¿Por qué China ha depreciado el yuan? Las gestoras responden

  • 06-08-2019

  • 11 minutos

El yuan se ha depreciado frente al dolar

Con la última depreciación del yuan, China está subiendo la apuesta en su guerra comercial con Estados Unidos. El yuan chino (CNY) ha caído por debajo de 7 frente al dólar estadounidense por primera vez en una década, un nivel que ha sido ampliamente visto como una barrera psicológica para la moneda. Ante ello, las principales gestoras de fondos analizan las consecuencias de esta decisión en los mercados.

Keith Wade, Chief Economist and Strategist de Schroders

Razones de la depreciación del yuan

El tipo de cambio estaba en la agenda de las conversaciones comerciales, y China se abstuvo de permitir que la moneda se debilitara mientras que las negociaciones parecían estar avanzando. Sin embargo, esta depreciación es la respuesta a la decisión del presidente Trump de imponer aranceles del 10% sobre 300.000 millones de dólares de importaciones chinas el pasado viernes. En lugar de echarse atrás frente a la amenaza de EE.UU., China está contraatacando.

Además, junto con el movimiento en el CNY, China ha pedido a sus empresas estatales (SOEs) que suspendan las compras de importaciones agrícolas de Estados Unidos.

Reacción de los mercados

Al igual que ocurrió con el yuan en 2015, los mercados han reaccionado de forma adversa. Los activos de riesgo han experimentado ventas, mientras que los activos refugios, como la deuda pública y el yen japonés, se están recuperando.

En 2015, la incertidumbre sobre la dirección de la divisa china era significativa, ya que las autoridades no habían comunicado su cambio de estrategia a los mercados. Hoy en día existe un marco más claro y algunas diferencias. Por ejemplo, en 2015 la exposición de las empresas a las divisas no estaba cubierta y no estaban preparadas para ninguna debilidad monetaria.

Muchos pidieron prestado en moneda externa simplemente para aprovecharse del carry trade. El shock de 2015 y la mayor volatilidad bidireccional desde entonces, reforzada por los mensajes del Banco Popular de China, ha llevado a que haya menos desajustes en los balances de las empresas.

Los mensajes sobre la debilidad también son más claros ahora que en 2015, cuando la razón de la devaluación no era evidente como la actual y, por lo tanto, se interpretó como un signo de debilidad económica. En resumen, no esperamos que se repita la historia de hace cuatro años.

Trump está desafiando al gigante asiático, ya que China quería que se eliminaran los aranceles como parte de cualquier acuerdo. El problema ahora es que ambas partes podrían situarse en una posición en la que sería imposible retroceder sin perder fuerza. En consecuencia, las perspectivas de llegar a un acuerdo han disminuido y los riesgos de escalada de la tensión han aumentado.

¿Qué significa esto para el panorama mundial?

El aumento de las tensiones comerciales ejercerá una mayor presión a la baja sobre la actividad mundial, con la probabilidad de que los planes de inversión se retrasen o cancelen y de que el comercio sufra. China y la cadena de suministro asiática serán las más afectadas, pero el crecimiento de EE.UU. también se resentirá.

Junto con un dólar estadounidense más fuerte, este entorno podría llevar a la Reserva Federal a recortar los tipos de interés con mayor rapidez y en mayor medida. Un movimiento así complacería al presidente estadounidense, aunque Trump también podría revertir su decisión sobre los aranceles con un tweet. Parece evidente que Trump ha infravalorado la reacción del gigante asiático.

Esty Dwek, responsable de estrategia global de mercado de Dynamic Solutions, división de Natixis IM

El hecho de que el Banco Central de China ha permitido al Yuan cruzar el Rubicón de 7.00 podría ser visto como una señal de que China y EE UU no están de ninguna manera cerca de un acuerdo; especialmente después de que el Departamento del Tesoro de EE UU haya calificado a China como manipulador de divisas. Sin embargo, China situó su último tipo de cambio por debajo de 7 (yuanes) en un intento de rebajar la escalada de tensión. Esperamos que las autoridades chinas mantengan la moneda relativamente estable en torno a los niveles actuales, no esperamos una devaluación masiva ejecutada activamente. También esperamos algún tipo de represalia por parte de China si finalmente se imponen las nuevas tarifas a partir de Septiembre.

Por el momento, vemos pocos incentivos para que Trump deje de “ser duro” contra China. Lo que es más, el Presidente parece estar contando con que la Fed mitigará los riesgos económicos con mayores recortes de tipos, añadiendo más margen de actuación para su disputa comercial.

Nuestro escenario base es una especie de tregua a finales de este año o comienzos de 2020, para asegurarse un background económico decente de cara a las elecciones. También esperamos que haya una presión creciente sobre la Fed para que apoye a la economía. A no ser que Trump retrase la subida de las tarifas sobre China, la Fed probablemente bajará los tipos en septiembre y dejará la puerta abierta para un nuevo recorte en diciembre.

Implicaciones desde el punto de vista de inversión

Es improbable que esta situación de volatilidad se resuelva a corto plazo. No obstante, mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable, ya que las expectativas de beneficios corporativos ya han sido rebajadas y la Fed (así como otros bancos centrales) probablemente continuarán apoyando a los mercados y la situación se deteriora mucho, Trump tratará de encontrar alguna tregua. Aún así, el camino será accidentado.

Equipo de Bank Degroof Petercam

Después de la cumbre del G20 en Japón a finales de junio, quedó claro que las renovadas negociaciones no habían ido bien y a finales de la semana pasada, el presidente Trump anunció la futura introducción de un impuesto del 10% sobre las importaciones de productos chinos por valor de 300.000 millones de dólares no gravados todavía. A diferencia de los impuestos anteriores, que afectaban principalmente a los bienes de capital y a los productos semielaborados, esta última medida gravará principalmente los bienes de consumo. Por lo tanto, esta vez, el efecto de los impuestos será mucho más perceptible para el consumidor estadounidense. Incluso si se considera que el efecto directo sobre el consumo podría seguir siendo bastante pequeño, las consecuencias indirectas a través de la confianza de los consumidores pueden ser más significativas, pues su importancia en la economía estadounidense es clave.

El lunes por la mañana, el gobierno chino informó que las empresas controladas por el Estado dejarían de comprar productos agrícolas estadounidenses y, además, permitió que su moneda se depreciara frente al dólar. El yuan ha cruzado el umbral psicológico de 7 dólares, un nivel que no se había alcanzado en más de 10 años. Esto marca una escalada significativa en la guerra comercial.

Los inversores corren a comprar activos refugio

Todos los mercados sufrieron descensos significativos, después de que el S&P500 estableciera un nuevo récord a finales de julio en los 3.025 puntos. El mercado tiene en cuenta que el conflicto comercial puede estancarse. Los mercados bursátiles europeos también han cedido, de forma más pronunciada, porque la economía abierta se ve perjudicada cuando el comercio internacional se ralentiza. Esto se refleja en la persistente debilidad de las cifras de Europa, especialmente porque la amenaza del Brexit sigue existiendo.

El precio del petróleo, que ha fluctuado en torno a los 65 dólares por barril en los últimos dos meses, ha caído por debajo de 60 dólares. En cambio, los activos refugio han funcionado muy bien. El tipo de interés de los bonos del Estado volvió a bajar. El bono a 10 años de EE.UU., que fluctuó por encima del 2%, bajó al 1,76%. El Bund alemán ha seguido su tendencia a la baja y ya ha superado el -0,50%. Debido en particular al comentario de la Reserva Federal sobre el recorte de los tipos de interés, el dólar se fortaleció hasta casi 1,10 frente al euro. Otras monedas «refugio» como el yen y el franco suizo también tuvieron un buen comportamiento. Después de una corta consolidación, el oro continuó subiendo y alcanzó los 1.445 dólares por onza.

Nick Wall, co-manager of the Merian Strategic Absolute Return Bond Fund, Merian Global Investors

Estos días, el principal impulsor de la liquidación de activos de riesgo ha sido la decisión de China de dejar de defender el yuan frente al dólar estadounidense, y hacer que la moneda caiga por debajo de Rmb7 por dólar por primera vez desde la crisis financiera mundial. Mantener esto estable se consideraba clave si había alguna posibilidad de que las conversaciones comerciales tuvieran éxito, pero después de que el presidente Trump decidió establecer nuevos aranceles a las importaciones restantes de 300 mil millones de dólares, China decidió responder.

¿Qué consecuencias tiene? Lo más obvio es que reduzca la posibilidad de un acuerdo comercial en el corto plazo, especialmente tras saber que se informó que a las compañías chinas se les dijo que detuvieran las importaciones de productos agrícolas estadounidenses. En segundo lugar, esto se traduce en una mayor fortaleza del dólar, lo que perjudica al resto del mundo que haya tomado mucho dinero prestado en la moneda de reserva: los riesgos de una mayor contracción del dólar y una mayor volatilidad cambiaria ahora son bastante altos.

En tercer lugar, es deflacionario: la fortaleza monetaria de China significaba que estaba importando parte de la deflación del resto del mundo. Esto pone aún más responsabilidad en la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) para facilitar la política de bajar el dólar. La curva, el comercio y el dólar deberían ser las métricas clave en el punto de mira de la Fed, no los datos internos rezagados. Ahora hay 60 puntos básicos de recortes de tasas de la Fed antes de fin de año, no creo que esto sea suficiente.

Paul O’Connor, Director del equipo de Multiactivos de Janus Henderson

A corto plazo, prevemos que China aplicará algunas medidas adicionales de estímulo de cara a tratar de proteger a la economía del gigante asiático de los acontecimientos adversos en el frente comercial. Por otro lado, los bancos centrales de las principales economías harán todo lo que esté en su mano para rebajar las tensiones económicas, si bien probablemente no actuarán hasta dentro de uno o dos meses. Sin embargo, hasta que se perfile una hoja de ruta realista que busque llevar a un enfriamiento considerable del conflicto entre China y EEUU, esta clase de intervenciones políticas probablemente mitigarán tan solo parcialmente las preponderantes repercusiones que tienen las preocupaciones comerciales sobre la confianza de los mercados y la economía. Por ahora, el aspecto comercial se impone a cualquier otro.

Si bien el foco del mercado está actualmente centrado en el riesgo de una disputa prolongada entre China y EEUU, también existe cierta preocupación de que el conflicto comercial se esté convirtiendo ya en una temática global más amplia. Los inversores tratan ya de evaluar las consecuencias de la actual disputa comercial entre Japón y Corea del Sur y se mantienen pendientes de si EEUU retoma la aplicación de medidas a escala mundial destinadas a la industria automovilística o de si se producen hostilidades comerciales entre EEUU y la zona del euro. Más allá de esto, la caída del yuan ha captado ya la atención de Donald Trump y tiene en vilo a los inversores ante la perspectiva de que las guerras de divisas estén a punto de convertirse en un nuevo componente de los conflictos internacionales.

En esta fase tardía de la expansión económica, las conversaciones tradicionales sobre el estado de la recuperación cíclica y sobre cuándo tendrá lugar la próxima recesión ya suelen constituir cuestiones lo suficientemente difíciles de resolver para los inversores. Ahora, la problemática se ve magnificada por el creciente elenco de acontecimientos geopolíticos sin precedentes e impredecibles que abarcan desde los conflictos comerciales al brexit. Dado que la mayoría de activos financieros ya han brindado unas sólidas rentabilidades este año y que la certidumbre sobre las perspectivas macroeconómicas a escala mundial se sitúa en niveles inusualmente reducidos, creemos que existe un importante incentivo para materializar parte de los beneficios obtenidos en activos de riesgo y para dar un paso a un lado hasta que las perspectivas de riesgo/remuneración mejoren o hasta que las perspectivas globales resulten más predecibles.

Jing Ning, gestora del FF China Focus Fund y George Efstathopoulos, cogestor del FF Global Multi Asset Income Fund

El Tesoro de EE.UU. ha acusado oficialmente a China de manipular su moneda después de que el Banco Central Chino permitiera que el yuan (CNY) se depreciara hasta perder la cota de los siete yuanes por dólar, lo que eleva la competitividad de las exportaciones chinas.

Jing Ning, gestora del FF China Focus Fund

¿Qué significa esto para los inversores?

Siempre he sido de la opinión de que la nueva normalidad a medio plazo es un deterioro de la relación entre EE.UU. y China, y que es improbable que esta situación se resuelva mediante una negociación a corto plazo. El dilatado proceso de negociación seguirá lastrando la confianza de las empresas y la inversión productiva futura, mientras que la próxima subida de los aranceles el 1 de septiembre podría empezar a hacer mella en la demanda de consumo, a tenor del encarecimiento de las importaciones.

Las posibles opciones a disposición de las autoridades chinas para lidiar con la incertidumbre comercial son impulsar la demanda interna, especialmente en el mercado inmobiliario, o recurrir a la flexibilidad cambiaria para ayudar a los exportadores a atenuar el efecto de los aranceles. China ha dejado claro que no va a dar impulso al mercado inmobiliario interno para estimular la economía, lo que deja a la moneda como una de las escasas alternativas disponibles. La ruptura del nivel psicológico de los 7 yuanes da al Banco Central Chino más margen a corto plazo.

¿Por qué EE.UU. acusó formalmente a China de manipular su moneda?

La legislación estadounidense fija tres criterios específicos para calificar a un país como manipulador de divisas, y China solo reúne uno de los tres, que es un superávit comercial superior a los 20.000 millones de dólares. Sin embargo, parece que el presidente Trump tiene potestad para cambiar las reglas.

¿Qué puede hacer EE.UU. después de calificar a China de manipulador de divisas?

No mucho a corto plazo. EE.UU. debería tratar de negociar, dado que las conversaciones comerciales entre los dos países se han prolongado durante más de un año. EE.UU. puede imponer sanciones para prohibir a las empresas chinas que opten a contratos de la administración estadounidense, pero lo cierto es que las empresas chinas ya se estaban batiendo en retirada en el mercado estadounidense, proactiva o pasivamente.

George Efstathopoulos, cogestor del FF Global Multi Asset Income Fund

Después de que EE.UU. haya calificado a China de ‘manipulador de divisas’ de improviso, ¿podría ser el próximo paso de Trump intentar presionar a favor de una intervención del dólar estadounidense? Tal vez no sea un escenario muy lejano, a la vista de la escalada de la guerra comercial entre EE.UU. y China durante el último año.

El presidente Trump ha lamentado abiertamente la fortaleza del dólar y la amenaza que supone para su agenda económica. No ha descartado la intervención de la moneda cuando se le ha preguntado directamente y le avala un historial de cumplimiento de sus advertencias. Las probabilidades de salirse con la suya son ciertamente más altas después de que el Tesoro haya calificado a China de manipulador de divisas, toda vez que es el mismo departamento el que fija la política en torno al dólar estadounidense.

Al menos este último movimiento equilibra un tanto el tablero y abre la puerta a una guerra de divisas, lo que aumentará las presiones en torno a la guerra comercial. Sin embargo, podría resultar contraproducente, teniendo en cuenta que en los últimos tiempos China ha intervenido para evitar depreciaciones de su divisa, en lugar de manipularla a la baja, como le acusa EE.UU.

En lugar de buscar un valor concreto, China ha empleado el método del ‘factor anticíclico’ para fijar el valor del yuan con el fin de limitar la volatilidad. Si se declara una guerra de divisas, China podría estar menos dispuesta a sostener el renminbi.

Aunque no es mi hipótesis de trabajo, la perspectiva de una guerra de divisas entre EE.UU. y China es preocupante y sus probabilidades han aumentado. En este sentido, espero que continúe la demanda de activos refugio. Tanto el yen japonés como el oro deberían beneficiarse si la situación se agrava. Un aspecto interesante es que el euro podría ser uno de los mayores beneficiarios y pondría fin a 18 meses de descensos frente al billete verde.

Jean-Jacques Durand, Director Global de Deuda Emergente en Edmond de Rothschild

La moneda es una de las principales herramientas que tiene China para responder a la creciente presión de los Estados Unidos, ya que las medidas directas contra las empresas estadounidenses en China podrían perjudicarles en términos de empleo y estabilidad social, en un momento en que la economía china se está desacelerando y la concentración de poder iniciada por Xi Jinping hace unos años se ve desafiada dentro y fuera, como está ocurriendo en Hong Kong.

Sin embargo, se trata de un arma de doble filo, ya que la devaluación del Yuan puede traer inestabilidad y acelerar la fuga de capitales en un momento en el que, China ha pasado de ser una economía con superávit por cuenta corriente a una economía con déficit.

Tras la experiencia del verano de 2015, cuando vimos que un movimiento similar había causado estragos en los mercados chinos, además de una fuga masiva de capitales, las autoridades han puesto en marcha diversos controles y barreras administrativas destinadas a impedir tales resultados. Sólo el futuro nos dirá si China será capaz de controlar esta tendencia a largo plazo, dada la ausencia de reformas reales en la economía y de nueva regulación comercial. Éstas son precisamente parte de las exigencias de los Estados Unidos.

Un punto clave a tener en cuenta es que ambas agendas, en Washington y Beijing, están muy influenciadas por cuestiones domésticas e impulsos nacionalistas con el fin de obtener apoyo y consolidar el poder. Es aún más obvio en el lado chino, donde la estrategia de «victimización» está en pleno apogeo y parece funcionar dentro de una gran parte de la población. Esto no es un buen presagio para poner fin en el corto plazo a esta confrontación.