Presente y futuro de la renta fija estadounidense

  • 25-01-2019

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Las divergencias de las que hemos sido testigos en 2018 han tenido importantes implicaciones en el universo de la renta fija.

Los tipos de interés a corto plazo en Estados Unidos se han convertido progresivamente en una alternativa cada vez más atractiva para muchos instrumentos. Esto ha derivado en un ajuste de las valoraciones en varios segmentos de los mercados de renta fija que anteriormente se apoyaban en la falta de alternativas con un vencimiento a corto plazo y un bajo nivel de riesgo de crédito.

La política monetaria de la FED disminuirá probablemente con la adopción de políticas monetarias de normalización.

En un escenario optimista para 2019, la excepcionalidad a nivel global de la política monetaria de la FED disminuirá probablemente con la adopción de políticas monetarias de normalización por parte de los bancos centrales de las economías desarrolladas, como puede ser el caso de algunos países europeos o Japón.

Por primera vez desde la crisis financiera de 2008, los bonos americanos ofrecen rendimientos superiores a la inflación

De hecho, por primera vez desde la crisis financiera de 2008, los bonos americanos ofrecen rendimientos superiores a la inflación. Esto significa que los inversores en Estados Unidos ya no necesitan asumir riesgos adicionales, y quizás no deseados, para preservar el poder adquisitivo de sus ahorros. Este fenómeno ha atraído una parte del capital que de otra forma se destinaría a aquellos activos que hoy no ofrecen suficientes perspectivas de beneficios para compensar los de los depósitos líquidos en dólares.

Esta situación podría verse como la última fase de la política monetaria estadounidense de normalización si, como se espera, no se llega a presiones inflacionarias excesivas que requieran la adopción de políticas de constricción adicionales.

En este sentido, hemos asistido a un brusco giro en las previsiones en torno a la política monetaria de la Reserva Federal. Desde septiembre hasta comienzos de octubre, los buenos datos económicos de EEUU, el aumento de los precios del petróleo y los comentarios de la mayoría de miembros de la FED, coronados por Jerome Powell cuando pronunció ese “todavía lejos del nivel neutral”, contribuyeron a que el mercado albergara más expectativas de que las subidas de tipos continuarían en 2019.

Sin embargo, estas expectativas se redujeron en noviembre. La volatilidad de los mercados, las constantes inquietudes en torno al crecimiento mundial, la caída de los precios del petróleo y unos datos de inflación estadounidense persistentemente inferiores a las previsiones cuestionaron la idoneidad de seguir endureciendo las condiciones crediticias en EEUU, a pesar del contexto de firme crecimiento económico de este país.

Powell declaró el 28 de noviembre que los tipos de interés estaban “justo por debajo” del nivel neutral.

Parece que estos sucesos alteraron el análisis de la situación que manejaba la FED y varios de sus miembros comenzaron a lanzar mensajes que mostraban un sesgo más expansivo. Powell declaró el 28 de noviembre que los tipos de interés estaban “justo por debajo” del nivel neutral.

No se puede saber a ciencia cierta si la FED simplemente reaccionó ante la corrección bursátil o si existen razones más profundas tras ese aparente giro de 180 grados, como las menores probabilidades de que haya más estímulos presupuestarios el año que viene, las obstinadamente estables tasas de inflación y el deterioro de la actividad en algunos sectores cíclicos y sensibles a los tipos de interés.

Las perspectivas en torno a los tipos de interés de la FED son ahora menos claras que hace unos meses.

En este contexto, mientras la FED intenta superar la estrategia Greenspan, que ostenta una vigencia de 30 años, los gestores deberían reconsiderar si el vencimiento seguirá funcionando como amortiguador de la volatilidad o si en adelante el crédito exhibirá unos retornos más ajustados al riesgo que las acciones. Un mix de oro y rendimientos de dólares en efectivo o bonos a corto plazo pueden ser activos interesantes para servir de contrapeso a los activos de riesgo y estabilizar la volatilidad del porfolio.