Perspectivas para la renta variable en la eurozona – La Française

  • 21-06-2018

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La eurozona es un poder económico, pero su supervivencia depende de su capacidad para implementar una política económica común. Los inversores tienen en cuenta esta cuestión desde la crisis griega de 2011-2012: ¿qué grado de cohesión tiene la eurozona, o por el contrario, cuál es el riesgo de ruptura? Como consecuencia, la pregunta es: ¿Es Italia el talón de Aquiles?

Dado que a los mercados de renta variable no les gusta la incertidumbre, la situación política italiana ha sido una fuente de agitación los últimos días. Al igual que la rentabilidad del bono a 10 años italiano escaló hasta el 3,44%, la bolsa de Milán cayó cerca de un 6% y los bancos italianos, que poseen una gran parte de la deuda italiana (más de 600.000 millones de euros), fueron especialmente castigados. La calma regresó a los mercados el 30 de mayo, cuando el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y La Liga fueron capaces de formar un gobierno aceptable para el presidente italiano. Esta situación política sin precedentes fue el desencadenante para que los mercados tuvieran en cuenta otra vez la situación política, y el riesgo volvió a tocar máximos de nuevo con la cohesión de la eurozona de fondo. A pesar de este turbulento episodio, la renta variable se protegió en gran medida y no hubo impacto en el euro, aunque al mismo tiempo, en España el presidente perdió la moción de confianza del parlamento. Los mercados europeos se recuperaron, el euro subió a 1,16 frente al dólar y las rentabilidades de los bonos descendieron.

Los mercados tienen la capacidad de absorber los eventos, pero el riesgo no ha desaparecido. El quid de la cuestión para Italia es el débil crecimiento junto con el elevado nivel de deuda pública (132% del PIB). Italia no es Grecia en 2012, pero la coalición de dos partidos extremistas que tienen visiones opuestas es poco probable que traiga estabilidad o esperanza de que cambie la forma de enfrentarse a las debilidades de Italia, como la capacidad de adoptar reformas. La implementación de un “programa común” propuesto por el nuevo gobierno italiano costaría el 6-7% del PIB, y aunque el superávit del presupuesto primario (1,7% del PIB) ofrece algo de margen de maniobra, las oportunidades de estímulo desde una perspectiva de rebaja fiscal son limitadas. La falta de flexibilidad en la economía italiana está lastrando la productividad, su sistema bancario todavía se está recuperando y muy pocas compañías familiares son capaces de alcanzar la masa crítica necesaria para atraer inversores.

La renta variable italiana representa alrededor del 7% del Eurostoxx300. Una gran parte son bancos y compañías que operan en mercados internacionales. Estos dos segmentos han tenido evoluciones similares durante el retorno de la Eurozona a una senda de crecimiento más rápido a comienzos de año. En este punto, e incluso aunque podamos experimentar algún rebote técnico, mantenemos nuestra cautela respecto a los bancos italianos, que sentirán el impacto de cada nuevo episodio en la crisis política. Mantenemos una visión constructiva sobre las compañías con exposición internacional, que se beneficiarán de una caída de sus valoraciones y del cambio EUR/USD. Las medianas empresas italianas deberían recibir apoyo del Plan de Ahorros Individuales (PIR).

Para la eurozona, la prima por el riesgo político es probable que se tarde algún tiempo en llegar. Aunque el crecimiento de los beneficios corporativos continúa alentando a comprar en la debilidad a un horizonte de un año vista, nos mantenemos cautos en este mercado en las próximas semanas dada la tendencia poco favorable de las últimas estadísticas de la eurozona junto con el riesgo político.