Mercado de capitales: Izar las velas para los vientos de cambio

  • 31-01-2019

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Nuestro Foro de Inversiones, celebrado nada más arrancar el mes de enero en Hong Kong, como ya es tradición, volvió a ser el primer hito del año. Nunca deja de impresionarme la intensidad con la que nuestros directores de inversiones, estrategas, economistas, analistas y especialistas de producto discuten sobre los cambios estructurales que se producen en el mundo, sin perder de vista las exigencias de la asignación táctica.

Se constata que los «vientos de cambio» soplan con una intensidad muy variable y desde tres direcciones:

1.La geopolítica sigue generando vientos adversos, pero también vientos de cola, influida principalmente por el conflicto comercial iniciado por EE.UU. Es algo más que una cuestión de superávit por cuenta corriente. Se trata de la dominación no solo política, sino también tecnológica, en un mundo multipolar. China lo ha puesto de manifiesto no solo con el trazado de una nueva Ruta de la Seda, sino también con sus planes de convertirse para 2025 en el primer productor de diez tecnologías fundamentales, incluida la robótica.

2.En este contexto, preocuparse por la situación económica sería tener una visión casi miope, si no fuese porque afecta mucho a la «disrupción creadora», mientras que al mismo tiempo las montañas de deuda que se han ido acumulando en el mundo entero lastran las perspectivas a largo plazo.

3.A todo esto, cabe añadir la política monetaria y la tendencia de reflación. Aunque los tipos de interés al alza anuncian el final de la represión financiera, dado que encarecen la refinanciación de las deudas, también envían una clara señal de que es necesario desendeudarse. Cuando los tipos de interés inician una senda alcista, la sostenibilidad de la refinanciación se ve rápidamente amenazada. La subida de los tipos de interés de los bancos centrales también limita las posibilidades de inflación de los precios de los activos. Este es un aspecto importante, aunque se ignore no solo en el debate actual sobre la política monetaria de la Reserva Federal de EE. UU., sino también en el del Banco Central Europeo.

No parece que los mercados de capitales vayan a tranquilizarse. Por suerte, la larga etapa de conformismo ha dado paso a un nuevo realismo, en el cual vuelve a estar latente una propensión excesiva al pesimismo que ocultaría el potencial de sorpresas positivas. Mantengan el rumbo.

La larga etapa de conformismo ha dado paso a un nuevo realismo

Mercados en detalle

En las últimas semanas, la situación económica sigue mostrando signos de tranquilidad.

Al mismo tiempo, ha cedido el apoyo que la política monetaria ha venido prestando a las clases de activos de mayor riesgo.

El final del conformismo es el comienzo de un nuevo realismo, que no solo previene la formación de burbujas, sino que al mismo tiempo hace que las valoraciones parezcan generalmente más realistas, aunque sin llegar todavía a ser razonables, ni siquiera atractivas, en todos los segmentos del mercado de acciones.

En vista de que, con las valoraciones y las perspectivas económicas actuales, así como las previsiones de mayor volatilidad, es probable que la “beta”, o rentabilidad media de los mercados, tenga menos peso sobre el resultado total y que cada vez se preste mayor atención al «alfa» como rendimiento adicional de la gestión.

Este alfa debe adaptarse, tanto en la selección de valores como en la distribución por clases de activos, a los rápidos cambios de dirección del viento. En conjunto, es recomendable abordar las decisiones de inversión con mayor cautela.

Acciones alemanas

En Alemania, la economía está perdiendo impulso. Según el índice del clima económico ZEW, parece que la situación ha empeorado. En cambio, las expectativas han mejorado. También es satisfactorio constatar que en el cuarto trimestre se ha podido evitar la recesión técnica, gracias al crecimiento positivo del producto interior bruto.

Acciones europeas

La economía de la zona del euro está perdiendo impulso, sin que pueda detectarse todavía un punto de inflexión mínimo. Esto se ve corroborado por el índice de gestores de compras PMI, muy correlacionado con el producto interior bruto (PIB), y que sigue bajando.

La economía del Reino Unido sigue desde hace tiempo en una fase de desaceleración estructural de su crecimiento. El Brexit se mantiene constantemente como fuente de incertidumbre, y seguirá lastrando la economía británica en los próximos meses.

Acciones estadounidenses

La economía estadounidense puede calificarse de motor económico mundial, aunque también pierde fuelle. El mercado laboral debería seguir apoyando el consumo. Ahora bien, el cierre de la administración pública como consecuencia del enfrentamiento presupuestario, está siendo un lastre. Tanto los beneficios empresariales como el panorama económico son mejores que en las demás regiones. No obstante, es probable que la evolución de los beneficios haya pasado su techo.

Acciones japonesas

Pese al dinamismo ligeramente positivo de los precios al consumo, sigue pareciendo prematuro hablar de una mejoría sostenida de la tasa de inflación japonesa, en vista de que las perspectivas de la inflación subyacente se mantienen mitigadas.

Es probable, por tanto, que el Banco de Japón continúe con su política monetaria ultraexpansiva. La inversión del sector empresarial japonés es insuficiente, lo que es desfavorable para las perspectivas de crecimiento a medio plazo.Es positiva la firmeza del mercado laboral, que favorece la subida de salarios, lo cual amortiguará probablemente la subida del impuesto sobre el valor añadido prevista para octubre.

Acciones de mercados emergentes

El crecimiento real de China en 2018 cayó al 6,6 % interanual, el más bajo desde 1990. En el contexto de la evolución más reciente del crecimiento, la actividad en China muestra disparidad en los datos. Las cifras nominales del comercio minorista mejoraron levemente y el crecimiento de las inversiones se mantuvo invariable, mientras el crecimiento de la inversión inmobiliaria siguió ralentizándose.

En lo fundamental, los mercados de acciones de los países emergentes se ven lastrados por la apreciación del dólar, la guerra comercial y los riesgos específicos de país. Tampoco ayuda la progresiva desaceleración económica de los países desarrollados. Algunos factores de estabilización podrían aparecer, de momento, por el lado del dólar.