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Munesh Melwani de Cross Capital – Asesor del mes

  • 09-06-2020

  • 6 minutos

Os presentamos a Munesh Melwani, socio fundador y director general de Cross Capital, única empresa canaria de servicios de inversión inscrita en la CNMV. Con más de 22 años de experiencia en el sector financiero, Munesh ha ocupado diferentes cargos directivos en CajaCanarias y Banca Cívica. Comenzó su carrera profesional en Analistas Financieros Internacionales (AFI). Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales con premio al mejor expediente académico en la Universidad de La Laguna, y cuenta con un máster en Banca y Finanzas de AFI. Paralelamente, ha sido profesor universitario durante más de 10 años en centros como la Universidad de La Laguna, entre otros.

Entrevista a Munesh Melwani, Cross Capital

¿Por qué optaste por dedicarte al mundo del asesoramiento financiero?

La verdad es que no estaba en mis planes dedicarme al asesoramiento financiero, pero hubo un catedrático de economía financiera de la Universidad de La Laguna, que en los últimos años de la carrera de Ciencias Económicas y Empresariales me animó a adentrarme en el mundo de la banca y los mercados financieros. Este profesor vio en mi talento y aptitudes para ello y me convenció para cambiar mi objetivo de realizar un MBA de renombre en Madrid. Lo primero que hizo fue ficharme en su departamento de Economía Financiera y Contabilidad. Después, a base de proyectos y estudios, me empezó a gustar cada vez más. Tras finalizar la carrera con premio inclusive, finamente me recomendó hacer el máster en Banca y Finanzas de Analistas Financieros Internacionales en Madrid, que era de los más prestigiosos del país en el sector, muy competitivo, en el que solo entrábamos 25 personas.

¿Qué es lo que más te gustó de tu trabajo? ¿Y lo que menos?

Lo que más me gustó es la gestión de carteras, cómo ganar dinero en los mercados financieros, tanto para clientes como para uno mismo. También fue muy enriquecedor darme cuenta de que este profesor que me inició en este mundo tenía razón: las matemáticas requeridas para la valoración de los instrumentos financieros, el análisis e interpretación de datos económicos y la predicción de la evolución de los mercados son cuestiones que se me dan bien con un elevado grado de acierto en el tiempo.

Sin duda lo que menos me gusta de este sector es el carácter voraz y materialista de muchos agentes económicos que intervienen en los mercados financieros. Al final olvidan que detrás de los números, las compañías y la evolución de los mercados hay personas, familias a las que alimentar… Mucha gente pierde el norte y se olvida de devolver a la sociedad. El ambiente competitivo está bien hasta cierto punto, pero nunca se debe trasgredir lo ético y personal, pues pierde su encanto.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Consigues desconectar?

Mi afición principal desde siempre ha sido el deporte, dada mi profesión, lo he venido practicando, sobre todo, de manera individual. Es verdad que cuando era más joven sí que lo practicaba de forma colectiva, pero cuando empiezas a vivir en grandes ciudades y viajar mucho debes adaptarte y buscar un hueco para ti allá donde fueras. En mi maleta siempre hay unas zapatillas y vestimenta de running, un bañador, una gorra y unas gafas para hacer deporte en el hotel o ciudad de turno.

Y sí, se puede desconectar, pero no del todo. Como se suele decir, los mercados nunca duermen y el dinero tampoco. Cuando decides entrar en este mundo y el tiempo te demuestra que lo sabes hacer bien, asumes el compromiso y a partir de ahí, es cuestión de disciplina y voluntad en ir buscando tus huecos, en busca de tu equilibrio personal.

¿Cómo se asesora en el contexto actual marcado por la pandemia del COVID-19? ¿Cómo se gestiona el miedo?

Llevo más de 20 años en este mundillo y he vivido casi una decena de crisis. De hecho, cuando empecé mi periplo en los mercados financieros se iniciaba la Crisis Asiática de 1997. La forma de asesorar durante esta crisis del COVID-19 es la misma de siempre: con la cabeza fría y haciendo un ejercicio introspectivo de relativizar. Es verdad que, en este caso, se trata de un evento inesperado, un “cisne negro”, una situación sobrevenida que trastoca todos los elementos de la normalidad. Obviamente te coge desprevenido y sufres los vaivenes en los mercados. Lo importante es no perder el foco y saber cuánto debe valer cada activo financiero y cada empresa en cada momento.

Después debes plantearte distintos escenarios de recuperación, de vuelta a la normalidad, para poder tranquilizar a tus clientes. Detrás del asesoramiento financiero hay algo de trabajo psicológico que empieza con uno mismo. Si un asesor financiero está nervioso, intranquilo y lo ve todo negro, difícilmente va a poder asesorar bien. Es importante siempre asesorar honrada y humildemente, es decir, asesorar sobre los instrumentos que uno conoce bien, con hipótesis creíbles y no con positivismos exagerados. También es muy importante, y lo recalcamos siempre, no perder la vocación, el objetivo, nivel de riesgo asumible y el horizonte de inversión de cada uno de los clientes, que, si nos vamos a nuestro estilo de inversión, es a largo plazo, entendido como más de cinco años.

¿Qué características piensas que debe tener un buen asesor financiero?

Mucha experiencia y conocimientos, templanza, humidad en el trato y, sobre todo, tiene que ser docente a la hora de asesorar. Al final, parte de nuestro trabajo consiste en trasladar y compartir cultura financiera. Debes ser capaz de perfilar bien a los clientes y asesorarlos bien, teniendo en cuenta el objetivo de cada uno, tanto de rentabilidad como de tolerancia al riesgo.

Por otro lado, el trato personalizado es fundamental. Nosotros huimos del “café para todos” que despliegan otros actores tradicionales como la banca. Hay asesores financieros en banca privada que en realidad son comerciales con una cartera de 200 clientes por asesor, algo que en la práctica es infumable, además de trabajar con un sesgo comercial hacia los productos de la entidad.

¿Cuál es tu mayor frustración como asesor?

Mi mayor frustración como asesor es que estamos en un país donde la cultura financiera es escasa si la comparamos tanto con países de nuestro entorno como Reino Unido, Francia, Suiza, o Norteamérica. La dificultad reside en asesorar y educar a la vez, y con ello conseguir que la gente tome conciencia de las bondades de una firma regulada e independiente.

Dicho esto, vivimos en un país donde la banca siempre ha sido un sector muy protegido y ningún regulador, ni Gobierno, ha apostado firmemente por figuras distintas a la banca a la hora de comercializar productos financieros o prestar asesoramiento en materia de inversión. En otros países, por ejemplo, Reino Unido existen más de 5.000 empresas de asesoramiento financiero, otros cientos de agencias de valores y otras de sociedades de valores. En España no llegan ni a 250.

Por ello, parte de la frustración también reside en la complejidad del negocio: presión regulatoria, competencia de la banca, que deberían ser colaboradora como punto de venta, en donde muchas veces hay jugadores del mercado que no aplican la praxis y los estándares de ética profesional que se deberían aplicar y se dejan llevar o seducir por prácticas comerciales agresivas. Eso se traduce en hacer ofertas a precios fuera de mercado, así como en comercializar, asesorar y recomendar productos que no son del todo acordes al perfil de cada cliente. En parte tiene que ver con los incentivos a la hora de vender, que es un tema que practica básicamente la banca. Las firmas independientes tenemos un mayor alineamiento de interés y objetivos con los clientes que el canal tradicional y es ese sentido es lo que recomendamos. A esto se le une el intrusismo profesional, esto es, asesores financieros no regulados o asesores de otras especialidades (fiscal, contable) que asesoran en materia de inversión.

Esperemos que la gente despierte en algún momento y conciba que hay otras formas de gestionar los ahorros, más allá de la banca. Y a las pruebas nos remitimos, hay muchísimas demandas en los juzgados de productos financieros mal comercializados en los últimos 20 años, por ejemplo, las preferentes, las subordinadas, los productos estructurados, los swaps, las hipotecas suelo… Todavía sigue habiendo multas y sanciones. Esto es algo que rara vez se ve en las firmas independientes.

¿Qué retos tenéis en Cross Capital para los próximos meses? ¿Estás satisfecho con la evolución de tu negocio durante estos años?

Entre los retos, destacaría crecer con algunas cuentas con las que veníamos trabajando antes del Covid-19 y la transformación digital.

Satisfecho sí, dado que la firma se creó desde cero, y mientras varias decenas han ido desapareciendo, aquí seguimos, dando guerra, con más de 650 millones asesorados hasta la fecha en gestión patrimonial y finanzas corporativas, habiendo prestado servicios a más de 60 clientes (grupos familiares, empresas, instituciones, fundaciones, etc) y con más de 300 inversores en nuestros vehículos de inversión.

¿Qué ventajas e inconvenientes supone el estar ubicado en Tenerife?

Ventajas: calidad de vida y ser la firma pionera en las Islas. Inconvenientes: escasa cultura financiera, mentalidad muy bancarizada, limitación del mercado potencial de negocio y fragmentación del territorio, lo que te obliga a viajar mucho entre islas.

Inversión Socialmente Responsable: ¿todos los actores de la industria de fondos de inversión la entienden de igual manera?

Entiendo que sí, pero con matices. La Inversión Socialmente Responsable no es una moda pasajera en el ámbito de la gestión de activos, sino más bien, una tendencia transversal que afecta a la economía global, a la concienciación ciudadana y con especial incidencia en el sector financiero. A pesar de su origen medioambiental, la ISR ha ido evolucionando e incorporando otros ámbitos, como el social o el de gobernanza corporativa. La ISR se define habitualmente como aquella inversión que tiene en cuenta criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno corporativo, los
denominados criterios ASG (ESG por sus siglas en inglés: Environmental, Social and Governance). La forma de implementar estos criterios será la que nos permita identificar las distintas estrategias ISR y creo que, en general, la industria lo entiende así también.

¿Dónde te ves dentro de diez años?

En otra etapa de mi vida pero currando a tope como siempre. También en otro estadio del proyecto empresarial por el que vengo luchando desde 2013: Cross Capital es un proyecto de vida.