Oportunidades de inversión para un perfil conservador

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El talento en el equipo gestor y la independencia en la gestión son los dos pilares esenciales en poder mantener una estrategia orientada únicamente a los intereses del cliente, aportar valor teniendo como único interés al cliente y sus intereses, sin deber de cumplir políticas comerciales ni productos estandarizados.

Marc Ciria i Roig, Director General de Diagonal Inversiones, A.V.

Desde el equipo de Gestión de Diagonal Inversiones, Pedro Gómez, nos deja las claves de un año que será volátil y complicado para el cliente conservador.

¿Qué debe hacer un inversor conservador ante la ausencia de inversiones conservadoras?

Históricamente los inversores se han clasificado en cuatro perfiles de tolerancia de riesgo: Conservador, Moderado, Prudente y Agresivo siendo el inversor conservador aquel cuyo objetivo principal era la preservación de capital orientando sus inversiones hacia el mercado monetario y en activos de deuda pública a muy corto plazo.

Hoy en día, con la rentabilidad de la deuda española en negativo hasta el plazo de 3 años y los diferenciales de crédito en mínimos, no existen por definición activos adecuados para un perfil de riesgo conservador puesto que, cualquier inversión que se haga en activos monetarios, más allá del depósito bancario, generará una pérdida patrimonial lo que, por definición es incompatible con dicho perfil.

Este efecto ha provocado un desplazamiento obligado en el perfil de los inversores tendiendo a situarse en un escalón de riesgo por encima del que tradicionalmente se situaban.

Así, el Inversor Conservador se ha visto desplazado hacia un Perfil Moderado lo que genera un incremento en el riesgo asumido a cambio de intentar obtener una rentabilidad que supere, como mínimo, a la inflación pero admitiendo la posibilidad de tener pequeñas pérdidas de manera temporal.

Por otro lado, la deuda pública de países core como Alemania, que tradicionalmente (y erróneamente) había sido entendida como un tipo de inversión conservadora ya que se consideraba que era un activo que ofrecía rentabilidad sin riesgo, podría estar convirtiéndose en una importante trampa para los inversores ya que está cambiando su definición al estar ofreciéndonos riesgo sin rentabilidad. El cambio de política monetaria por parte de la Reserva Federal de EE.UU y que en breve se iniciará por parte del Banco Central Europeo está provocado un importante y rápido repunte en los tipos de interés que puede generar importantes pérdidas en los tenedores de este tipo de bonos.

Estos efectos hacen que cada vez sea más importante compensar este riesgo adicional que está asumiendo el que hasta ahora se consideraba inversor de perfil conservador con la construcción de una cartera bien diversificada que permita en un plazo razonable lograr los objetivos marcados en los que, sobretodo, debería primarse la minimización de la posibilidad de pérdida patrimonial.

A la hora de construir de manera correcta una cartera mixta debemos basarnos en tres pilares: que sea acorde con la realidad macroeconómica del momento, que se base en una estrategia a largo plazo y, muy importante, que se ajuste a nuestro umbral del sueño. Si el perfil de riesgo de esta cartera mixta está bien construido debería ser válido durante muchos meses y solo se deberían introducir pequeños ajustes puntuales. Si esto no se cumple y, sin que haya habido cambios estructurales de mercado, modificamos en exceso los componentes de nuestra cartera será señal de que estamos teniendo una visión muy cortoplacista y que nos estamos dejando llevar por las emociones del mercado lo que supondrá, con una alta probabilidad, que nuestra cartera entre en pérdidas. Nunca es aconsejable ir detrás del mercado realizando cambios radicales en nuestra cartera ya que, lo habitual, es que siempre lleguemos tarde.

El error que suele implicar el fenómeno de actuar en base a emociones se pone de manifiesto en el hecho de que, cuando se produce cualquier evento que genere pánico o euforia en los inversores, el peor momento para comprar o vender es la apertura de mercado ya que en ese momento se acumulan todas las órdenes de los inversores que actúan de manera emocional. En los siguientes gráficos puede observarse este efecto emocional en las reacciones de la bolsa europea tras el crash de la bolsa americana del pasado lunes 5 de febrero o de la bolsa británica tras el resultado del referéndum a favor del Brexit.

Otro de los valores añadidos que aporta una cartera diversificada bien construida es que permite que un inversor conservador/moderado pueda destinar un porcentaje del 15/25% en renta variable, la cual cosa debería contribuir a una mayor rentabilidad potencial, si destina otra parte de su inversión a algún activo muy descorrelacionado. Una de las alternativas que más sentido tienen para lograr esta descorrelación es la inversión en oro o en mineras de oro. Aquí lo más importante es determinar qué porcentaje destinar al oro ya que, dada su elevada volatilidad, si no se ajusta correctamente su porcentaje en base al riesgo total de la cartera estaríamos introduciendo mayor volatilidad en lugar de reducirla.

A la hora de seleccionar los activos para nuestra cartera mixta, podemos hacerlo de dos maneras: seleccionando fondos mixtos con los que nos sintamos cómodos y que tengan un buen histórico de rentabilidad/riego o, si tenemos las herramientas necesarias, ser nosotros los que construyamos esta cartera mixta a partir de activos puros. Esta segunda opción nos dará la oportunidad de seleccionar cada tipo de activo concreto en el que queramos estar invertidos y nos permitirá conocer en todo momento como está realmente posicionada nuestra cartera ya que no dependeremos de los cambios que realice el gestor del fondo mixto.

Finalmente, y se trata de un tema muy importante que no debemos olvidar, la volatilidad cada vez es un indicador menos fiable para determinar el riesgo de una cartera. La ausencia de volatilidad que ha presentado el mercado durante muchos meses (con el famoso VIX en mínimos históricos) ha provocado que activos y fondos, con niveles de riesgo totalmente diferentes, hayan visto igualarse sus volatilidades generando una falsa sensación de bajo riesgo, tal como ha podido comprobarse en las últimas semanas.

Pedro Gómez Gandía

Sobre el autor

Pedro Gómez Gandía

Analista Financiero y Gestor de Inversiones de Diagonal Inversiones

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