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Por qué es buena idea invertir en madera

  • 27-04-2020

  • 3 minutos

En la actualidad las oportunidades de inversión son cada vez más amplias y la Inversión Socialmente Responsable (ISR) se ha convertido en tendencia en los últimos años. Según los últimos datos de Spainsif, la ISR alcanzó los 210.644 millones de euros gestionados en 2018, lo que implica un incremento del 13,5% respecto al año anterior. Dentro de este amplio abanico que engloba la Inversión Socialmente Responsable, los inversores tienen la posibilidad de invertir en madera, es decir, invertir en empresas propietarias de bosques de madera. Una inversión que, a día de hoy, está al alcance de cualquier tipo de inversor gracias a gestoras como Nordea AM y Pictet AM a través de sus fondos Nordea 1 – Global Climate and Environment y Pictet Timber, respectivamente.

Thomas Sorensen y Henning Padberg, gestores del fondo Nordea 1 – Global Climate and Environment

Thomas Sorensen (izquierda) y Henning Padberg (derecha).

No pasa un solo día sin que las noticias se hagan eco de cuestiones climáticas y medioambientales. Recientemente, hemos observado con incredulidad como la selva amazónica ardía sin control, sobre todo a causa del estrepitoso aumento de la deforestación. Alrededor del 17% de la selva se ha destruido en el último medio siglo, y las pérdidas no hacen sino aumentar. Pero esta tendencia no se limita a Brasil: los bosques de todo el mundo están desapareciendo a un ritmo alarmante. Entre 1990 y 2016, el mundo perdió 1,3 millones de km2 de bosques según el Banco Mundial, una superficie mayor que la de Sudáfrica.

Si la sociedad quiere asegurarse de que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de los bosques y selvas de nuestro planeta, hemos de tomarnos en serio su protección, y los inversores pueden desempeñar un destacado papel en este sentido. Aunque los grandes bosques del mundo pueden parecer alejados de nuestra realidad cotidiana, los consumidores y las empresas tienen capacidad para poner en marcha un cambio significativo. Las demandas de los consumidores, sus expectativas y decisiones de compra, tienen una gran incidencia e impulsan una dinámica en la que las empresas se decantan de forma creciente por soluciones más sostenibles y menos perjudiciales para el medio ambiente.

Necesitamos nuevas soluciones y aún más importante, debemos incrementar la adopción de las alternativas ya existentes que son mejores en términos de optimización de recursos y preservación de la naturaleza. Aunque las ayudas e incentivos públicos son importantes, buena parte del progreso que estamos presenciando proviene de la esfera corporativa: muchas grandes empresas ya están proporcionando soluciones de valor añadido a los problemas del mundo real. En el marco de la estrategia de inversión Global Climate and Environment de Nordea, tratamos de evaluar los efectos de las soluciones climáticas subyacentes y nos enfocamos en las compañías que tienen un impacto positivo.

Christoph Butz, gestor de Pictet Timber

Invertir en compañías propietarias de bosques de madera se consideró mucho tiempo un negocio exclusivo de grandes inversores institucionales en capital privado. Sin embargo Pictet Timber facilita el acceso al pequeño inversor.

Hay que tener en cuenta que la demanda de madera está impulsada por el crecimiento demográfico y aumento del PIB per cápita. Es destacable la fuerte demanda de fibra en emergentes, sobre todo Asia-Pacífico y especialmente China –mayor importador de madera del mundo-.  Adicionalmente el fuerte crecimiento del comercio electrónico y «guerra contra los plásticos» ha renovado el interés en derivados de madera para materiales de envasado más robustos y biodegradables. Además la madera, comparado con plástico, cemento o hierro, requiere diez a quince veces menos energía para ser útil.

El caso es que la producción de madera tiene límites naturales, habiendo pérdida neta forestal -una superficie similar a la de Grecia cada año- y acceso cada vez más difícil, con restricciones legales y logísticas.

Ahora bien, la madera crece en los bosques en tamaño y valor con el tiempo, independiente de las condiciones económicas, absorbiendo y almacenando carbono. Sin embargo las empresas propietarias de bosques de madera cotizan con descuento de 20 a 30% respecto a activos comparables del capital privado y tenemos preferencia por empresas que poseen tierras -especialmente en países donde es escasa- o tienen acceso privilegiado. También invertimos en empresas gestionadas de manera sostenible en regiones tropicales y subtropicales, particularmente el hemisferio sur, donde los árboles crecen más rápidamente y el coste para producir fibra para consumo diario e higiene -segmento defensivo que aumenta con el nivel de vida en economías emergentes- es menor.  Por su parte los mercados de pulpa de madera dura y blanda son sensibles a la adición de nueva capacidad productiva y el segmento de empaquetado para transporte es más cíclico.