Previsiones para la zona euro

  • 17-06-2019

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El crecimiento económico de la zona euro se situó en el 1,9% en 2018. No obstante, en el último trimestre se ha observado una desaceleración del crecimiento hasta el 1,2% interanual, debido a la contribución negativa de la balanza comercial (-0,4 p.p.), como consecuencia de la fuerte desaceleración de las exportaciones provocada por la intensificación de la disputa comercial internacional. En la zona euro, Alemania fue el principal beneficiario, con un crecimiento casi nulo de las exportaciones durante el mismo período (0,3% intertrimestral). Por otro lado, el consumo se mantuvo mejor a pesar de la aceleración de la inflación, que alcanzó el 1,7% en el año con un máximo del 2,1% en el tercer trimestre, y a pesar de la caída de la confianza de los hogares. Este último punto contrasta con un marcado descenso de la tasa de desempleo, que descendió del 9,1 % al 8,2 % en 2018, beneficiándose de un mercado laboral boyante en el que la demanda de trabajadores cualificados sigue siendo elevada.

El crecimiento del PIB podría ralentizarse hasta 1,4% en 2019

El crecimiento del PIB en la zona euro se situó en el 1,2% interanual en el primer trimestre de 2019, aún amortiguado por el débil crecimiento de las exportaciones. No obstante, observamos el alentador repunte del crecimiento en el primer trimestre, hasta el 0,4% intertrimestral. En particular, este repunte se observa en Italia, que pone fin a una serie de dos trimestres de crecimiento negativo, y en Alemania, con un crecimiento trimestral del 0,4% tras una contracción en el tercer trimestre de 2018 y un PIB que se estancó en el cuarto trimestre. El crecimiento del sector de la construcción se aceleró hasta el 5,0% en el primer trimestre de 2009 en la zona euro y hasta el 7,2% en Alemania, lo que convierte a este sector en un importante factor de expansión. El crecimiento en la eurozona debería retomarse sobre la base del apoyo del consumo público y privado. Esperamos que alcance una media del 1,4% en 2019, superando una vez más el potencial de crecimiento estimado del 1,3%.

El consumo estaría respaldado por un aumento del poder adquisitivo

El crecimiento del consumo privado aumentaría a partir del segundo trimestre y alcanzaría una media del 1,4% en 2019. Se sustentará en un aumento del poder adquisitivo como consecuencia de un incremento de los salarios reales debido a un mercado laboral cada vez más boyante. Además, las medidas gubernamentales para incrementar el poder adquisitivo deberían fomentar aún más el consumo en 2019, especialmente en Francia, donde el gasto previsto anunciado en respuesta a la protesta social ya representa 13.000 millones de euros (es decir, cerca de 450 euros por hogar por término medio, en particular a favor de la clase media). En España, el 1 de enero se aplicó un aumento del 22% del salario mínimo (hasta 900 euros). Además, en Italia se introdujo en abril una renta ciudadana (por un importe total de 7.100 millones de euros en 2019, 7.800 millones en 2020 y 8.000 millones en 202%), combinada con incentivos al empleo. Por último, en Alemania, los cambios en el sistema de seguridad social (reducción de las cotizaciones al seguro de desempleo del 3% al 2,6% a partir del 1 de enero) y en la fiscalidad (aumento de las deducciones fiscales a partir del 1 de enero para los hogares, que aumentarían de nuevo a partir del 1 de julio de 2019 y también a partir del 1 de enero de 2020) deberían reforzar el poder adquisitivo. No obstante, el efecto de este aumento del poder adquisitivo sobre el consumo se verá limitado por una tasa de ahorro que ya ha aumentado rápidamente hasta el 12,4% en marzo de 2019, frente al 11,6% del año anterior. Es muy probable que este aumento se deba a la reducción de los niveles de confianza de los hogares, así como a las bajas expectativas de inflación futura, que limitan el gasto en consumo de los hogares en el corto plazo. Además de estos efectos adversos, puede producirse una ralentización del ciclo de consumo de bienes duraderos, especialmente en Francia.

El gasto público debe seguir siendo considerable

El gasto público debería aumentar en 2019, alcanzando una tasa de crecimiento promedio del 1,8%, apoyado por la expansión fiscal proyectada en varios países de la región. Esto es particularmente cierto en Alemania, donde se deberían invertir 150.000 millones de euros en cuatro años en infraestructuras, educación, vivienda y digitalización. En Francia, podría producirse un aumento del gasto público en el segundo semestre del año, debido a los cambios en la conducta de los cargos electos en el período previo a las elecciones municipales de marzo de 2020. Los gastos relacionados con los consumos intermedios y los aumentos salariales supondrían un aumento automático del gasto público. En Portugal, por otra parte, es probable que este gasto sólo aumente ligeramente, ya que el Gobierno pretende reequilibrar el presupuesto.

La inversión y las exportaciones deben moderarse

Se espera que el crecimiento de la inversión en bienes de capital disminuya hasta el 1,4% en 2019, debido al aumento de la incertidumbre. Este último se basará, en primer lugar, a nivel internacional, en la desaceleración de la economía mundial, así como en el conflicto comercial en curso y en el riesgo de un Brexit sin acuerdo. En segundo lugar, en la propia zona euro.  Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de mayo y sus implicaciones a corto y medio plazo podrían animar a las empresas a posponer determinados proyectos. Además, estas inversiones podrían reducirse debido a un endurecimiento de los márgenes de las compañías, limitado por el aumento de los salarios. En cuanto a las inversiones en construcción, el crecimiento sólo podría desacelerarse ligeramente, alcanzando el 2,7% en 2019. Se verían apoyados por unos tipos de interés bajos, así como por el gasto público, especialmente en Alemania. En Portugal, se espera que la inversión en construcción esté respaldada por el mercado de la vivienda, que sigue registrando un fuerte crecimiento. El crecimiento de las exportaciones podría volver a caer hasta el 2,5% en 2019, debido a la desaceleración de la demanda mundial, así como al riesgo de que se intensifique la disputa comercial iniciada por los Estados Unidos. Las importaciones deberían crecer a una tasa del 3,2% en 2019, cercana a la de 2018, sostenidas por el aumento del poder adquisitivo y del gasto público. El diferencial en las tendencias de importación y exportación generará un déficit comercial, que contribuiría negativamente al PIB en -0,2 puntos porcentuales en 2019.

El mercado de trabajo debería seguir siendo boyante

El desempleo debería seguir disminuyendo hasta situarse en el 7,6 % a finales de 2019, debido a la elevada demanda de trabajadores cualificados que sigue existiendo. Esto permitiría un aumento gradual de los salarios nominales. Por otra parte, el aumento sólo alimentará la inflación de forma lenta y gradual, especialmente en un contexto en el que la aceleración del gasto de los hogares será moderada debido a una mayor tasa de ahorro. Se espera que la inflación alcance el 1,5% en 2019, frente al 1,7% en 2018, lo que aumentaría aún más el poder adquisitivo.

El crecimiento en 2020 también se mantendría estable

En 2020, se espera que el crecimiento se estabilice en el 1,4%. El consumo de los hogares crecería a un ritmo ligeramente inferior al de 2019, a medida que los efectos de las políticas favorables, especialmente en Francia, comiencen a desaparecer. El consumo público debería ralentizarse, debido a la reducción del apoyo a las medidas fiscales. Se espera que las importaciones sean menos sólidas, dependiendo de la evolución de la financiación privada y pública, y la balanza comercial debería mejorar ligeramente, con una contribución al crecimiento de -0,1 punto porcentual. El desempleo debería estabilizarse en el 7,6%. Por último, se prevé que la inflación sea del 1,5%.

Persistirían los riesgos políticos

Un Brexit sin acuerdo tendría un impacto moderado en el crecimiento de la zona euro, con una caída de las exportaciones de 0,6 a 0,8 puntos porcentuales en tres años. Se espera que en junio se debata un nuevo proyecto de acuerdo sobre Brexit. Un nuevo aumento de los derechos de aduana estadounidenses sobre los automóviles europeos tendría un efecto negativo de 0,4 puntos porcentuales en el crecimiento de la zona euro, pero con importantes disparidades entre países. Se espera que Alemania se vea duramente afectada, con un descenso del crecimiento del PIB de 1,2 puntos porcentuales, lo que provocaría una recesión en el país. Es de temer que se produzca un efecto de contagio a otros países del área. El presidente Trump debería tomar una decisión sobre los cambios en los aranceles a mediados de noviembre de 2019.