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¿Qué puede ocurrir en la última reunión de la Fed?

  • 10-12-2019

  • 6 minutos

Hoy se celebra la última reunión de la Fed del año 2019. No se esperan sorpresas, aunque sí hay dudas acerca de si Jerome Powell despejará las incógnitas acerca del futuro de la economía.

reunión Fed

Conocemos las perspectivas de la reunión de la Fed de la mano de las gestoras Allianz Global Investors, Bank Degroof Petercam, La Française y TwentyFour AM.

¿Qué ocurrirá en la reunión de la Fed?

Franck Dixmier, Director Global de Renta Fija en Allianz Global Investors

Resultado de imagen de Allianz Global Investors

La Reserva Federal hizo sentir su presencia en la segunda mitad de 2019, bajando los tipos en 25 puntos básicos tres veces entre julio y octubre. El presidente de la Fed, Jerome Powell, quería seguir apoyando el crecimiento de Estados Unidos al proporcionar recortes como «seguro» a medida que las perspectivas económicas se deterioraban en un contexto de baja inflación y alta incertidumbre geopolítica. Gracias a esta política, la curva de rendimiento subió nuevamente desde su estado invertido, y el ciclo de crecimiento de Estados Unidos ahora se parece a un vaso «mucho más que medio lleno», en las propias palabras de Jerome Powell.

En vista de este diagnóstico, y de una percepción más positiva de las tensiones comerciales, se espera que el Comité Federal de Mercado Abierto deje los tipos sin cambios en su próxima reunión. Creemos que esta pausa es apropiada.

Si bien la Fed continúa bajo una presión política constante, ahora está libre de presión por parte del mercado: no solo los mercados no anticipan ningún recorte de tipos en diciembre, sino que también han revisado significativamente sus perspectivas de reducción de tipos en 2020, esperando solo un recorte de 25 puntos básicos. Por lo tanto, la Reserva Federal tiene la intención de centrarse en las perspectivas macroeconómicas y mantener los tipos en los niveles actuales siempre que la información económica futura se mantenga en línea con las expectativas. Según declaraciones del vicepresidente de la Fed, John C. Williams, solo una desaceleración de la economía estadounidense por debajo de su potencial (2%) o una mayor presión a la baja sobre la inflación podría justificar futuros recortes.

La evolución económica en el primer semestre de 2020 será, por lo tanto, decisiva para la posición futura de la política monetaria de Estados Unidos. La variable clave será la evolución de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, ya que las tensiones actuales están afectando tanto al clima empresarial como a la confianza del consumidor. En particular, la Fed necesitará controlar si la desaceleración del sector industrial resulta contagiosa y se extiende al sector de servicios, que es un elemento clave del crecimiento futuro.

Dado que las perspectivas de crecimiento de la economía de EE. UU. en 2020 parecen estar muy cerca o incluso ligeramente por debajo de su potencial, sin mencionar el hecho de que persisten las incertidumbres geopolíticas, estamos adoptando un escenario de sesgo a la baja en la tasa de fondos federales y creemos que los tipos podrían moverse a la baja durante el curso de 2020. En este contexto, cualquier presión significativa sobre los tipos a largo plazo debería aprovecharse agregando duración a las carteras de bonos estadounidenses.

Juan Ramón Casanovas, Head of Private Portfolio Management, Bank Degroof Petercam Spain

Reunión Fed

Esta semana se celebra la última reunión del año de la Reserva Federal estadounidense, encuentro para el que no se esperan cambios. El mercado tiene totalmente descontado que no se producirá otra bajada de tipos, y más teniendo en cuenta las tres bajadas consecutivas efectuadas.

El viernes pasado conocimos el dato de empleo del mes de noviembre de Estados Unidos, el cual sigue arrojando buenas cifras. El número de nuevos empleados ascendió a 266.000, lo que dejó la tasa de paro en el 3,5%, una décima por debajo del dato anterior. Esta buena cifra de empleo, que además es mejor que la esperada, es una de las razones por las que pensamos que no se justifica una nueva bajada de tipos.

Después del último recorte del mes de octubre los tipos de interés se encuentran entre el 1,50% y el 1,75%, rango en el que esperamos que se mantengan. De hecho, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, en la comparecencia posterior a la reunión de octubre, ya indicó que los tipos actuales son los correctos y que solo los tocaría si los riesgos a la baja se incrementasen.

La economía americana sigue gozando de una buena salud, y así lo refleja el último dato de crecimiento del PIB, que con un 2,1% volvió a sorprender al mercado. Pero Donald Trump ha tomado como referencia para exigir a la Fed nuevas rebajas de tipos el dato de confianza de los empresarios del sector manufacturero (PMI manufacturero). Este dato lleva desde el mes de agosto mostrando una ligera contracción económica, mientras su homólogo del sector servicios indica que el crecimiento continúa.

Un mes más, deberemos estar especialmente atentos al discurso de Jerome Powell. Los analistas esperan que el presidente de la Fed, por un lado, haga balance de este 2019 y, por otro, dé señales de qué nivel de crecimiento podemos esperar para el 2020. Con estos datos seremos capaces de poder vaticinar la futura actuación de la Reserva Federal.

Atentos estaremos también a cualquier comentario acerca de la “guerra comercial”. Mucho se ha escrito sobre ella en los últimos meses y, sin ninguna duda, será uno de los temas más candentes a lo largo del próximo año. Esperamos un tono más conciliador por parte de Trump, que ayudará sin duda a la estabilidad del crecimiento económico, necesario para volver a ser reelegido presidente. En noviembre del año próximo se celebran elecciones en Estados Unidos y Trump sabe que para revalidar su cargo es necesario llegar a esa fecha con unos buenos datos económicos.

En resumen, una reunión sin sorpresas y con la duda de si despejará las incógnitas del futuro crecimiento.

François Rimeu, estratega senior de La Française

reunión Fed

Esperamos que la Reserva Federal mantenga el rango objetivo para la tasa de los fondos federales entre el 1,50 y el 1,75%;

No esperamos ningún cambio en la orientación hacia el futuro, lo que pone de relieve las incertidumbres que aún persisten debido a los acontecimientos mundiales. Los riesgos de inflación seguirán calificando como “atenuados”. Creemos que la Reserva Federal describirá la actual postura sobre la política monetaria como «apropiada«;

Tampoco esperamos ningún cambio material en las perspectivas de tipos de interés de los miembros del Consejo de Administración del FOMC (el llamado “dot plot”); 

El Comité Federal de Mercado Abierto también actualizará sus previsiones macroeconómicas. Una vez más, no esperamos ningún cambio material. Es posible que veamos algunas revisiones menores en el PIB de 2019 o en el PCE básico de 2019, pero nada significativo.  

En general, esta reunión no debería tener un impacto relevante en el mercado. Con la guerra comercial todavía en curso entre EE.UU. y China, y después de 3 “recortes preventivos de los tipos” (“insurance rate cuts”), creemos que es el momento de que el Sr. Powell adopte una postura de «esperar y ver», la cual, podría mantener varios meses.

Mark Holman, CEO de TwentyFour AM

Resultado de imagen de TwentyFour AM

Es notable pensar que la inversión de la curva de tipos estadounidense entre dos y diez años de agosto, que ha sido un indicador de contracción económica en las últimas cinco ocasiones, se ha convertido rápidamente en una noticia anticuada, aunque hay algunas buenas razones por las que esta vez podría ser diferente y debemos seguir cuestionando la sabiduría convencional en este ciclo extraordinario.

Históricamente, los grandes bancos comerciales estadounidenses han tomado esta reversión como una señal para reducir la concesión de préstamos, con el consiguiente endurecimiento de las condiciones financieras que conducen la economía a la recesión. Sin embargo, ahora que los bancos mantienen tanto capital y se les anima a conceder préstamos a lo largo del ciclo, puede que no sea tan urgente modificar las prácticas de préstamo a la primera señal de problemas. Los consejeros delegados de los bancos estadounidenses ciertamente no han cambiado de opinión, afirmando con frecuencia que creen que la economía de los Estados Unidos se mantiene en buena forma.

Aquellos que esperan que el ciclo se diera la vuelta en 2019 se habrán sentido decepcionados cuando el evento definitorio del año llegó sólo cuatro días después. El 4 de enero, el presidente de la Reserva Federal, Powell, se sentó junto a sus predecesores Janet Yellen y Ben Bernanke y declaró que la Reserva Federal no tenía un «camino preestablecido» para las subidas de tipos y que estaba «escuchando con mucha atención» al mercado. A partir de ese momento quedó claro que la Reserva Federal iba a pivotar para ampliar el ciclo y que los recortes de los tipos de interés acabarían por producirse. Esta medida nos trajo recortes de 25 puntos básicos en julio, septiembre y octubre, invirtiendo la tendencia de nueve subidas que comenzaron en diciembre de 2015.

En nuestro escenario básico vemos que la Reserva Federal mantendrá en suspenso la política de tipos de interés durante 2020, con una barrera elevada para la vuelta a la senda de las subidas de tipos. El riesgo de nuestra previsión se inclina más hacia tipos más bajos, lo que creemos que sucedería si las negociaciones comerciales se deterioraran y los mercados financieros actuaran en consecuencia, vendiendo activos de riesgo.

¿Qué significa todo esto para los Bonos del Tesoro de los Estados Unidos? Nuestra hipótesis central prevé una estabilización en el contexto económico, manteniendo la curva de los bonos del estado positiva, con un pequeño descenso del rendimiento del treasury a 10 años, que se situará en torno al 1,70% a finales de año. No vemos la inflación como una amenaza, y creemos que los bonos del Tesoro se mantendrán a lo largo de 2020 como el activo de riesgo más favorecido del mundo, relacionado negativamente con el riesgo. Esto a su vez significa que los rendimientos se mantendrán bajo control, probablemente sin superar el 2%.