Participación activa: diálogo entre inversores y empresas para mejorar las prácticas ASG

  • 27-05-2019

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El impulso de los asuntos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) sigue gozando de gran vitalidad. El sector de la gestión de activos ha adoptado un firme compromiso con este ámbito, y las declaraciones al respecto se multiplican. Ante el diluvio de publicaciones, resulta tentador quedarse en las «palabras» en lugar de pasar a los «hechos». Uno de los temas recurrentes del momento es la «participación activa», a saber, el diálogo entre inversores y empresas para mejorar las prácticas ASG de estas últimas. Si bien la participación activa permite, en ocasiones, legitimar la inversión en empresas que no satisfacen los criterios ASG, cabe aplaudir, no obstante, la función que desempeñan los inversores cuando ven amenazados los intereses de sus partícipes.

Asimismo, la temporada de juntas generales de 2019, en pleno apogeo, demuestra que las cosas avanzan en la buena dirección. Los accionistas minoritarios se están haciendo oír como nunca antes. La temporada se reveló sumamente intensa: desde la remuneración de D. Pinault, rechazada por casi el 90% de los accionistas minoritarios, hasta la junta general de Bayer que, después de 13 horas de debate, culminó con el voto en contra de los accionistas a la aprobación de la gestión. Los accionistas minoritarios también alzaron la voz en Essilor Luxottica. Los directivos, que habían prometido una fusión entre iguales, todavía no han logrado fusionar sus «egos»… Para salir de la crisis, una coalición de accionistas minoritarios, inquietos por la parálisis en la toma de decisiones que aviva esta guerra de patrones, propuso el nombramiento de dos consejeros independientes. Por desgracia, no se adoptaron estas resoluciones.

Esta «primavera de los minoritarios» representa una señal de que los inversores están cada vez más comprometidos con los asuntos de gobierno corporativo, lo que va por buen camino. Nos recuerda también cuán importante resulta mantenerse alejado de las empresas que exhiben unas prácticas de gobierno deficientes.

En La Financière de l’Echiquier, defensora de la inversión socialmente responsable (ISR) desde hace más de diez años, otorgamos una importancia capital al gobierno corporativo. Nos tomamos muy en serio nuestras responsabilidades como inversor y, en concreto, nuestras responsabilidades como accionista. Para nosotros, la participación activa no es una mera expresión de moda, sino una práctica cotidiana. Nuestro enfoque ASG incluye reuniones periódicas con los equipos directivos de las empresas, el establecimiento de objetivos de progreso compartidos con las empresas y su seguimiento a lo largo del tiempo, así como el ejercicio sistemático de los derechos de voto en el 100% de los valores mantenidos en nuestros fondos de gestión activa —un esfuerzo que moviliza a todo el equipo de gestión. Aunque adoptamos una actitud benévola en todo momento, nunca dudamos en mostrar nuestro desacuerdo con las cúpulas directivas si lo consideramos necesario. En 2018, votamos en contra de la dirección en el 21% de las resoluciones en las que expresamos nuestra opinión. Sin caer en el activismo puro, se puede participar en iniciativas más activas. Así pues, en 2018, por ejemplo, actuamos de manera concertada con otro inversor para plantear una resolución ante la junta general de Latécoère.

Nuestra visión sobre la participación activa también se materializa a través del énfasis que hacemos en la existencia de controversias, y hemos creado un comité ético que se pronuncia sobre los casos más delicados. Esta visión demuestra, tanto en palabras como en hechos, nuestra voluntad de ser, como nunca antes, un inversor responsable y comprometido.