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La profundidad de la crisis se refleja en la fuerte caída de los beneficios del segundo trimestre

  • 04-08-2020

  • 3 minutos

Con la temporada de resultados del segundo trimestre en marcha, estamos teniendo nuestra primera impresión clara del impacto del Covid-19 en las empresas. La profundidad de la crisis se refleja en la fuerte caída de los beneficios del segundo trimestre provocada por el confinamiento. La mayoría de las empresas han ido superando las expectativas de los analistas. Sin embargo, esto es consecuencia de que esas expectativas eran extremadamente bajas. A medida que el alcance de la crisis del Covid se hizo evidente, los analistas recortaron sus expectativas de beneficios con un vigor sin precedentes. En pocas semanas, los ratios de bajadas de rating vs subidas de rating superaron a los vistos en la crisis financiera de 2008.

Hasta el momento, la mayoría de las decepciones han venido del sector energético, consumo discrecional y finanzas. Los cuatro bancos minoristas más grandes de Estados Unidos han reportado cifras preocupantes al reservar grandes provisiones para futuros préstamos dudosos.

Por el contrario, las operaciones de la banca de inversión se han desarrollado mucho mejor. Esta fue una sorpresa positiva significativa, favorecida por el buen desempeño de las mesas de negociación en el periodo de volatilidad del mercado.

Por lo demás, las empresas que mejor lo están haciendo son las que están en condiciones de capear las caídas o de beneficiarse del confinamiento. Las acciones del sector tecnológico destacan, junto con las del sanitario y los bienes de consumo básico. Ejemplos de ello son Microsoft, Amazon y, en el Reino Unido, el supermercado online Ocado.

Pero, dadas las bajas expectativas, las verdaderas sorpresas vienen por la parte de las perspectivas. Netflix es un ejemplo de ello. El gigante del streaming decepcionó al mercado acompañando los fuertes resultados del segundo trimestre con una cautelosa orientación para el tercer trimestre. La empresa se ha beneficiado del confinamiento en casa, pero su éxito deja un margen limitado para un mayor crecimiento de los suscriptores

¿Cómo de rápido se recuperarán los beneficios?

El S&P 500 ha estado subiendo desde que el Gobierno de EE.UU. anunció su programa de apoyo a finales de marzo, y las acciones negocian actualmente con valoraciones elevadas. La política monetaria juega un papel aquí: los bajos tipos de interés tienden a coincidir con múltiplos de beneficios más altos.

Pero creemos que es poco probable que haya una rápida recuperación de los beneficios. El mercado prevé una recuperación total después de sólo dos trimestres de contracción -la clásica recuperación en forma en V-. Sin embargo, esperamos una recuperación mucho más lenta y superficial. La historia reciente nos respalda. Después de la crisis de 2008, los beneficios del S&P 500 tardaron 17 trimestres en volver a su nivel anterior. Y cuando la burbuja tecnológica estalló en el 2000, la completa recuperación tardó 14 trimestres.

Claramente, es complicado hacer cualquier predición porque hay mucha incertidumbre sobre el curso de la pandemia. Hay riesgos de que se produzca una segunda oleada de contagios, pero también hay margen para una evolución positiva: una vacuna o más medidas de estímulo, por ejemplo.

Sin embargo, a menos que se materialice una vacuna eficaz, se perderá permanentemente cierta productividad. Los restaurantes tendrán que operar con menos mesas, por ejemplo, mientras que el temor a las multitudes limitará el número de visitantes de los centros comerciales. Las fábricas no sólo tendrán que distanciar socialmente a los trabajadores, sino que también tendrán que dedicar un esfuerzo considerable a la desinfección de los puestos de trabajo.

También está la cuestión de cuán generosas serán las ayudas de los gobiernos. Por otro lado, es probable que aumenten los impuestos a las empresas, particularmente en EE.UU., donde se especula que Joe Biden revertirá algunos de los recortes de impuestos de Trump si gana las elecciones en noviembre. Así que puede haber un debilitamiento estructural en los beneficios empresariales – otra razón por la que el consenso actual nos parece demasiado optimista.