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María Santamartina de Singular Bank – Asesor del mes

  • 24-03-2020

  • 7 minutos

Os presentamos a María Santamartina Conde, Banquera Privada en Singular Bank. Se incorporó a la firma el pasado mes de septiembre procedente de Tressis, donde estuvo trabajando como gestora de patrimonios durante dos años. También ha formado parte de Aegon, como banquera privada en Madrid, y de entidades bancarias como Deutsche Bank o Caja Navarra, en el área comercial. María Santamartina es diplomada en Ciencias Empresariales por la Universidad de Salamanca y cuenta con un Programa Directivo en Planficación Financiera y Servicios Financieros del IEB.

Entrevista a María Santamartina, Singular Bank

¿Por qué decidiste dedicarte al asesoramiento financiero?

Empecé en banca en el año 2006. Desde entonces he pasado por distintos departamentos y por varias crisis económicas. Son pocos los años de bonanza vividos y, en cambio, muchos los complicados.

Siempre me gustó este trabajo. No sirvo para estar en una mesa sentada frente a un ordenador. Me encanta el trato directo con el cliente. Estar ahí, en primera línea con ellos.

Pese a los distintos puestos, en todos encontré un nexo común: ya fuera un médico o un profesional del campo, una empresa, un negocio pequeño o una Fundación, … con independencia del patrimonio que poseyera. Todos necesitan lo mismo: alguien que los acompañe, que les ayude y que se ponga en su lugar para poder alcanzar sus objetivos.

Ayudo a las personas a identificar sus objetivos vitales, sus horizontes temporales y marcamos juntos el camino para lograrlos. En los tiempos que vivimos creo que la figura del asesor es fundamental. Soy una afortunada. Me encanta mi trabajo.

¿Cuáles son tus hobbies?

Si me lo hubieran preguntado hace un mes, seguramente hubiera contestado otra cosa. Creo que después de que pase todo esto, mis hobbies serán las cosas más sencillas, ¡pero tan valiosas! Viajes sin planificar, un vinito en una terraza al sol, pasear sin rumbo, comidas con amigos que se alargan hasta la noche y por supuesto, fiestas familiares sin necesidad de una fecha señalada.

Disfrutar y exprimir cada momento, cada situación, junto a los míos o con personas nuevas. Hay gente maravillosa ahí fuera.

¿Qué características piensas que debe tener un buen asesor?

En Singular Bank tenemos un sólido código, que rige toda nuestra actuación, y en este código vienen intrínsecas algunas de estas características: Rigor, Transparencia, Empatía,  Honestidad, Excelencia, Proactividad, Discreción, Respeto. Son algunos de ellos.

Y creemos firmemente que es imprescindible que se den a la vez. De nada sirve ser riguroso a la hora de tener un método de análisis de fondos, por ejemplo, si después el resultado no se traslada de un modo transparente al cliente. No es suficiente ser un excelente profesional y elaborar magníficos informes, si después no hay honestidad de cara al cliente. Poco importa saber mucho si no somos capaces de desplegar nuestra empatía ante el cliente para entender, de verdad, qué es lo que necesita y cómo podemos ayudarle.

¿Cómo se asesora en el contexto actual al inversor conservador?

Con mucha prudencia, aunque lo mismo hacemos con el resto de tipologías de cliente. Hay inversores que llevan mucho tiempo en el mercado y que han vivido etapas doradas para los activos más conservadores, siendo relativamente sencillo encontrar rentabilidades muy dignas sin asumir grandes riesgos. Pero en el entorno actual es mucho más complejo. Los tipos de interés bajos hacen complicado encontrar rentabilidad en los activos más conservadores, y los programas de compras de activos han supuesto una distorsión en el precio de muchos activos.

La preservación de capital se hace más compleja, lo que hace que tengamos que ser mucho más selectivos, más flexibles, más activos, y que haya que tener una mayor vigilancia sobre las posiciones, para ir adaptándonos a un entorno que cambia y además a gran velocidad.

Y, sobre todo, es importante ser muy transparente con el cliente, explicarle qué es lo que se puede encontrar en cada momento. Y no intentar en ningún momento asumir mayores riesgos de los que el cliente puede tolerar por su perfil, ya que a corto plazo puede salirnos bien, pero no es en absoluto recomendable.

¿Qué retos tenéis desde Singular Bank para los próximos meses?

Un gran reto, sin duda. Self Bank ya contaba con una gran trayectoria de 20 años en el mercado, en los que había logrado posicionarse como referente en ahorro e inversión. Pero desde hace un año se han ampliado los servicios de la entidad y ahora, ya como Singular Bank, hemos incorporado las áreas de asesoramiento y gestión discrecional.

Somos conscientes de que en el mercado hay mucha competencia, pero estamos convencidos de que tenemos una excelente oferta y unos grandes profesionales, y esto, unido a una manera distinta de plantear la banca, hará que consigamos ser también un referente en el mundo del asesoramiento patrimonial.

El primer reto es hacer las cosas bien, de forma singular y diferente; y, el segundo, saber transmitir a los clientes esa singularidad. El objetivo está claro, pero hay que trabajar mucho para conseguirlo: ayudar a los clientes a que consigan sus metas financieras, sus objetivos.

¿Cómo es posible conseguir un equilibrio entre la gestión activa y la gestión pasiva en las carteras?

Es posible porque son compatibles. Aunque no necesariamente tienen que darse siempre a la vez. En algunos momentos podríamos ver una mayor convivencia de los dos estilos de gestión, mientras que en otros uno puede ser más adecuado, en función del contexto del mercado.

En este sentido, en momentos complicados de bolsa parece que cobra más sentido optar por la gestión activa, para evitar verse lastrado por el comportamiento general de los índices. Un buen gestor activo aporta valor de dos maneras: por un lado, seleccionando aquellas compañías capaces de comportarse mejor que los índices y, por otro, eliminando aquellas empresas que no tienen buenas perspectivas. De este modo, se desplaza el riesgo mercado al riesgo gestor, pero si este es bueno, podrá brindar rentabilidades positivas (o menores caídas), incluso en momentos en los que los índices de referencia estén sufriendo pérdidas.

Y creemos que, en el complejo entorno actual, es especialmente importante ser muy activo y muy selectivo. Pero, como decíamos antes, no es incompatible con la gestión pasiva. Nosotros en nuestras carteras incluimos ahora una apuesta por el oro, como activo refugio y descorrelacionador de otros activos. Y esa apuesta la hacemos a través de ETFs.

¿Qué diferencias observas en la forma de invertir de las nuevas generaciones?

Creemos que hay algunas diferencias con respecto a estos nuevos inversores. En primer lugar, están más acostumbrados a buscar, a investigar, y esto abarca distintos aspectos. Hace unos años, lo más habitual era abrir cuenta en la sucursal más cercana a nuestro domicilio o en la que ingresaban la primera nómina, y muchas veces esa misma entidad era la que nos recomendaba un fondo de inversión cuando empezábamos a tener ahorros. Con frecuencia se mantenían las cuentas durante años, a veces por familiaridad con los empleados de la oficina, por comodidad o simplemente por la pereza de cambiar de banco.

Las nuevas generaciones comparan más y se dejan influir en gran medida por las opiniones de otros usuarios. Se fían más de lo que le digan otros usuarios que lo que pueda prometer una entidad en una publicidad. Son menos fieles y no les importa tener diversificados sus ahorros, en función de lo que les ofrece cada entidad.

Otro factor que les distingue es que están “hiperconectados”, por lo que requieren de información inmediata y completa. Tienen asimismo acceso a apps, aplicaciones…, por lo que la planificación de sus finanzas y la toma de decisiones tiene también diferencias respecto a las de otros inversores.

Y algo muy diferencial es que las pautas de ahorro e inversión de las nuevas generaciones suele estar más alineada con sus pautas vitales y de consumo, es una generación que prefiere vivir experiencias y compartir antes que comprar. Y esto se refleja en el tipo de inversiones que acometen; por ejemplo, suele ser una generación más concienciada desde el minuto 0 con la inversión por criterios éticos.

¿Ha mejorado la formación financiera en España?

Por desgracia, y aunque se están dando pasos en la dirección acertada, aún queda un largo camino por recorrer. Muchos españoles fallan cuando se les pregunta por conceptos básicos, como qué es un tipo de interés compuesto, bruto y neto de su nómina y otros conceptos básicos. Y muchas veces no se es consciente de que este desconocimiento puede tener implicaciones importantes en nuestra vida. No contar con la educación financiera adecuada nos impedirá entender adecuadamente cualquier transacción financiera o inversión que queramos acometer; no seremos libres para tomar las mejores medidas para nuestro dinero, perderemos ocasiones y, en otras, es posible que nos “den gato por liebre”.

El nivel de educación financiera es más bajo que en otros países, y la experiencia con ciertos productos, también. Esto podemos verlo claramente en la distribución de los productos de inversión en los distintos países. En nuestro mercado, el porcentaje que se destina a planes de pensiones, fondos de inversión o renta variable es sensiblemente inferior al de otros países.

Se aprecia una mayor concienciación en los últimos tiempos a este respecto y numerosas entidades han empezado a trabajar conceptos de educación financiera: iniciativas en colegios, cursos de formación, blogs…. Pero estas iniciativas siguen siendo aisladas, en ocasiones. Por ejemplo, hay “un día” de la educación financiera, y en realidad no debería ser algo de lo que nos acordemos un día, debería extenderse en el tiempo y adquirir una sistemática.

Otro aspecto importante es que el acompañamiento venga desde todos los ámbitos: colegio, familia, organismos públicos, empresa…  Solo así se conseguirá una auténtica interiorización.

¿Crees que debe fomentarse desde el colegio y la universidad?

Sin duda. En otros países, la educación financiera se trabaja desde edades tempranas. Al igual que se trata de otras materias en el colegio, también debería reservarse un capítulo a la educación financiera. Empezar a manejar desde niños conceptos como gasto, ahorro, inversión, presupuesto… sería de gran utilidad en el futuro. Si desde pequeños adquirimos los conceptos, el resto será mucho más fácil: nos costará menos leer sobre finanzas, ir entendiendo conceptos más complejos, nos acostumbraremos a adoptar hábitos de ahorro e inversión…

¿Por qué motivos los inversores incluyen inversiones socialmente responsables en sus carteras cada vez en mayor medida?

Creemos que la inversión socialmente responsable es una tenencia imparable. La responsabilidad social corporativa, el cuidado del medio ambiente, la buena gobernanza en las empresas, etc, se cuelan por todos los huecos de la inversión.

Los fondos sostenibles, que seleccionan empresas que solo cumplen con criterios responsables, empiezan a abrirse hueco entre las preferencias de los inversores, y la tendencia ha llegado para quedarse. Si antes el criterio principal a la hora de invertir en una empresa era la rentabilidad, ahora sigue siendo importante pero no es lo único que se mira. Cada vez más, se tienen en cuenta otros aspectos. Hay ciudadanos altamente sensibilizados con dar su dinero a empresas que no respetan el medio ambiente, los empleados no ponen su talento en manos de compañías sin ética, los fondos de inversión excluyen a las entidades que no cumplen con criterios de sostenibilidad y buen gobierno corporativo…

Lo cual es perfectamente lógico. En algunos casos lo ético y lo económico se entremezclan. Invertir en una empresa sostenible es a menudo afianzar los cimientos de la rentabilidad. Una compañía que hace bien las cosas no recibirá multas que impacten en su cuenta de resultados, atraerá talento, será más estable, recibirá el aplauso de los inversores… Y aunque queda mucho por recorrer, cada vez más los criterios de sostenibilidad se van imponiendo como algo imprescindible.

¿Dónde te ves dentro de 10 años?

Exactamente haciendo lo mismo que estoy haciendo. Pero más mayor y con muchos más conocimientos y experiencias a la espalda.

Ahora mismo pensar a diez años vista me parece hasta aventurero. Todos estamos aprendiendo la importancia del presente y del momento. Este 2020 va a ser un año cargado de cambios y de situaciones nuevas a las que deberemos de adaptarnos todos. Y en el 2021, como decía mi abuela, “Dios dirá”.