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Manténganse ágiles ante la elevada incertidumbre

  • 16-10-2019

  • 3 minutos

En las últimas semanas, los mercados han fluctuado entre noticias positivas en torno a la geopolítica (conversaciones comerciales entre EE. UU. y China, Italia y menor riesgo de un Brexit sin acuerdo) y noticias no tan buenas noticias sobre datos económicos (recesión alemana, desaceleración en la industria estadounidense y en China). Esto produjo un repunte en la renta variable y una subida de los rendimientos de los bonos core. Es probable que haya comenzado una nueva fase de mantenerse a la expectativa, durante la cual los mercados reevaluarán los temores a una recesión y las presiones de la dinámica comercial sobre los balances de las empresas. El año pasado, los principales motores de los mercados fueron las expectativas de inflación y los tipos de interés. Ahora, los principales factores que causan los movimientos del mercado son las expectativas de recesión y las medidas de política monetaria y fiscal. En ambos casos, creemos que los mercados esperan demasiado. En nuestro escenario central, no creemos que se produzca una recesión económica en los próximos 12 meses, ya que el consumo doméstico sigue siendo fuerte (aunque el sector industrial está débil). Sin embargo, los beneficios corporativos aún pueden verse afectados, lo que constituye un entorno frágil para la renta variable.

Además, en nuestra opinión, los mercados son demasiado optimistas con respecto a sus expectativas sobre las medidas políticas. El BCE parece haber superado las expectativas de los inversores al aplicar medidas de relajación. Sin embargo, es evidente que la política monetaria debe ir acompañada de medidas fiscales (la primera por sí sola no es suficiente para contrarrestar el bajo crecimiento y la baja inflación). En lo que respecta al impulso fiscal, esperamos algunos ajustes, pero no un cambio sustancial en las normas fiscales de la UE. Cuando las expectativas sobre las medidas políticas son altas, el riesgo de decepción de los inversores también es alto, lo que provoca volatilidad en la mayoría de los mercados. Dicho esto, hay otros dos escenarios alternativos que podrían presentarse en el futuro. El más negativo es que la desaceleración sea más pronunciada de lo esperado, debido a la guerra comercial en curso. Esto podría afectar a la inversión de capital o incluso causar despidos, especialmente en Estados Unidos, donde las leyes laborales son flexibles (sin embargo, a corto plazo, las empresas se muestran reacias a reducir personal, ya que resulta caro sustituir trabajadores), pudiendo afectar así a la solidez del consumo. El temor a los riesgos de recesión también podría llevar a una recesión, que sería negativa para los activos de riesgo. Existe también una tercera posibilidad: que los bancos centrales apliquen políticas agresivas y también se implementen medidas fiscales. Esto respaldaría aún más a los activos de riesgo. Sobre la base de estos escenarios y el hecho de que consideramos que el primero y el segundo los más probables ahora mismo (debilidades, con altas valoraciones en muchas áreas del mercado y riesgos de decepción), creemos que los inversores deben mantenerse prudentes y ágiles.

Cuatro convicciones

  • Los tipos de interés se mantendrán bajos, lo que hará que se mantenga la búsqueda de rendimiento entre los inversores, pues es probable que el crecimiento económico siga siendo moderado.
  • El comercio y la política seguirán estando en el centro de atención; con una menor globalización por delante. Por tanto, aumentaría la importancia del consumo interno y de los servicios conexos en los distintos países, tanto en los mercados emergentes como en los desarrollados.
  • En el caso de la renta variable, la atención volverá a centrarse en los fundamentales y los beneficios.
  • La liquidez sigue siendo crucial para los inversores; debiendo ser conscientes del balance entre riesgo, rentabilidad y liquidez que debe tenerse en cuenta.

En conclusión, nuestro principal mensaje para los inversores es tratar de preservar capital en este escenario tan incierto y ser ágiles en la búsqueda de oportunidades en un entorno de la volatilidad. En el futuro, los inversores tendrán que evaluar las probabilidades de evolución de los diferentes escenarios. A día de hoy, nuestro escenario de que los mercados esperan demasiado del conjunto de políticas es el más probable. Hay temores excesivos a una recesión y, además, la efectividad marginal de las medidas monetarias está disminuyendo. A su vez, creemos que existen limitaciones políticas y económicas que impedirían un cambio de rumbo fiscal en Europa/Alemania.

Más a largo plazo, el debate actual conducirá a un conjunto de políticas a favor del crecimiento con el enfoque «lo que sea necesario». Esto significa que veremos más esfuerzos para cerrar la brecha entre el espacio fiscal y monetario. Puede surgir una cierta «politización» de las políticas monetarias y de «monetización» del enfoque presupuestario, con marcos diferentes según los países y las instituciones. Esto podría influir en el entorno del mercado, a la luz de una recesión o ante medidas preventivas para evitar una recesión. Los inversores tendrán que evaluar el impacto a corto plazo (caídas aún mayores en todas las clases de activos) a partir del cambio de expectativas que podría producirse a la larga (incluida la inflación).

Fuente: Amundi