Por qué los multiactivos pueden ser una buena solución para los inversores, especialmente en momentos difíciles – Flossbach von Storch

  • 22-11-2018

  • 5 minutos

Existen suficientes problemas que, bien por separado o combinados, repercuten en los mercados de capitales y podrían provocar una crisis: los problemas latentes de la Eurozona y sus posibles consecuencias, el conflicto comercial entre Estados Unidos y China o el resto del mundo, la discusión interminable en torno al Brexit, los aumentos de tipos de interés en Estados Unidos, así como también la fortaleza del USD y sus implicaciones para los mercados emergentes, significativamente endeudados en USD… Vivimos, además uno de los periodos de crecimiento más largos de la historia y todos sabemos que, como a toda buena historia, a toda buena tendencia le llega su fin. Pero todo esto no quiere decir que estemos ante una corrección inminente. Por mucho que los agoreros pregonen sus profecías apocalípticas, lo único que consiguen es alimentar la inseguridad de muchos inversores.

¿Qué se puede hacer ante esta situación?

Somos inversores serios. La gestión de una cartera no puede reducirse a apostar por un crash o por un rally. Quien asume que el mundo se derrumba y ajusta su cartera acorde con esta asunción puede salir perjudicado por el alto coste de las coberturas, sobre todo si el crash sucede mucho más tarde de lo esperado. Nadie puede predecir el momento exacto y las coberturas salen aún más caras cuanto más tiempo pasa. Igualmente imprudente es presuponer que los precios subirán de forma lineal y sin correcciones severas como en 2017. Ese año fue una excepción a la regla.

Por esto, la gestión de la cartera debe ser activa, y la estrategia de inversión sólida. Esto implica construir una cartera que combine acciones de calidad, bonos corporativos y oro. En resumen: Multiactivos. La liquidez de las inversiones es un aspecto importante para poder reaccionar ante los cambios del entorno y aprovechar las oportunidades. Las posiciones individuales se ponderan día a día, analizando sus oportunidades y sus riesgos. Así, en fases de turbulencia, la estrategia es lo suficientemente resistente como para limitar las pérdidas hasta un nivel aceptable y, en momentos de bonanza, permite lograr buenas rentabilidades. Para esto es indispensable mantener un alto grado de flexibilidad.

El año 2018 es un buen ejemplo de las ventajas que proporciona un enfoque flexible de multiactivos. Tomemos como referencia la estrategia Multiple Opportunities: tras un 2017 de alzas ininterrumpidas en los precios bursátiles, a finales de año comenzamos a cubrir una parte de nuestra cartera frente a posibles correcciones. En aquel momento vimos que algunas compañías y sectores se habían beneficiado de un optimismo exagerado y que, por tanto, una corrección no era descartable. Finalmente, la corrección llegó en 2018 de forma imprevista y tuvimos fortuna con el timing. Gracias a esto, la cartera no se vio tan perjudicada y la cobertura nos ayudó a controlar las pérdidas.

También contribuyó positivamente la exposición a USD. La diversificación, es decir, contar con el mayor abanico posible de activos, es una de nuestros pilares más importantes (ver gráfico “Pentagrama”). No sólo depósitos. No sólo bonos. No sólo acciones o metales preciosos. En la diversificación se refleja la pericia del inversor, consciente de que no puede predecir el futuro, pero sí protegerse de la mejor manera posible. La diversificación no sólo persigue la distribución en diferentes clases de activos. Eso sería quedarse corto. Diversificar los activos de manera sensata implica también ganar exposición a otras divisas. Por esto no cubrimos por completo nuestra exposición al USD.

En el transcurso del año las cotizaciones se recuperaron, aunque el entorno de mercado se mantuvo frágil. En ese momento aprovechamos las pequeñas caídas para reestructurar de manera selectiva las posiciones en compañías menos sensible al ciclo económico. Pensar y actuar como lo haría un buen empresario es un rasgo esencial para una estrategia de multiactivos a largo plazo. Éste reconoce oportunidades y las aprovecha. No piensa en la volatilidad como factor determinante del riesgo. Suponiendo que la calidad a largo plazo de la compañía permanece intacta ¿Por qué debería ser más arriesgado comprar cuando la acción ha caído un 30% que comprarla a un precio más alto? Al contrario. El buen empresario sin dudarlo querría comprar algo con un 30% de descuento. Después de todo, la ganancia también se encuentra en la compra, ni más ni menos.

Gráfico 1: Flossbach von Storch – Pentagramm

Por eso, para nosotros es importante mantener una reserva de liquidez suficientemente amplia. Nos otorga la flexibilidad necesaria para aprovechar las oportunidades que surgen. Y es que, en un entorno así, siempre existen oportunidades.

Y así ocurrió en octubre de este año. A nivel mundial las bolsas volvieron a corregir con fuerza, sobre todo las grandes compañías tecnológicas. En los meses anteriores, las valoraciones de algunas de ellas habían subido a niveles muy ambiciosos. Muchos inversores tenían estos títulos en la cartera por un solo motivo: los precios se disparaban, independientemente de si existían razones buenas o malas.

Además, los ETF fortalecieron esta tendencia. Son vehículos que adaptan sus inversiones a las ponderaciones en el índice y los grandes grupos de tecnología cada vez pesaban más. En definitiva, esto llevó a que la evolución del índice S&P 500 fuera impulsada considerablemente por los gigantes tecnológicos, lo que en última instancia distorsiona el papel del índice como tal. Cuando el mercado llegó a la conclusión de que las acciones en Estados Unidos estaban demasiado caras, las valoraciones de los gigantes tecnológicos fueron golpeadas con mayor severidad.

Nosotros también invertimos en acciones tecnológicas, pero nos limitamos a aquellos títulos cuyas expectativas de ganancias futuras sean sensatas y comprensibles.

En el momento en el que las cotizaciones de los grandes grupos tecnológicos subían como la espuma y las expectativas de los inversores eran, por así decirlo, las mejores del mundo, nosotros nos quedamos por detrás del índice. Cuando las cotizaciones corrigieron, y gracias a haber limitado nuestra inversión a unos pocos valores que conocemos bien, conseguimos evitar lo peor. Una vez más, el precio es lo que se paga, el valor es lo que se recibe. ¿Es posible que el precio sea mucho mayor que el valor intrínseco de la inversión? ¿O es el precio razonable o incluso menor que el valor real? Los inversores nunca deben guiarse por las exageraciones de las bolsas sino dirigir su mirada al valor real de una inversión.

Gráfico 2: La avalancha de dinero

Base monetaria mundial y existencias de oro en las seis áreas monetarias más significativas

* Base monetaria en miles de millones de USD: suma de China, Eurozona, Japón, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos.

Fuente: Thomson Reuters, Flossbach von Storch, Datos a 23 de enero de 2018. Se trata de un análisis de escenario hipotético. El desarrollo futuro puede divergir respecto a esta presentación.

En las últimas semanas, nuestro “seguro de cartera” también ayudó: el oro (ver gráfico sobre el oro, producción del oro frente a base monetaria). Este metal precioso es un componente muy importante de nuestra cartera diversificada (directa y/o indirectamente). Un seguro contra los riesgos conocidos y desconocidos del sistema financiero. Cuando las preocupaciones sobre los presupuestos de Italia se situaron en el centro de atención (y con ello también la viabilidad futura de la zona euro), el precio de este precioso metal respondió con subidas.

Una vez más, hemos aprovechado las caídas de precios en la renta variable para reconstruir de manera selectiva aquellas posiciones cuya ratio oportunidad-riesgo ha mejorado notablemente. Partimos de la base de que los mercados permanecerán volátiles y las cotizaciones bien podrían volver a experimentar correcciones. Estos movimientos pueden ser interpretados como señales para cazar oportunidades, no como un presagio de una gran caída. Creemos que nada ha cambiado en los parámetros más importantes: el nivel de los tipos de interés es bajo y así se mantiene sobre todo en Japón y en la Eurozona. Esto es un factor relevante que tenemos en cuenta cuando invertimos en compañías de calidad, pues suponen una parte considerable de la cartera.

Una estrategia de inversión sólida es la base para lograr buenas inversiones a largo plazo. Tal estrategia nos ayuda a cumplir las expectativas de nuestros inversores y a conservar su patrimonio de la mejor manera posible, incluso en fases turbulentas.