes; cuanto mayor sea, más fácil será que vean el valor añadido diferencial que les aporta un asesoramiento independiente y sin conflicto de intereses.