¿Qué deparará el futuro a Italia?

  • 04-07-2018

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Italia se encuentra ante un momento de transición. El “Gobierno por el cambio” que propone el primer ministro italiano Giuseppe Conte es un reto para las arcas públicas y puede propiciar un desajuste mayor de lo esperado. Según un estudio del Instituto de Investigación de Flossbach von Storch, el efecto fiscal negativo neto de las medidas anunciadas podría alcanzar los 100.000 millones de euros anuales.

Más gastos, menos fuentes de ingresos

Entre las medidas anunciadas se encuentran la reducción de los impuestos sobre carburantes, la derogación de la reciente reforma de las pensiones y la creación de una renta para los ciudadanos que viven por debajo del umbral de pobreza. El plan del ministro Conte, sin embargo, no aclara cómo piensa financiar estas y otras medidas. Por un lado, el IVA se mantiene invariable. Por otro, la reducción de gastos como por ejemplo la abolición de las “pensiones de oro”, limitaciones en las misiones internacionales y la eliminación de la pensión vitalicia para los diputados, no libera suficiente capital como para financiar las medidas previstas por el acuerdo de coalición. Según este estudio, el agujero financiero en las arcas públicas podría alcanzar los 120.000 millones de euros.

El endeudamiento podría superar el 141 % del PIB

También parece improbable que estas medidas impulsen significativamente el crecimiento económico y mejoren la balanza comercial. La mitad de las medidas anunciadas tendrían un impacto negativo al pasar del 132% actual a un 141% del PIB hasta final del mandato. Siempre y cuando la economía de Italia mantenga el ritmo de crecimiento de los últimos cinco años y el BCE prolongue su política monetaria favorable para la refinanciación de costes.

Una tragedia italiana largamente anunciada

Desde nuestro punto de vista, sin embargo, los recientes acontecimientos políticos no justifican el incremento de la rentabilidad exigida al bono italiano a diez años. Las premisas que definen la situación económica – una divisa paralela, elevado nivel de gastos y endeudamiento al alza – no son nuevas. Con anterioridad a la entrada en la Eurozona, la depreciación de la moneda era el mecanismo elemental del modelo italiano para mejorar la competitividad y la balanza comercial. Con el Euro, el gobierno perdió un instrumento elemental para su política comercial y monetaria. Actualmente, Italia puede utilizar dos instrumentos – ambos dolorosos para la población – para mejorar su competitividad: una bajada de sueldos o de precios. La posible salida del Euro con una posterior depreciación llevaría igualmente a una pérdida significativa de la capacidad adquisitiva.