¿Puede el cambio de la normalización de la política monetaria de la Fed limitar la acción del BCE?

  • 11-02-2019

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La decisión de la Fed de colocarse detrás de la curva y detener la normalización de su política monetaria claramente obstaculiza al Banco Central Europeo. Cualquier aumento de tipos por parte del BCE en un momento en que la Fed reduce sus tipos supondría un aumento en la cotización del euro frente al dólar y otras monedas, lo que contribuiría a un endurecimiento aún mayor de las condiciones monetarias y afectaría las exportaciones de la zona euro.

El BCE no puede “ir solo” y permanece bloqueado en el retraso del momento oportuno de las estrategias del banco central a ambos lados del Atlántico. Mientras Mario Draghi lanzó la flexibilización cuantitativa (QE) en marzo de 2015, la Fed detuvo su tercer programa a finales de 2014, el primer QE se lanzó en 2008 y comenzó su ciclo de aumento de tipos en 2015. Esta brecha se ha convertido en una gran limitación para el BCE. Es cierto que el contexto macroeconómico, y especialmente la estabilidad de la inflación (1,1% en un año), a pesar del crecimiento salarial del 2,5% y la creación de empleo, no aboga por un rápido ajuste de la política monetaria.

Pero las recientes previsiones de crecimiento de la Comisión Europea muestran una desaceleración significativa en las principales economías de la región. Estas malas noticias se suman a un contexto político muy incierto, con el Brexit que se avecina, el riesgo de un enfrentamiento entre Estados Unidos y Europa en el sector de la automoción, las difíciles elecciones europeas y la desaceleración del crecimiento mundial.

Ante un horizonte que se oscurece, al BCE le hubiera gustado recrear un espacio para maniobrar y dar un respiro a los bancos, que sufren los tipos de depósito negativos. La nueva postura moderada de la Fed puso fin a la situación, dejando poco espacio para que el BCE maneje una futura recesión. Sobre todo, porque el QE, que sigue siendo la única herramienta del banco central junto con las operaciones de financiación a más largo plazo (TLTRO), no será necesariamente el instrumento preferido del próximo presidente del BCE.