Megatendencias: ¿Cómo detectar las empresas que serán líderes en el futuro?

  • 08-04-2019

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Las megatendencias son importantes cambios sociales, demográficos, políticos o tecnológicos que generan grandes oportunidades de inversión a largo plazo. Como gestores de patrimonio, uno de nuestros trabajos consiste en analizar tendencias de futuro y ver si las mismas, pueden convertirse en oportunidades de inversión para nuestros clientes.

Esos cambios son modificaciones estructurales que implican un cambio en la forma en que las sociedades trabajan, comercian, invierten sus recursos, en suma, se organizan. Evidentemente, las empresas que sean capaces de satisfacer esas necesidades serán las triunfadoras en los próximos años, por eso, el primer paso es tratar de detectar esas tendencias.

Si pensamos en salud, tecnología, robótica, seguridad, comunicación digital, envejecimiento de la población o infraestructura, probablemente estaremos de acuerdo en que son sectores con una gran proyección de futuro y sobre todo, y lo que es más importante para nosotros como inversores, sectores que nos puedan aportar una buena rentabilidad a largo plazo.

Con relación a este tipo de inversiones existen dos percepciones que han sido generalmente aceptadas y que, desde mi punto de vista, son, cuando menos, matizables; por un lado, son ideas que sólo son adecuadas para inversores de perfil arriesgado y únicamente para invertir una pequeña parte de la destinada a la renta variable de cada cartera.

Muchos inversores tienen sus carteras de renta variable con una exposición sectorial muy elevada y habitualmente orientada a sectores maduros o con dudosa viabilidad y olvidan inversiones cuyas expectativas de rentabilidad/riesgo son mucho más eficientes. Sólo tienen que pensar en una cartera de acciones estándar de un inversor español medio.

Si analizamos la evolución histórica de diversos sectores y la comparamos con el MSCI World podemos observar que hay sectores con una rentabilidad ajustada al riesgo muy superior a la de este índice.

Ahora bien, si cogemos dos sectores con clara proyección de futuro, como pueden ser el de infraestructuras y el de salud, y los comparamos con una cartera estándar de un inversor español formada por un 30% Ibex, un 40% Eurostoxx, un 10% S&P y un 20% MSCI World, vemos como, con volatilidades menores hubiéramos obtenido rentabilidades mucho mayores a todos los plazos analizados.

Evidentemente, a la hora de hablar del riesgo de los diferentes sectores, no deberíamos olvidar la gran diferencia de volatilidades existentes entre ellos que, en algunos casos, son de más del triple.

La clave del éxito será invertir en fondos temáticos que no obedezcan a una moda sino en aquellos que recojan las tendencias futuras del mercado.

En este sentido, yo destacaría una temática que creo está aquí para quedarse, que obedece a razones estructurales y refleja los cambios que se están produciendo en la sociedad: la tecnología médica.

Uno de los grandes cambios que se están produciendo en el mundo es el de la inversión de la pirámide poblacional en los países desarrollados; esta circunstancia está metiendo una presión insostenible a los sistemas públicos de protección social, afectando principalmente al de la salud.

A nivel mundial, en los próximos 30 años el número de personas va a aumentar en un 33%, es decir, si ahora somos 6.900 millones de personas, en 2050 seremos más de 9.000 millones. Pero lo verdaderamente relevante es que, si ahora hay 760 millones de personas mayores de 60 años, en el año 2050 se estima que haya cerca de 2.000 millones, es decir, se va a multiplicar por tres.

Como se ve en el siguiente gráfico, el porcentaje de población de edad superior a los 65 años ha aumentado espectacularmente en estos años y la tendencia es que siga siendo así. Es decir, cada vez va a haber menos personas trabajando para sostener nuestro sistema del bienestar.

El aumento de la esperanza de vida en todo el mundo está suponiendo una mayor demanda de atención médica y esto, junto con la menor capacidad de los Estados para proveer de estos servicios, abre un recorrido de largo plazo para las compañías del sector salud.

Si a esto se le añade la occidentalización del estilo de vida obtendremos un aumento de enfermedades como la obesidad, la diabetes, el Alzheimer o el cáncer, enfermedades cuya incidencia es mayor con la edad y que también van afectando a un mayor número de personas en los países emergentes.

Esta situación está provocando un aumento del gasto en salud que no ha parado de crecer con independencia del momento de ciclo económico en que nos encontremos.

En los países emergentes el aumento de la clase media provoca que en estos países también se experimente un alto grado de crecimiento en los gastos en salud.

Si comparamos el gasto per capita en China frente a EEUU,  el gasto per cápita en EEUU sigue siendo 25 veces mayor que el del país asiático. Y si ya nos fijamos en países como India, Indonesia o Tailandia, el gasto todavía sigue siendo ridículo.

¿Posible burbuja?

Al final lo que nos interesa ver es si estamos ante una burbuja o es un crecimiento que puede ser sostenible a largo plazo. Si analizamos los dos siguientes gráficos podemos ver que el crecimiento de los beneficios por acción en este sector han sido muy elevados y crecientes hasta en situaciones de crisis económica.

Creo que si juntamos el envejecimiento progresivo de la población mundial, la creación de clases medias en las economías emergentes y el mayor gasto en salud, estamos ante una de las tendencias claras del futuro aunque, eso sí, para inversores cuyo horizonte temporal sea largo.