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Periodo de incertidumbre en el mercado del petróleo

  • 17-09-2019

  • 12 minutos

Tras el reciente ataque con drones a la instalación de Abqaiq en Arabia Saudí (la mayor refinería saudí), Riad se vio obligada a recortar a la mitad su producción diaria de crudo, lo que provocó que el precio del petróleo subiera más de un 20% en la jornada de ayer. Por consiguiente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, permitió la liberación de reservas de petróleo de EE. UU. para garantizar el suministro mundial (si fuese necesario). Además, Trump anunció mediante su cuenta de Twitter: «somos un exportador neto de energía, y ahora el productor de energía número uno en el mundo. No necesitamos petróleo y gas de Oriente Medio, y de hecho tenemos muy pocos petroleros allí, ¡pero ayudaremos a nuestros aliados!».

Fuente: Twitter

Las reacciones de las gestoras de fondos no se han hecho esperar y explican por qué es tan importante esta instalación, cuánto tiempo tardará en estar totalmente operativa, si servirán las reservas acumuladas y cuánto tiempo tardará en llegar al mercado el petróleo de esquisto estadounidense. A continuación os dejamos con los comentarios de los expertos de Schroders, Ethenea, Fidelity International, DNCA Investments, Ostrum AM y Vontobel AM.

Remi Olu-Pitan, gestora de multiactivos de Schroders

Logo de Schroders

Una escalada de tensión en Oriente Medio podría obligar a los bancos centrales a cambiar su enfoque

Durante el fin de semana, las fuerzas yemeníes llevaron a cabo un ataque con aviones teledirigidos contra una instalación clave de producción de crudo y un yacimiento petrolífero en Arabia Saudí, retirando 5,7 millones de barriles diarios (aproximadamente el 5% de la oferta mundial). Los comentarios iniciales de los funcionarios saudíes afirman que aproximadamente la mitad del volumen de suministro debería volver a niveles normales en los próximos días, y que el resto de la producción podría tardar muchas semanas en restaurarse.

Consideramos que este ataque aislado no es excesivamente perjudicial para los mercados petrolíferos, ya que existen suficientes reservas de petróleo en todo el mercado mundial. Además, el excedente de producción de la OPEP y de otros productores podría compensar este déficit. Sin embargo, el ataque pone de relieve la fragilidad de la infraestructura de producción de petróleo de Arabia Saudí y el mayor riesgo de que nuevas tensiones geopolíticas en la región del golfo puedan tener un impacto mucho más generalizado en el suministro de petróleo en el futuro.

Durante el último año, la bajada de los precios del petróleo ha contribuido a reducir la inflación, lo que a su vez ha permitido a los bancos centrales de todo el mundo emprender una política monetaria más acomodaticia. Sin embargo, una escalada de las tensiones en Oriente Medio provocaría un aumento de los precios del petróleo, causando una presión al alza sobre la inflación. En este escenario, los bancos centrales se verían obligados a cambiar su enfoque de estimular el crecimiento económico a controlar la inflación, lo que a su vez sería doloroso para los mercados de renta variable.

Volker Schmidt, gestor senior de Ethenea

El ataque con drones a instalaciones petrolíferas en Arabia Saudí ocurrió justo cuando los mercados estaban especulando sobre una abundancia de suministro de petróleo, teniendo en cuenta una nueva capacidad de producción por parte de EE.UU., Canadá, México y Noruega prevista para entrar en el mercado el próximo año. El reciente ataque ha eliminado un 5% de la oferta mundial y las reservas de petróleo en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait y Rusia podría no ser capaz de compensar la producción que necesaria en el corto plazo, ya que no está claro que Arabia Saudí sea capaz de restaurar la producción a los niveles anteriores rápidamente. Sin embargo, desde una perspectiva a más largo plazo, debería haber suficiente capacidad disponible para reemplazar la menor producción de Arabia Saudí. Por lo tanto, creemos que los mercados petroleros volverán a los precios previos al ataque. Estados Unidos también ha puesto a disposición sus reservas estratégicas de petróleo con el fin de mitigar los efectos de los precios a corto plazo, en particular para sus propios consumidores.

Sin embargo, los mercados petroleros se sienten incómodos con la situación actual, temiendo que la interrupción temporal conduzca a un problema más duradero, que podría incluso dar lugar a un bloqueo del importante Estrecho de Ormuz. Incluso si Estados Unidos es ahora el mayor exportador de petróleo, depende en cierta medida de las entregas de crudo pesado de Arabia Saudita, ya que su propia producción consiste principalmente en crudo ligero. La producción de productos refinados en Estados Unidos requiere la mezcla de ambos grados.

Los beneficiarios evidentes de la subida del precio del crudo son las empresas y países productores de petróleo que no se han visto afectados por el reciente ataque, aunque este beneficio sea sólo temporal. Por otro lado, la pérdida de producción será el impacto negativo más significativo que sufrirá Arabia Saudí como resultado del ataque, pero el país también se enfrenta a una segunda amenaza: en el peor de los casos, la prevista salida a bolsa de la empresa petrolera estatal saudí Aramco se ha vuelto improbable o, en el mejor de los casos, dará lugar a unos ingresos significativamente inferiores a los previstos.

James Trafford y Justin Teo, Analistas de Inversiones de Fidelity

El ataque con drones del pasado fin de semana contra las infraestructuras petrolíferas de Arabia Saudí ha borrado del mercado 5,7 millones de barriles diarios de producción de crudo (alrededor del 5% de la oferta mundial) y 56 millones de metros cúbicos de gas natural, lo que supone el mayor corte desde la primera Guerra del Golfo.

Aunque las reservas estratégicas repartidas por todo el mundo pueden salir al mercado para dar tiempo a Arabia Saudí a reconstruir sus instalaciones, el hecho de que el centro neurálgico de la oferta mundial de petróleo haya sufrido un ataque de esta magnitud significa que su precio probablemente incorpore una prima de riesgo adicional. Tras el ataque, los precios del crudo registraron subidas récord y se dispararon hasta un 20% intradiario, aunque después moderaron su ascenso hasta el entorno del 10-15%. Los rebeldes houthi de Yemen asumieron la autoría, pero EE.UU. culpó a Irán, que respalda a este grupo.

No se sabe todavía cuánto durarán los cortes, pero según los medios estos podrían durar varias semanas. Si Aramco confirma que el impacto durará poco, los precios podrían estabilizarse, pero probablemente se mantengan entre 3 y 5 dólares por encima de los niveles anteriores. Si durara más, los efectos serían más significativos y podrían empezar a incidir en los futuros a largo plazo del petróleo, que suelen influir en las reservas energéticas.

Las reservas compensarán el déficit, pero la prima por riesgo geopolítico se mantendrá

Por fortuna, el mundo cuenta con grandes reservas de crudo para atender cualquier déficit a corto plazo. Arabia Saudí dispone de alrededor de 188 millones de barriles de reservas, equivalentes a 33 días de la capacidad de producción afectada. Entretanto, los clientes de refino están recibiendo garantías de que obtendrán sus suministros íntegros, según las noticias en prensa. Además, EE.UU. y China suman juntos más de 1.000 millones de barriles en reservas estratégicas de petróleo. Estas podrían liberarse gradualmente para abastecer al mercado mientras se reparan las instalaciones saudíes.

Sin embargo, este acto supone una grave escalada en el conflicto regional y la mano dura contra Irán no hará sino endurecerse. Hasta ahora, el mercado de petróleo se había centrado este año en los riesgos de una atonía de la demanda, debido a la debilidad de la economía mundial y la guerra comercial entre EE.UU. y China. La situación actual sirve como recordatorio del persistente riesgo geopolítico que existe en Oriente Medio.

Anteriormente, se consideraba que las instalaciones de transformación de crudo de Arabia Saudí estaban bastante protegidas frente a las amenazas a gran escala, después de haber salido airosas de todo tipo de ataques en el pasado. Mientras el mercado reevalúa el riesgo de alteraciones en la oferta de crudo saudí, esperamos que los precios incorporen una prima de riesgo geopolítico de entre el 5% y el 10%. Aunque el suministro se restablezca relativamente rápido, es decir, en semanas en lugar de meses, esta prima probablemente se mantenga debido a la desaparición de la percepción de inmunidad.

El presidente Donald Trump señaló que EE.UU. estaba “preparado y cargado” para responder ante el ataque, a la espera de que Arabia Saudí confirmase la autoría. Si Irán estuviera detrás de los ataques con drones, entonces las sanciones de EE.UU. podrían ser más graves y duraderas, además de aumentar considerablemente la probabilidad de una intervención militar estadounidense. Estos dos factores podrían tirar aún más al alza de los precios del petróleo.

Esty Dwek, Head of Global Market Strategy DNCA, de Natixis Investment Managers

El repunte inicial de los precios no es una sorpresa tras el ataque de los aviones sin tripulación, ya que afectó a cerca del 5% de la oferta mundial. La cuestión es cuánto tiempo tarda el abastecimiento en volver a estar en funcionamiento. Las estimaciones iniciales eran lentas, pero resulta que sólo podrían ser unos pocos días.

Sin embargo, la prima de riesgo del riesgo geopolítico, que ha sido básicamente ignorada por los mercados en favor de las preocupaciones de crecimiento de los últimos meses, es probable que se le ponga precio en el futuro. Por lo tanto, aunque ya hemos visto un retroceso de los precios, es probable que no vuelvan a bajar hasta el extremo, con el consiguiente riesgo de que se produzcan nuevas tensiones o perturbaciones geopolíticas.

Una cosa a tener en cuenta es que los saudíes (y la mayoría de los exportadores de petróleo) estarían contentos con los precios más altos del petróleo (para equilibrar sus presupuestos). De hecho, lo han intentado y no lo han conseguido. Al mismo tiempo, EE.UU. (y especialmente Trump) no lo hace porque sería un impuesto sobre el consumidor, el sustento de la economía estadounidense. El momento no es el ideal para Trump, así que esperamos ver más comentarios o resultados de EE.UU. para aliviar los temores de restricciones de suministro.

En general, cabe esperar algunos más titulares y un precio más alto que en los últimos meses, lo que supone un mayor riesgo de que se produzcan tales acontecimientos. El reciente repunte del apetito por el riesgo y el alivio de las tensiones en el comercio mundial también podrían apoyar un precio ligeramente más alto. Sin embargo, no esperamos un repunte sostenido y creemos que la producción de este metal continuará equilibrando los precios a medio plazo.

Philippe Waechter, Chief Economist de Ostrum AM (Natixis IM)

Después de los ataques a las instalaciones petrolíferas en Arabia Saudí, el precio, el lunes, subió un 13% con respecto al viernes pasado. Se trata de un salto importante, ya que la producción de Arabia Saudí ha disminuido casi a la mitad de su capacidad. Inmediatamente, Arabia Saudita anunció que haría lo necesario para reconstruir rápidamente las instalaciones destruidas. Al mismo tiempo, árabes y estadounidenses dijeron que estaban dispuestos a utilizar sus reservas estratégicas si fuera necesario para evitar tensiones excesivas en el mercado del petróleo.

Sin embargo, este mercado ha cambiado drásticamente. Un ataque así hace 10 o 20 años habría sido considerado como una crisis del petróleo, lo que hubiera alimentado los escenarios más nefastos. En ese momento, Arabia tenía un papel importante como el mayor productor mundial y principal regulador del mercado. Era el único país que podía ajustar rápidamente su producción. Arabia era el país regulador del mercado. Esto ya no es así. Estados Unidos es ahora el principal productor y su producción sigue creciendo mes a mes.

La dinámica ya no es la misma. Los estadounidenses podrían eventualmente ajustar su producción para reducir las pérdidas de Arabia. Es un juego completamente diferente que evita entrar en la dinámica de la crisis del petróleo.

Además, si el precio ha subido rápidamente pero sigue estando por debajo de los precios observados la pasada primavera y casi 4 dólares por debajo de la media registrada en 2018, no hay ningún peligro.

Por ahora, la subida no es lo suficientemente fuerte y su duración es demasiado pequeña para cambiar rápidamente el escenario económico. Si Arabia Saudí reconstruye sus instalaciones, el precio podría permanecer un poco más alto que en las últimas semanas. Pero, el impacto sobre la inflación se reducirá. En octubre del año pasado, el precio del barril era superior a 80 dólares, incluso 85 dólares. Este alto nivel de precios fue entonces el detonante del movimiento de los chalecos amarillos en Francia.

Podríamos así tener un ligero ajuste de precios, las empresas ajustan el precio con bastante rapidez unos pocos céntimos en el mejor de los casos, pero un impacto insignificante en la inflación, dados los precios muy altos que se observaron el año pasado, significativamente más altos que los observados en el período actual. .

Una crisis del petróleo sólo podía percibirse si persistían las tensiones y los precios subían bruscamente todos los días. Esta dinámica de mercado cambiaría entonces con un cambio constante. También afectaría a las expectativas de todos los actores de la economía, con el riesgo de provocar un choque perjudicial autocomplaciente. Este no es el caso. Por lo tanto, es difícil percibir cómo ha cambiado el equilibrio en Oriente Medio.

En 1973/74, la crisis del petróleo reflejó la multiplicación por cuatro del precio del petróleo después de un período muy largo durante el cual los precios fueron muy bajos. Esta no es la situación actual. Dadas las posiciones sobre el posible uso de reservas estratégicas, la escalada de tensiones en el mercado petrolero está lejos de ser el escenario más probable.

Fuente: Ostrum Asset Management

Michel Salden, Senior Portfolio Manager de Vontobel Asset Management

Los mercados se han mostrado sorprendentemente complacientes con el riesgo del mercado petrolero mundial en los últimos meses. Los recientes ataques contra la planta de procesamiento de crudo más grande del mundo en Abqaiq, en Arabia Saudita, sorprendieron a los inversores con la guardia baja, aunque el riesgo se había ido agudizando debido a los repetidos ataques de los rebeldes yemeníes contra las instalaciones de producción de crudo el país y contra los petroleros en el Estrecho de Ormuz y en el golfo de Omán. El sentimiento de los inversores a nivel mundial, tanto a nivel macroeconómico como de momentum, se ha tornado bajista con respecto a los mercados petroleros tras la dimisión de John Bolton, Asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., que había alimentado las esperanzas del levantamiento de la prohibición de exportar petróleo crudo iraní. El incidente del pasado fin de semana ha provocado un fuerte posicionamiento que ha resultado en un fuerte repunte de los precios.

Las instalaciones de Abqaiq han sufrido graves daños. Representa el 50% de la producción de crudo de Arabia Saudita y el 6% de la producción mundial de petróleo, lo que equivale a 5,7 millones de barriles diarios (mbpd). Además, administra el 18% del gas natural saudí y el 50% de la producción saudí de etano/propano, y ahora está fuera de servicio por un período indefinido. Aunque todavía se desconoce el alcance total de los daños y se desconocerán durante días o incluso semanas, ya se han perdido más de 5 mbpd durante el fin de semana. La comunicación de Arabia Saudita ha sido inadecuada, pero varias fuentes indican que la capacidad de producción de crudo de los dos campos afectados podría volver a la normalidad en 10 días de forma gradual. Sin embargo, el gran interrogante es si este crudo puede procesarse en las instalaciones de Abqaiq, donde se separan el gas y los líquidos y se eliminan impurezas como el azufre. Antes de su envío, casi toda la producción de crudo saudí tiene que pasar por este complejo sistema para ser limpiada y endulzada.

El almacenamiento global está funcionando a unos 53 días de cobertura de la demanda, lo que significa que una crisis de escasez de la oferta puede amortiguarse mediante la liberación inmediata de estas reservas. Sin embargo, los inventarios de crudo de Arabia Saudita ya están ajustados (actualmente en 140 millones de barriles frente a un pico de 330 millones de barriles en el verano de 2015), las reservas estratégicas de EE.UU. están en 650 millones de barriles y China tiene alrededor de 500 millones de barriles de reservas estratégicas de petróleo. Sin embargo, estas reservas combinadas pueden ser bombeadas al sistema global de petróleo con una capacidad de sólo 2 – 2.5 millones de barriles al día.

Antes de este ataque, la prima de riesgo para el petróleo se negociaba en niveles muy bajos ante el supuesto de que la capacidad sobrante (producción adicional que puede incrementarse a un coste marginal, en un mes y durante al menos 90 días) era cercana a 3,3 millones de barriles al día (mbpd) -,de los cuales se suponía que 2,5 millones serían suministrados por las instalaciones de Abqiaiq. Después de este fin de semana, la prima de riesgo en los mercados del petróleo ha tenido que tener en cuenta una realidad diferente y ahora se está negociando sobre la base de una capacidad de reserva revisada: +0,3 mbpd en Rusia, +0,2 mbpd en Kuwait y +0,1 mbpd en los Emiratos Árabes Unidos. Como resultado, la prima ha aumentado considerablemente. Tras el reciente movimiento de los precios, la producción de esquisto estadounidense puede aumentar, pero el mercado ha estado reduciendo las inversiones y las actividades de perforación en el pasado reciente. Por lo tanto, la gran pregunta es con qué rapidez podrán responder estas compañías a esta oportunidad. Y lo que es más importante, la producción adicional de esquisto tardará más de seis meses en llegar a los principales consumidores de petróleo de Asia y/o Europa.

Si los saudíes son capaces de restablecer la producción completa en pocos días, la actual subida de precios desaparecerá y sólo se verá como una prueba de tensión sobre la volatilidad de los mercados energéticos. Y sí, EE.UU. puede ganar tiempo liberando barriles de crudo de la reserva estratégica de petróleo, dando a la industria del esquisto un alivio para responder, pero esto sólo ayudará a equilibrar la tensión local. Si esta interrupción resulta ser de más largo plazo, comenzará a tener efectos sobre el crecimiento mundial y conducirá a un escenario de estanflación de la economía mundial.

Incluso antes del incidente, los inversores se habían equivocado. El análisis fundamental bottom-up mostró que los mercados de crudo se estaban tensionando rápidamente. Este trimestre, los inventarios mundiales de crudo se están reduciendo en más de 100 millones de barriles, y con el tiempo esta temporada de extracción podría llegar a los 120 millones de barriles. El fuerte retroceso que ya era visible antes del incidente confirmó nuestra opinión de que los mercados mundiales de petróleo son mucho más estrictos de lo que estimaba el consenso . El pesimismo estructural sobre el comercio mundial, las revisiones a la baja de la demanda de crudo para 2019 y 2020 y el impulso negativo llevaron a los operadores de CTA a acumular grandes posiciones cortas netas que se sumaron a la complacencia.

La prima en las curvas de futuros de petróleo se mantendrá durante un período prolongado, aún más si los productores de esquisto aprovechan la oportunidad de cubrir la producción futura mediante la venta de contratos a más largo plazo. El riesgo geopolítico se ha manifestado y está a punto de acelerarse. Además, los riesgos de inflación ya eran visibles en los mercados emergentes, pero también se producirá una mayor aceleración en los mercados mundiales.

Así, incluso antes de este evento, la tradicional asignación del 60% / 40% a bonos y acciones se estaba ejecutando sobre valoraciones elevadas, mostrando una falta de diversificación y un mayor riesgo de que la asignación del 60% de los bonos fuera vulnerable a un aumento de la inflación. En un mundo en el que 16 billones de dólares de bonos se negocian con rendimientos negativos, es probable que las materias primas, como un activo que proporciona una atractiva rentabilidad de más del 12%, además de los necesarios beneficios de diversificación derivados de la inflación y las coberturas geopolíticas, recuperen un papel más destacado en las decisiones de asignación de los comités de inversión.