Octubre, un mes determinante para los mercados

  • 08-10-2019

  • 6 minutos

¿Cuáles son los factores fundamentales a tener en cuenta en los mercados en las próximas semanas? Os dejamos a continuación con los comentarios de los expertos de Allianz Global Investors, Edmond de Rothschild AM y Bank Degroof Petercam.

Ann-Katrin Petersen, Investment Strategist, Global Economics & Strategy, de Allianz Global Investors

Mientras en el hemisferio norte las hojas se marchitan y llegan temperaturas más frescas, por ahora no se ve que esto afecte a las bolsas. En los nueve primeros meses de 2019, los mercados financieros se recuperaron en términos generales. Esta recuperación se vio alentada por la predisposición de los bancos centrales, observada a escala mundial, a realizar nuevos recortes de los tipos de interés e inyecciones de dinero y, en menor medida, por el crecimiento de la economía y los beneficios empresariales, que siguen perdiendo impulso al irse agotando la recuperación.

Sin embargo, las grandes expectativas de los bancos centrales y de los ministros de economía (sobre todo los chinos y alemanes) no bastarán a medio plazo para que los mercados bursátiles experimenten un «otoño dorado» duradero. En todo caso, no lo lograrán mientras la economía mundial no se recupere, y los mercados queden libres de incertidumbres políticas.

Es interesante observar cómo, desde que la Reserva Federal redujo su tipo de interés de referencia a finales de julio por primera vez en once años, las distintas clases de activos han evolucionado de forma más desigual. La alternancia entre la tolerancia y la aversión al riesgo entre los participantes del mercado ha vuelto a ser más visible desde mediados de año. Dependiendo del clima de riesgo a corto plazo, las clases de activos de alto riesgo, como las acciones y los bonos de alto rendimiento, registraron un rendimiento positivo. Sin embargo, también los activos percibidos como seguros, como los bonos del Estado, registraron un rendimiento positivo, aunque no a la vez que las clases de activos de alto riesgo.

Obviamente, la expectativa de una política económica más expansiva ya no tenía el mismo efecto galvanizador. En cambio, otros factores, como el flujo de noticias macroeconómicas y los riesgos (geo)políticos, han recuperado su importancia.

1. La economía mundial no está en caída libre, pero las preocupaciones aumentan. Por ejemplo, nuestro modelo de recesión cíclica para la economía más grande del mundo, los EE. UU., indica actualmente una probabilidad de recesión de tan solo el 2 % en los próximos seis meses. Sin embargo, la persistente debilidad del comercio y las incertidumbres geopolíticas siguen pesando mucho sobre la industria manufacturera mundial. Los inversores se mantienen muy atentos para ver si se está sintiendo algún efecto en el sector de los servicios, que hasta ahora ha demostrado una gran capacidad de resistencia y está orientado a la economía interna. Además, el reciente encarecimiento del petróleo podría tener un efecto de lastre sobre un consumo que hasta ahora se había mantenido firme, gracias a la solidez de los mercados laborales y al crecimiento salarial. Los riesgos de una desaceleración económica han aumentado.

2. Varios obstáculos políticos parecen haberse despejado por ahora: el nuevo gobierno italiano está adoptando una postura menos conflictiva en materia de política fiscal con Bruselas. El parlamento británico ha frenado las perspectivas de un Brexit duro. Al mismo tiempo, en las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China se observan señales moderadamente positivas. Pero a pesar de una posible tregua, los aranceles medios de importación de Estados Unidos, que alcanzaron el 4,7 % en septiembre, su nivel más alto en 45 años, han estado lastrando la economía nacional y mundial desde hace bastante tiempo. Si la administración Trump aplicase los ya anunciados derechos de importación adicionales sobre las mercancías chinas, el tipo medio aumentaría aún más, hasta el 6,2 %, a finales de este año. Además, acecha un posible aumento de los derechos de importación de EE. UU. para la industria del automóvil (la decisión se tomará en noviembre). En Europa, se verían especialmente afectados Alemania, Italia y el Reino Unido.

¿Qué significa esto para las decisiones de inversión?

  • En sí misma, la esperanza de una política monetaria y fiscal más expansiva respalda a las clases de activos de riesgo. Sin embargo, es cuestionable que esto sea suficiente para crear un ambiente optimista duradero en las bolsas. La recuperación de la economía y de los beneficios empresariales no se ha materializado hasta ahora.
  • Esto hace recomendable, por un lado, una cartera ampliamente diversificada y, por otro, un posicionamiento tácticamente prudente en inversiones de riesgo, con una selección activa de valores dentro de un contexto de multiactivo.
  • En una cartera de renta variable mundial, por ejemplo, actualmente preferimos el mercado de renta variable estadounidense y los sectores defensivos, que históricamente han sido menos volátiles. Haya llegado o no el «otoño dorado», parece que debe imponerse la gestión activa.

Benjamin Melman, CIO de Edmond de Rothschild AM

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Si observamos los datos macro históricos de EE.UU., vemos que la economía americana comenzó a desacelerarse en la primavera de 2018, antes de que la «guerra comercial» comenzara a recrudecerse, probablemente bajo el efecto de la presión a la baja sobre los márgenes empresariales.

Sin embargo, no hace falta decir que la guerra comercial ha amplificado la desaceleración de la inversión corporativa debido al aumento de la incertidumbre, arrastrando así al sector manufacturero hacia una recesión. A decir verdad, este punto de vista más cauteloso es común al consenso y también puede verse entre los inversores. Ante esta desaceleración, la mayor noticia es que las autoridades no han perdido el tiempo en elaborar un plan de ataque. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo han sido muy rápidos en aligerar su política monetaria, y la posibilidad de poner en marcha nuevos estímulos ya se ha discutido a ambos lados del Atlántico, lo que es un buen punto de partida, pero no suficiente para revertir las previsiones.

La acumulación de riesgos políticos en toda Europa nos ha llevado a reducir nuestra exposición en renta variable a principios de agosto. Desde entonces, el colapso del gobierno italiano apoyado por la Liga Norte y los crecientes fracasos de Boris Johnson han trasladado estos riesgos hasta un otoño que se presenta complicado para Europa. Por ello, hemos decidido reducir nuestra exposición. Así, mantenemos la prudencia en líneas generales.

En los mercados de bonos, nos hemos beneficiado de la presión sobre los tipos a largo plazo en septiembre y hemos aumentado ligeramente nuestra exposición a los bonos soberanos. Aunque éstos tienen unas TIR inusualmente bajas, el empeoramiento del entorno económico nos recuerda que hemos de estar muy presentes en esta clase de activos.

De manera más general, seguimos buscando rentabilidad y para ello, hemos favorecido la deuda subordinada financiera, que ofrece unas rentabilidades relativamente buenos y unos fundamentales mejorados debido al aumento de los ratios de capital Tier 1. Respecto a la deuda emergente (divisa fuerte), creemos que puede beneficiarse de flujos procedentes de Europa, debido a unas mayores TIR tras el retorno del programa de expansión cuantitativa (QE).

 Investment Desk, Bank Degroof Petercam

Las negociaciones entre Estados Unidos y China para encontrar una solución al conflicto comercial podrían reanudarse los días 10 y 11 de octubre. Las discusiones previas fueron calificadas de «productivas». La cuestión sigue siendo si llegan a un acuerdo global o sólo un acuerdo parcial, en el que China se comprometa a aumentar sus importaciones de productos agrícolas estadounidenses a cambio de un aplazamiento de los aumentos de los derechos de aduana previstos para octubre y diciembre.

Impeachment a Donald Trump

Entre tanto, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, inició la semana pasada un proceso para destituir a Donald Trump de su cargo. Como primer paso, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes investigará los hechos. Si éstos se consideran suficientemente serios y la Cámara de Representantes vota por mayoría simple para destituir al presidente, el asunto se remitirá al Senado. Luego se necesitarán dos tercios de los votos para destituir al presidente de su cargo. Este es un escenario poco probable dado que los republicanos tienen la mayoría en el Senado y que Donald Trump mantiene una alta tasa de aprobación dentro de su partido. Sin embargo, el apoyo al presidente dependerá de los hechos. Por ello, los índices bursátiles de Estados Unidos apenas han reaccionado. Sin embargo, algunos aspectos de la política del presidente se verán afectados. La cooperación con la Cámara de Representantes, dominada por los demócratas, puede quedar paralizada y los proyectos en curso (como la aprobación por la Cámara del tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá) pueden posponerse hasta después de las elecciones presidenciales. Además, una vez más, podría haber dificultades para aprobar los presupuestos.

Las cifras macroeconómicas que siguen siendo decepcionantes

En Estados Unidos el mercado residencial se está recuperando, ayudado por las menores tasas de interés hipotecario. El indicador PMI industrial subió de 50,3 a 51,0 en septiembre, mientras que el de servicios subió ligeramente de 50,7 a 50,9. A pesar de este aumento en comparación con agosto, las cifras siguen siendo relativamente bajas. La confianza de los consumidores (medida por el Conference Board) volvió a disminuir más de lo previsto, de 134,2 a 125,1 en septiembre. Este nivel sigue siendo alto dentro de una perspectiva de largo plazo, pero se encuentra en el fondo del rango de los últimos años. Las cifras del gasto de los hogares de agosto fueron positivas, pero muestran una desaceleración del consumo privado en comparación con las buenas cifras del segundo trimestre. Por lo tanto, los indicadores económicos apuntan a una ralentización del crecimiento en Estados Unidos.

Atención a los resultados empresariales

Los mercados observarán con interés los resultados de las empresas que comenzarán a publicarse a partir de mediados de mes. El consenso espera que los beneficios de las compañías del S&P500 disminuyan un 3,7% (en términos anuales). Este sería el tercer trimestre consecutivo de resultados negativos de los beneficios. Las previsiones en este ámbito se han revisado a la baja en los últimos meses y afectan a todos los sectores. De hecho, en el sector tecnológico la mayoría de las empresas han revisado a la baja sus perspectivas de beneficios.