Perspectivas del oro para los próximos meses: existen motivos para ser optimistas

  • 06-05-2019

  • 8 minutos

Perspectivas del oro para los próximos meses

El pasado mes de febrero vimos como el oro pegó un salto bastante pronunciado, desde los $1280/oz a finales de 2018, a los $1350/oz. Sin embargo, en el primer trimestre de 2019, el valor de la onza cayó a los $1290, ante un entorno propicio para la demanda de activos de riesgo. Un panorama que recuerda a 2018 ya que durante el pasado año vimos en varias ocasiones esta situación. Antes de las caídas de los mercados de renta variable de febrero de 2018 y diciembre de 2018, los precios del oro estaban débiles. De todos modos, los inversores han seguido recurriendo a los aspectos defensivos del metal precioso ante la continuación de la volatilidad de mercado.

Una diferencia más notoria es que el posicionamiento especulativo en los futuros sobre el oro, dista mucho de los niveles de pesimismo del cuarto trimestre de 2018, lo cual indica las perspectivas positivas que muchos inversores mantienen sobre él. Asimismo los reembolsos en los fondos cotizados sobre oro (ETFs), han mermado considerablemente, sugiriendo que los inversores no están dispuestos a tomar beneficios a corto plazo. De esta forma mantienen sus posiciones por motivos defensivos y los riesgos latentes.

A continuación os dejamos con las perspectivas sobre el oro de cara a los próximos meses de WisdomTree y Degussa.

Equipo de analistas de WisdomTree

Hemos actualizado nuestras proyecciones hasta el primer trimestre de 2020, utilizando el modelo presentado en el informe titulado: “Oro: cómo valoramos al metal precioso”. La sombra de hoy de los precios del oro débiles, nos lleva a establecer una estimación relativamente conservadora de $1385/oz para el final del período establecido (desde los $1290 al momento de confección de este informe). Creemos que el metal precioso está más propenso a subir, dado que es probable que los bancos centrales hayan culminado los ciclos de políticas restrictivas. Con muy poco margen para realizar recortes de tipos a pesar de esto último, es probable que a los bancos centrales los veamos recurrir a herramientas más creativas en caso de que enfrenten otro shock económico. Dado los efectos distributivos adversos de las medidas de flexibilización cuantitativa – las cuales parecen favorecer un redescuento de los activos financieros, ayudando a “Wall Street” más que a “Main Street”-, sospechamos que los bancos centrales estarán bajo presión cuando a futuro les toque reconsiderar las herramientas de flexibilización. Es probable que dichos experimentos sean positivos para el precio del oro. Asimismo el metal tiende a beneficiarse en momentos de incertidumbre.

Fuente: modelo de estimación de WisdomTree, con los datos históricos de Bloomberg y los datos disponibles al cierre del 31 de marzo de 2019.

El fin de ciclo de subida de tipos ya está descontado en los rendimientos de las treasuries

En octubre de 2018, el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU a 10 años, ya había caído desde más del 3.1%, hasta el 2.4%, apenas culminada la más reciente reunión del Comité Fe deral de Mercado Abierto (FOMC; situándose cerca del 2.5% al momento de confección de este informe). El tramo más corto de la curva de rendimiento de las Treasuries, no ha llegado a caer tanto, al punto de dar lugar a una inversión de la curva de rendimiento (entre los 3 meses y 10 años). Esto indica que el mercado está más preocupado por el crecimiento a largo plazo, que por el simple descuento de un entorno tipos de interés más bajos. Debido a la inversión de la curva, muchos colegas analistas avizoran una recesión económica. Cabe observar que en los siguientes períodos de inversión, las recesiones tardan más de un año en materializarse. No obstante, no hay nada que garantice una recesión. De hecho, por el contrario, el Instituto Manufacturero para la Gestión de Suministros (ISM) de EE.UU y los Índices de Gestores de Compra (PMIs) globales, parecen mostrar indicios adelantados de una estabilización. Creemos que de cara al primer trimestre de 2020, los rendimientos podrían aumentar del 2.5% actual, al 2.75%, a medida que atravesamos este punto bajo de crecimiento. Esto genera una presión negativa sobre el oro.

Fuente: WisdomTree, con los datos disponibles al cierre del 31 de marzo de 2019.

La apreciación del dólar con miras de abatirse

Tras la reciente reunión de la Fed, el dólar se ha apreciado a pesar de la caída que han marcado los rendimientos de las Treasuries. Esto indica que el mercado cree que los diferenciales de tipos de interés entre EE.UU y otros países, se mantendrán amplios, a pesar de que EE.UU termine prematuramente su ciclo de subida de tipos. Aunque creamos que Europa, Japón y China estén sujetos a eventos de riesgo, dudamos que sean más significativos que los de EE.UU. Por lo tanto, dudamos que el dólar vaya a seguir apreciándose significativamente frente a sus principales contrapartes comerciales.

Fuente: WisdomTree, con los datos disponibles al cierre del 31 de marzo de 2019.

La inflación con perspectivas de recuperarse hacia el nivel básico

A pesar de que no estamos esperando un salto inflacionario impulsado por una fuerte demanda, notamos que es probable que la recuperación en los precios del sector energético, provoque un incremento de la inflación al nivel básico, por no decir al nivel núcleo. Durante buena parte del año, esperamos que los precios del crudo y otros tipos de energía, sigan aumentando, ya que la Organización de Países Exportadores de Crudo mantiene ajustados los niveles de oferta, a pesar de que continúa creciendo la producción de crudo y gas de EE.UU.

Fuente: WisdomTree, con los datos disponibles al cierre del 31 de marzo de 2019.

El posicionamiento especulativo en un patrón de espera

El posicionamiento en los futuros sobre oro ha repuntado fuertemente desde los niveles deprimidos del comienzo del cuarto trimestre de 2018. Sin embargo, ante la ausencia de shocks y los activos cíclicos marcando un buen rendimiento, el posicionamiento sobre oro no ha logrado obtener un mayor momentum. De hecho, mirando hacia el tramo final de nuestro horizonte temporal de proyecciones, mantenemos nuestra estimación sobre el posicionamiento en el metal, apenas por encima de los 120.000 contratos netos largos actuales. Esto refleja nuestra posición neutral, mientras no tenemos en mente ningún shock específico que genere un aumento de la demanda. No obstante, al mismo tiempo, podemos nombrar muchos riesgos a los cuales los inversores querrían estar protegidos. En este sentido, es probable que mantengan su exposición a los activos defensivos, a pesar de que lo peor de los indicadores cíclicos, parecería ya haber pasado –por ejemplo, en los PMIs globales, los Payrolls en EE.UU y las órdenes de bienes duraderos-. Están preocupados por el crecimiento de los niveles de endeudamiento, las inversiones de la curva de rendimiento y el futuro de la UE, así como un proceso de Brexit caótico. Por su parte el Fondo Monetario Internacional, se hizo eco en sus actualizaciones de perspectivas del pasado 14 de abril, de algunas de estas preocupaciones que contradicen el actual optimismo que los inversores mantienen sobre los activos cíclicos.

Escenarios alternativos

También hemos desarrollado escenarios alternativos para el precio del oro, los cuales los resumimos a continuación. En el caso bajista, nos planteamos la posibilidad de que durante el primer trimestre de 2020, la Reserva Federal concrete la subida de tipos de interés marcada en el gráfico de puntos, a pesar de la moderación de la inflación. Esto presionaría al alza a los rendimientos de los bonos y al valor del dólar, a medida que se amplían los diferenciales de interés entre EE.UU y otros países. En este escenario bajista, el oro podría llegar caer hasta los $1195/oz.

En el escenario alcista en cambio, una retórica laxa de la Fed podría llevar a los inversores a anticipar una fase de una política monetaria flexible. De esta forma es probable que caigan los rendimientos de las Treasuries, así como el valor del dólar en caso de que EE.UU sea el único país en plantear preocupaciones de carácter laxo. En este escenario alcista, proyectamos un aumento del posicionamiento especulativo neto largo sobre oro, a los 200.000 contratos, los cuales son niveles alcanzados hace un año atrás. Asimismo esto podría reflejar las preocupaciones de los inversores respecto a la experimentación de una nueva fase monetaria. Planteado este escenario, el oro podría apreciarse a los $1557/oz.

Fuente: WisdomTree.

Dado la volatilidad constatada el año pasado en el posicionamiento especulativo, le asignamos a esta variable un cierto grado de sensibilidad, así como a la cotización del dólar. Entonces, por ejemplo, si mantuviéramos el escenario base sobre la cesta del dólar en 98 para fines de nuestro lapso temporal de estimaciones, pero aumentamos la proyección a 200.000 contratos netos largos, tal cual lo marcado en nuestro escenario alcista, el oro podría llegar a valorizarse al entorno de los $1460/oz.

Fuente: WisdomTree.

Ante la ausencia de una política que haga prever mayores aumentos en los tipos de interés, es de esperar que los precios del oro se incrementen. Es probable que el valor de la onza se vea beneficiado por una mejora del sentimiento de los inversores hacia el metal y una inflación levemente mayor. Para fin del primer trimestre de 2020, esperamos que el precio de la onza de oro se sitúe en el entorno de los $1385. Creemos que su valor está más expuesto a un escenario alcista que bajista, después de la prolongada fase alcista que los activos cíclicos han atravesado.

Tomás Epeldegui, director general de Degussa

El oro tuvo un tibio comportamiento en 2018. Uno de los principales motores que empujaron al metal durante el pasado ejercicio fue el incremento de las adquisiciones por parte de los bancos centrales, que alcanzó el récord de compra de los últimos 50 años, más de 600 toneladas de oro, un 74% más que en 2017. Incluso invirtieron en lingotes algunos que hacía más de 20 años que no realizaban este tipo de operaciones. Todo apunta a que no se trata de un hecho aislado y puntual, sino que esta tendencia se va a mantener en 2019, pues una quinta parte de las máximas autoridades monetarias mundiales (bancos centrales) ya han manifestado su intención de comprar oro este año. Las reservas de los Bancos centrales de muchos países se encuentran bajas con respecto de las principales economías occidentales y ante las expectativas del futuro, en busca de protección, tendrán que incrementar la proporción del oro en sus reservas

El hecho de que otro de los principales actores del mercado, los inversores institucionales, empezaron ya a tomar posiciones en el último trimestre de 2018 nos hace entender un claro cambio de sentimiento hacia el oro por parte de estos. En el mes de enero el volumen de compras de oro por parte de los ETF ha sido de 70 millones de euros, una cifra muy similar al incremento de sus compras en el conjunto de 2018 y con unos niveles no vistos desde 2013.

Otro aspecto a tener en cuenta es el interés que está suscitando entre las grandes fortunas, los analistas financieros, los asesores patrimoniales y los family offices, que están posicionándose a favor del oro. La demanda de oro físico de inversión, monedas y lingotes, en el año 2018 se ha incrementado un 4%. Ejemplo significativo es el hecho de que recientemente han aconsejado invertir y diversificar en oro algunos de los bancos de inversión y empresas de gestión de activos más grandes del mundo… Por otra parte, también es interesante observar cómo los grandes especuladores del mercado han comenzado a tener una modesta posición larga en comparación con sus niveles históricos.

También hay que tener presente que hay un aumento del consumo de oro por su utilización en la tecnología, ingeniería aeroespacial y constantes estudios e investigaciones para nuevas aplicaciones. La mayoría de los dispositivos electrónicos que utilizamos habitualmente, teléfonos móviles, ordenadores, televisores…, contienen algún componente con partículas de oro (unos 50 céntimos por terminal).

Como se puede apreciar, la percepción del oro como elemento diversificador que ayuda a preservar el poder adquisitivo y protegernos frente a la volatilidad de los mercados esta cambiando después de varios años en los que no se le ha tenido presente. El oro es más valorado en épocas de incertidumbre e inflación que en épocas de expansión económica. La oferta se encuentra en niveles de máximos y con escaso espacio para crecer y, sin embargo, la demanda está creciendo. En 2018 se incrementó en un 4% a nivel mundial.

No solo la demanda impulsará los precios del oro

A todo lo anterior hay que añadir la incidencia de las incertidumbres geopolíticas, los cada vez mayores rumores de recesión/ralentización de la economía global, la ‘guerra comercial’ entre Estados Unidos y China, los roces EEUU-Rusia o la situación en Venezuela, por nombrar algunas.

La depreciación del USD. El elevado nivel de deuda pública en general, y la americana en particular, hace que determinados activos considerados seguros comiencen a estar cuestionados ante los riesgos que esta situación puede crear. Los movimientos de determinados estados para reducir su exposición al USD y su preocupación por posibles cambios estructurales de los mercados financieros nos pueden sugerir un comienzo de pérdida de la confianza en el USD por parte de estos.

Creo que hay muchos motivos para ser optimistas en cuanto al comportamiento del oro en un futuro próximo. Independientemente de las oscilaciones que pueda tener por el camino, las correcciones nos proporcionarán oportunidades de compra.