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Los mercados emergentes en la época del nuevo coronavirus

  • 01-04-2020

  • 4 minutos

Los mercados emergentes no son inmunes a las crisis de los mercados mundiales inducidas por el coronavirus.

Cuando el COVID-19 (coronavirus) apareció por primera vez en los titulares, en China, y luego en todo el mundo, las reacciones del mercado fueron complacientes a nivel mundial. Se percibía como un problema principalmente chino, que recordaba al brote de SARS de principios de la década de 2000. Se esperaba que las caídas fueran breves ya que durarían sólo hasta que el número de nuevos casos disminuyera.

mercados emergentes

Dos grandes problemas para el mercado

Sin embargo, el virus se ha propagado mucho más allá de las fronteras chinas y se ha convertido en una pandemia mundial. Las expectativas económicas mundiales cambiaron drásticamente a principios de marzo y desde entonces han seguido evolucionando casi a diario. Es probable que las previsiones de crecimiento mundial para este año alcancen su nivel más bajo en 40 años.

El futuro es incierto, pero seguro que el COVID-19 dominará los titulares a corto plazo. Esto presenta dos grandes problemas para los mercados. El primero tiene que ver con la demanda. Como resultado de la repentina disminución de la actividad económica, muchas empresas experimentarán caídas de sus ingresos sin precedentes. Es poco probable que muchas puedan ajustar su base de costes con la suficiente rapidez, por lo que es posible que veamos un aumento de la presión en balances y flujos de caja. Asimismo, también cabe la posibilidad de que esto constituya un problema grave para las compañías pequeñas y medianas. Estas tienden a tener fuentes de ingresos menos diversificadas, están más orientadas al consumo y tienen menos acceso a la financiación.

La segunda cuestión a la que se enfrentan los mercados es la liquidez. Esta preocupación se manifiesta de dos maneras: la liquidez del mercado y la liquidez de las empresas. La primera es un problema porque a medida que los mercados caen, las condiciones financieras se restringen. Esto, a su vez, hace que los mercados bajen aún más. La segunda es problemática porque a medida que los flujos de caja de las empresas caen, aumenta la probabilidad de impagos de créditos, lo que podría amenazar a la economía en general. Si las empresas quiebran, se producirá una reducción de las plantillas, lo que supondría una mayor amenaza estructural para la economía que la simple demanda actual de liquidez.

Estas cuestiones se desarrollan en un entorno en el que el mercado del crudo está tambaleándose después de haber recibido un doble impacto. Se ha producido una caída en la demanda debido a la rápida desaceleración de la actividad económica y también hemos asistido a un shock por el lado de la oferta, impulsada por una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia. La reducción de los precios del petróleo ayuda a los consumidores, pero impacta en la cadena de suministro y la inversión, lo que tendrá consecuencias económicas que podrían agravarse por la situación del coronavirus.

La acción del gobierno servirá de herramienta para construir una barrera

Hasta ahora, los bancos centrales han respondido bajando los tipos e inyectando liquidez a los mercados. Si bien se trata de un paso importante, todavía estamos esperando más medidas en materia de política fiscal, que puedan inspirar suficiente confianza para estabilizar los mercados. Sin embargo, una recuperación duradera también dependerá de la confianza en que se haya contenido la tasa de propagación del virus.

Puede que no seamos capaces de adivinar todos los efectos económicos futuros del COVID-19, pero podemos mirar a la historia como referencia. En China, como resultado de las medidas de contención contra el virus, la producción industrial experimentó el mayor descenso de su historia (incluso en comparación con la crisis financiera mundial). Esto sugiere que los datos económicos en todo el mundo seguirán siendo sombríos, al menos por ahora. Sin embargo, si volvemos la vista más atrás, está claro que los ciclos de caídas en los beneficios tienden a ser breves y agudos frente a los ciclos de aumento, tanto en los mercados emergentes como en EE.UU.

Gráfico 1: Los ciclos históricos de caída de los beneficios son más cortos que los de subida

Fuente: Bloomberg, marzo de 2020. El índice S&P 500 Unmanaged Index considerado representante del mercado de valores de  Estados Unidos. El MSCI Emerging Markets Index es un índice no gestionado que se considera representativo de las acciones de los países en desarrollo. El índice se calcula utilizando el rendimiento neto, que retiene los impuestos aplicables a los inversores no residentes.

Cuanto más puedan los gobiernos evitar que los problemas de la demanda y las preocupaciones de liquidez se conviertan en cuestiones estructurales, mayores serán las posibilidades de una fuerte recuperación de los beneficios. Todo esto también depende de la rapidez con que los casos de coronavirus alcancen su máximo. En este momento no está claro si la pandemia continuará en oleadas durante un tiempo prolongado o si se detendrá para el verano de 2020. En Hubei, la provincia china donde se originó el virus, los casos alcanzaron su punto máximo a principios de marzo, unas 6 semanas después de la oleada inicial. Aunque esto puede ofrecer cierta orientación, el gobierno chino tiene un poder de mayor alcance que el de muchos otros estados, lo que le permitió promulgar rápidamente medidas de contención extremadamente estrictas. Todo apunta a que otras naciones requerirán periodos de confinamiento más largos dado que no pueden ser tan reestrictivas. Debido a que la recuperación depende de la contención, creemos que las economías experimentarán una recuperación en forma de U una vez que las medidas se relajen.

En los mercados emergentes se está respondiendo al llamamiento a la liquidez, lo cual es prometedor. Además, los balances de los mercados emergentes entraron en este período de crisis en un estado saludable, lo que puede ser un buen presagio para la recuperación. Las agendas de reforma, especialmente en Brasil, también ofrecen esperanza.

Si bien esta trayectoria del mercado parece, en muchos aspectos, similar a la de 2008, la volatilidad puede representar una oportunidad para que los inversores a largo plazo inicien posiciones en empresas de alta calidad con buenas valoraciones que puedan beneficiarse de estas condiciones de mercado.