MiFID II: Cambios regulatorios por un sistema financiero más seguro, responsable y transparente

  • 23-05-2018

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MiFID II surge como respuesta a una de las crisis financieras más importantes de la historia. MiFID II pretende corregir los fallos en el sistema financiero así como dar respuesta a una fuerte demanda social en materia de protección de los inversores y clientes bancarios y evitar a toda costa que se produzcan nuevos rescates bancarios financiados con fondos públicos.

Se empieza a dar más protagonismo a los mercados financieros que al sistema bancario. Es un acercamiento del modelo de financiación estadounidense al modelo europeo, en el cual las fuentes de financiación son los mercados financieros en detrimento de las entidades bancarias.

La directiva MiFID, que se llevaba aplicando desde 2004 y que fue traspuesta en España en noviembre de 2007, se centraba en los siguientes puntos:

  • Manipulación y abuso de mercado.
  • Información privilegiada.
  • Ventas en corto.
  • Derivados.
  • Depositarios.
  • Agencias de rating.
  • Suministro por parte de las entidades financieras, a los clientes, de suficiente información a la hora de invertir.
  • Actuación, por parte de las entidades financieras, en la ejecución de sus órdenes de inversión en el mejor interés de sus clientes.
  • Que los productos comercializados por las entidades financieras fuesen adecuados al perfil inversor de sus clientes.

Pero la realidad es que pasados unos años toda la implementación llevada a cabo a través de la MiFID I, fue claramente insuficiente.

Para sustituir la MiFID I, el Parlamento Europeo aprobó en abril de 2014 la MiFID II, directiva que tuvo sus efectos a lo largo de 2017, y ya de forma obligatoria se lleva implementando desde Enero 2018. MiFID II (la Directiva) y MIFIR (el Reglamento) sustituyen a MiFID I. Esta actualizada directiva (MiFID II) forma parte de un plan de reestructuración del sistema financiero Europeo.

Entre los principales cambios que incorpora MiFID II con respecto a MiFID I se encuentran lo siguientes:

  • Conseguir que la negociación organizada se desarrolle en plataformas reguladas.
  • Ampliar las reglas sobre negociación algorítmica y de alta frecuencia “High Frequency”.
  • Mejorar la transparenciay la supervisión de los mercados financieros, incluidos los mercados de derivados. Incluyendo determinadas carencias de estos últimos sobre materias primas.
  • Reforzar la protección del inversor y las normas de conducta así como las condiciones de competencia en la negociación y liquidación de instrumentos financieros.
  • Dotar de capacidad a las entidades supervisoras para restringir o incluso impedir que las entidades financieras comercialicen productos financieros que no se adecuen a los intereses de sus clientes.
  • Prohibir las retrocesiones, las cuales son comisiones que la entidad comercializadora recibe del emisor de instrumentos financieros al vender uno de sus productos.
  • Limitar el uso MiFID comercialización de derivados financieros fuera de los mercados ordinarios. Actualmente, la normativa EMIR requiere que determinados derivados se liquiden contra contrapartidas centrales (CCPspor sus siglas en inglés), las cuales actúan como cámaras de compensación que se sitúan entre el comprador MiFID y el vendedor de dichos derivados. MiFID II obligará, a que los derivados que se tengan que cerrar contra contrapartidas centrales sean también negociados en plataformas o mercados organizados. Asimismo, MiFID II dará la capacidad a las entidades supervisoras para limitar la posición de un inversor o para obligarle a reducir su inversión en un activo de este tipo.
  • Regular actividades bancarias fuera del sistema financiero ordinario.

Se avecina una oleada o “Tsunami” de nueva regulación europea. MiFID II y MiFIR abarcan una gran cantidad de temas relacionados con los mercados y apuntan hacia una mayor transparencia. El reto estará en cumplir la normativa una vez que ésta se concrete pues, sin duda, supondrá una cantidad de trabajo extra para todo el sector financiero.

La Tecnología jugará un papel muy importante a la hora de conjugar requisitos normativos, con un mejor y mayor control del Riesgo, mayores rentabilidades, y poder ofrecer productos sin exigencias de un mínimo importe de inversión, lo que derivará en poder llegar a un mayor número de pequeños clientes.

En referencia a la gobernanza del producto. Las entidades financieras tendrán que identificar el público objetivo de cada producto. Habrá que preparar documentos informativos más claros sobre los riesgos que entrañan. Y controlar que durante la vida del producto siguen siendo adecuados para los clientes a los que se les ofertó. Esto ya no es solo para un cliente VIP. En definitiva, todo este proceso constituye una magnífica oportunidad para la mejora del gobierno interno de las entidades. Además de ahondar en una mayor exigencia de cualificación y formación del equipo de ventas para el canal de asesoramiento y de comercialización.

Los gestores de carteras y asesores no podrán aceptar comisiones de terceros, por ejemplo, en los fondos de inversión. Y la independencia o dependencia del servicio ha de ser explicada con mayor detalle.

El gran reto que se les plantea a las entidades financieras es el de conseguir mantener la cuenta de resultados, cumplir con las exigencias de solvencia, en un entorno de tipos de interés negativos, y cambiar el modelo de negocio que hasta ahora estaba orientado a ofrecer un producto, hacia un modelo de negocio orientado al cliente.

El Consejo de Administración, garante último del cumplimiento normativo y de la adecuada gestión del riesgo en la entidad, también debe velar por la existencia de un procedimiento robusto para la autorización del lanzamiento de nuevos productos y servicios.

Marco regulatorio internacional

En Europa, se encargó la revisión del marco institucional de regulación supervisora a un grupo de expertos de alto nivel presidido por Jacques de Larosière, cuyo informe (publicado a comienzos de 2009) conllevó la creación del Sistema Europeo de Supervisión Financiera (SESF). El SESF comprende tres nuevas autoridades supervisoras europeas encargadas de labores microprudenciales para los sectores bancario, de valores y de seguros —respectivamente, por sus siglas en inglés, EBA, ESMA y EIOPA, que sustituyeron con rango de «autoridad» a los antiguos comités europeos en estos ámbitos—; y la creación de una nueva institución para la vigilancia macroprudencial, la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB, por sus siglas en inglés). El SESF entró en funcionamiento en enero de 2011.

La comunidad internacional fue especialmente activa en el ámbito de la coordinación de la regulación prudencial, en la que se actuó en tres pilares principales: la redefinición y el refuerzo del marco microprudencial (A1); el establecimiento de dos nuevos marcos regulatorios, uno macroprudencial (A2) y otro específico y reforzado para las entidades financieras de importancia sistémica (SIFI, por sus siglas en inglés) (A3).

En la esfera internacional, el FSB, el FMI y el BIS han venido elaborando informes de progreso sobre marcos y herramientas e identificando las mejores prácticas de política macroprudencial. Estos informes resaltan que no existe una configuración tipo que se ajuste a todas las circunstancias nacionales, de forma que los marcos macroprudenciales deben adaptarse a las condiciones de cada país.

Creación del SESF como respuesta a los problemas microeconómicos

La reforma del sistema de supervisión europeo se ha llevado a cabo en dos fases. Durante la primera, los tres conceptos que se consideraron esenciales fueron los de liquidez, confianza y estabilidad, de modo que en esta fase la UE, de lo que se ocupó es de resolver los problemas de liquidez y estabilidad existentes. La segunda fase, fue de reestructuración, y sobre la base del Informe de Larosière, la Comisión Europea promovió la reforma de la supervisión financiera europea, para lograr un sistema más armonizado y mejor coordinado, que permitiese prever de forma eficaz los problemas futuros, mediante diversas comunicaciones emitidas en el año 2009.

Este sistema de supervisión único descansa sobre el Sistema Europeo de Supervisores Financieros (SESF), consistente en una red de supervisores financieros nacionales que trabajan coordinados con las nuevas Autoridades Europeas de Supervisión y el Banco Central Europeo (BCE), y donde existe una atribución de competencias compartidas entre los supervisores europeos y los nacionales de los Estados miembros que se integran en el sistema.

La supervisión macroprudencial: el control del riesgo sistémico

Según el Informe Larosière, el «objetivo de la supervisión macroprudencial es limitar las dificultades del sistema financiero en su conjunto». Para llevarla a cabo, se han aplicado diferentes soluciones, destacando la elaboración de sistemas de alerta temprana para indicar la aparición de riesgos y vulnerabilidades en el sistema financiero. Se han instaurado y se están aplicando ejercicios de prueba de estrés macroeconómico –stress test para verificar el grado de flexibilidad del sector financiero ante determinadas sacudidas y mecanismos de propagación con dimensiones transfronterizas y transectoriales. El control del riesgo sistémico es un objetivo que tras la crisis de 2007-2008 se ha generalizado en todos los sistemas de supervisión. Es un concepto relativamente nuevo, ya que hasta la reciente crisis económica y financiera, existía consenso sobre la idea de que bastaba con la supervisión individualizada de las entidades financieras.

Desde el punto de vista organizativo, para realizar esta supervisión macroprudencial se constituyó la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS), sobre la base del artículo 114 del TFUE, al igual que el resto de las nuevas agencias y organismos de la unión bancaria. A la JERS se le atribuye la finalidad de procurar la alerta temprana de riesgos, mediante la identificación y prevención de riesgos de naturaleza sistémica.

El Banco de España desde 2011, tiene habilitado en su sitio web una sección específica denominada «La reestructuración del sistema financiero en España», que recoge la información relativa al proceso de reestructuración publicada tanto por el Banco como por parte de otros organismos nacionales e internacionales. Toda la documentación se encuentra en el sitio web del Banco de España.

Cuando se mencionan los objetivos básicos de la regulación y supervisión bancarias, es decir, las razones de interés público a las que sirven, se citan los de “promover entidades sólidas y seguras, minimizar los riesgos sistémicos, proteger a los depositantes y garantizar el equilibrio competitivo y la eficiencia del sistema financiero”. Sin embargo, el Sistema Financiero Internacional de la mano de los expertos, no debe nunca olvidar que un exceso de regulación puede llegar a estrangular al sector haciendo inservibles las ventajas que puedan ofrecer los Mercados Regulados y los Productos derivados.