¿Qué esperan las gestoras de la cumbre del G-20?

  • 26-06-2019

  • 16 minutos

brújula

El próximo 28 y 29 de junio los dirigentes del G-20 se reunirán en Osaka donde Japón ostenta, por primera vez, la Presidencia del G-20. El presidente Donald Tusk, junto con el presidente de la Comisión Europea, representará a la Unión Europea en la cumbre. En esta reunión, el papel de la UE será hacer un llamamiento en defensa del multilateralismo y del comercio basado en normas, para de esta manera rebajar las tensiones comerciales y debatir acerca de la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC). También está previsto que la UE reitere su compromiso de liderazgo en la lucha contra el cambio climático y de aplicación del Acuerdo de París con vistas a la reunión de la COP25 en diciembre.

Llegados a este punto, ¿qué esperan las gestoras de la cumbre del G-20? Vontobel Asset Management, Fidelity International, Natixis Investment Managers, A&G Banca Privada, La Française AM, Allianz Global Investors, M&G Investments, Flossbach Von Storch, Ethenea y Bank Degroof Petercam, nos dan su opinión al respecto.

Frank Häusler, Chief Strategist, Vontobel Asset Management

En la reunión del G20, todas las miradas estarán puestas en Donald Trump y Xi Jinping. Los mercados esperan un encuentro amistoso. Y amistoso podría ser ya que Trump tiene mucho menos tiempo que Xi para resolver la disputa ya que aspira a la reelección el año que viene y necesita declarar la victoria en algún momento. Hasta ahora, la aplicación de los aranceles ha sido sólo una fracción de lo que se ha visto amenazado y ha estado seguro de que no supondrá una carga excesiva para el consumidor estadounidense a fin de no molestar al electorado de Trump.

El escenario más probable es que Trump y Xi reanuden las negociaciones (ver tabla). Potencialmente, podrían congelar el status quo entre EE.UU. y China sobre los aranceles actuales durante un período limitado de tiempo. Sin embargo, las tarifas de los automóviles estarían exentas de esto, ya que son de naturaleza global y están mucho más dirigidas a la Unión Europea y Japón. Un acontecimiento fuera de este escenario principal, positivo o negativo, tendría un efecto en los mercados.

Independientemente de lo que ocurra y de cómo reaccionen los mercados, es probable que la política de los bancos centrales vuelva a centrarse. Si Donald y Xi sorprendieran con una resolución rápida, los mercados se recuperarían hasta que reaparecieran los temores sobre las condiciones restrictivas de los bancos centrales. Cualquier cosa peor que el «escenario principal» generaría ventas en los mercados, aunque luego, dependiendo de los bancos centrales, podría estabilizarse

La Reserva Federal, en lugar de ser esposada por los mercados, reaccionará a las condiciones de crecimiento que imperan ante las reacciones de los mercados. En la actualidad, el crecimiento mundial es positivo, pero está impulsado principalmente por los sectores de servicios y de consumo. Creemos que actualmente el sector manufacturero es el problema y que sin ningún progreso en el frente de la disputa comercial, una mejora sustancial del sector seguirá siendo difícil.

Dependiendo de la senda de crecimiento, los bancos centrales serán más estrictos o relajarán aún más sus políticas, estamos ante un acto de equilibrio definitivamente difícil en el borde del precipicio.

Gráfico 1: Ratio de aranceles por país: Todos los aranceles divididos por el volumen total de las importaciones

¿Qué podemos esperar del G20 con respecto a EE.UU. y China?

Jeremy Ocansey, Analista de Fidelity International

Las dos mayores economías del mundo llevan más de un año enzarzadas en una acalorada disputa comercial. Las tensiones se agravaron el pasado mes de septiembre, cuando EE.UU. aplicó su primera ronda de aranceles sobre importaciones procedentes de China y el gigante asiático replicó. Las conversaciones se atascaron en mayo y las dos partes redoblaron sus respectivos aranceles, pero Xi y Trump parecen haber alcanzado un tono más conciliador en sus conversaciones telefónicas durante los últimos días. EE.UU. retiró un discurso potencialmente incendiario sobre China a cargo del vicepresidente Mike Pence y China hizo un llamamiento “para que las dos partes alcancen un acuerdo”. Sin embargo, los dos países solo quieren sentarse en el marco de una reunión formal si se alcanza un acuerdo que se pueda firmar. Es poco probable que se pueda conseguir un acuerdo en la cumbre del G20 de esta semana, pero los desencuentros podrían suavizarse con la promesa de mantener nuevas conversaciones pronto y EE.UU. podría suspender su plan actual de elevar los aranceles hasta el 25% en los restantes 300.000 millones de dólares de importaciones chinas.

¿Por qué encallaron las conversaciones entre EE.UU. y China el mes pasado?

EE.UU. acusó a los líderes chinos de renegar de las estipulaciones acordadas en un principio de acuerdo comercial, incluida una disposición de ejecución. EE.UU. señaló que el bloqueo se debió a que China dio marcha atrás a sus compromisos de introducir cambios en las leyes sobre propiedad intelectual y transferencia tecnológica, ya que China retiró todas las referencias a las modificaciones de su legislación. Por su parte, China acusó a EE.UU. del fracaso de las conversaciones y señaló que las demandas estadounidenses suponían una amenaza para la soberanía china. Algunas informaciones también apuntaron que China también podría haberse resistido a la cantidad y relevancia de las demandas estadounidenses. De acuerdo con la propuesta que se negociaba anteriormente, China habría reconocido una “transferencia tecnológica obligatoria”, habría aceptado adaptar los subsidios internos para adecuarlos más a lo que dicta la Organización Mundial del Comercio y se habría ofrecido a importar bienes estadounidenses por valor de 1 billón de dólares durante los próximos seis años. Tal vez China pensó que era la única parte que estaba haciendo concesiones.

Existen muchas razones para pensar que es poco probable que se resuelva la cuestión y a continuación exponemos algunos puntos de fricción en ambos bandos:

  • Las autoridades estadounidenses han señalado que no están dispuestas a entablar unas negociaciones prolongadas con China. China, por su parte, se enfrenta al reto de integrar una economía dirigida por el estado, con subsidios implícitos y explícitos, dentro del sistema de libre comercio mundial. Xi quiere empresas estatales “más grandes, mejores y más fuertes”, y las autoridades las han usado tradicionalmente para allanar el ciclo económico en China obligándolas a gastar cuando las empresas privadas son más cautas a la hora de hacer desembolsos. Por lo tanto, China tiene un plan B de nuevos estímulos si las conversaciones fracasan.
  • Un cínico diría que si EE.UU. tiene interés en contener el crecimiento chino, entonces ¿por qué China habría de hacer concesiones sustanciales cuando estas nunca van a ser suficientes? Trump ha declarado abiertamente que no quiere que China se convierta en la primera economía mundial “con él de guardia”.
  • EE.UU. quiere que la supervisión y la ejecución de los acuerdos comerciales sean creíbles. China considera que introducir en su ordenamiento jurídico los cambios que pretende EE.UU. es una violación inaceptable de su soberanía.
  • Xi no quiere parece débil, especialmente después de la grave escalada de las tensiones en torno a Huawei. La administración Trump ha calificado a Huawei como amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. y ha tomado medidas durante los últimos meses para impedir que las empresas estadounidenses hagan negocios con el gigante tecnológico chino.
  • Teniendo en cuenta que el próximo año se celebrarán elecciones presidenciales en EE.UU., Trump tampoco quiere mostrarse débil y no puede parecer que realiza concesiones y se “ablanda’’ con China.
  • Desde el punto de vista de los perjuicios a su credibilidad y legitimidad internacional, China podría interpretar las acciones contra Huawei como algo más grave que la anterior ronda de aranceles estadounidenses. Parece más probable que EE.UU. retire la próxima ronda prevista de aranceles que revoque las restricciones contra Huawei, aunque Trump ha sugerido que las dos opciones están sobre la mesa.
  • La bolsa estadounidense ha aguantado después de que la Reserva Federal de EE.UU. se comprometiera a recortar los tipos, por lo que la presión interna sobre Trump para que alcance un acuerdo con China ha descendido.

¿Qué consecuencias a largo plazo podrían tener los posibles desenlaces de la reunión del G20 para los inversores?

En general, las vicisitudes comerciales han demostrado una y otra vez ser prácticamente imposibles de predecir. La reunión prevista podría terminar en un apretón de manos y un compromiso para seguir negociando que calme la situación durante seis meses, pero también podría fracasar y dar pie a que EE.UU. dictara aranceles sobre los restantes 300.000 millones de dólares de productos chinos, o bien una fecha tope para que esto ocurra. El factor humano en las personalidades de Xi y Trump probablemente sea decisivo.

No esperamos que un acuerdo arancelario tenga un gran efecto a largo plazo sobre el crecimiento mundial, dado que hasta ahora las tensiones comerciales se han limitado a EE.UU. y China y algunos países podrían beneficiarse de la reordenación de las cadenas de suministro fuera de China. Por otro lado, el comercio supone tan solo un pequeño porcentaje del producto interior bruto de EE.UU.

Creemos que los nuevos aranceles probablemente solo sirvan para reforzar la tendencia bajista que ya está en marcha en EE.UU., ya que sus tasas de crecimiento eran elevadas anteriormente y se desmarcaban del resto del mundo. Además, cualquier efecto sobre la economía china probablemente se compense con nuevos estímulos, lo que podría mitigar las consecuencias para el crecimiento mundial.

Investment Desk, Bank Degroof Petercam

Los mercados ganaron terreno la semana pasada tras la confirmación de la reunión entre los presidentes Trump y Xi en la cumbre del G20 que se celebrará en Japón los días 28 y 29 de junio. El aumento de los derechos de aduana y la prohibición de entregar equipos tecnológicos a la empresa china Huawei han puesto en duda durante mucho tiempo la viabilidad de dicha reunión. Cabe esperar que los dos dirigentes aprovechen esta oportunidad para relanzar las negociaciones, actualmente estancadas, sobre el conflicto comercial entre ambos países. Si las expectativas para esta reunión no son muy altas, la reanudación de las conversaciones y el aplazamiento de los derechos de aduana sobre los 300.000 millones de importaciones chinas restantes ya se considerarían un resultado positivo para los mercados.

Las bolsas también recibieron el apoyo de los comentarios de los bancos centrales, que apuntan a una relajación de su política monetaria. Por ejemplo, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no modificó su tasa de interés, pero su presidente, Jerome Powell, explicó que la institución estaba dispuesta a tomar las medidas necesarias para apoyar el crecimiento. De hecho, el crecimiento económico está mostrando signos de desaceleración, al igual que la inflación. En Europa, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) volvió a mostrarse explícito y ha declarado que, a menos que mejoren las perspectivas de crecimiento y las previsiones de inflación, la política monetaria será más flexible. Un recorte de tipos y un relanzamiento del programa de expansión cuantitativa son algunas de sus posibilidades.

Los comentarios de los bancos centrales tuvieron un impacto en los mercados de renta variable y de renta fija. Como resultado, las bolsas han ganado terreno recuperando gran parte de las pérdidas sufridas en mayo. Por otro lado, el rendimiento de los bonos volvió a caer, con el bund alemán a 10 años por debajo del -0,30% y el Treasury coqueteando con el 2%. Un nivel no visto desde noviembre de 2016.

La escalada de tensiones en el Golfo Pérsico sólo ha tenido un efecto limitado en los precios del petróleo. Después de los ataques a los petroleros a principios de mes, un avión teledirigido del ejército estadounidense fue abatido a tiros la semana pasada. Se ha señalado a Irán, pero hasta ahora no se ha encontrado ninguna prueba…. Una respuesta militar estadounidense contra Irán fue cancelada en el último minuto. Si bien esta nueva tensión ha hecho subir el precio del crudo Brent, se ha mantenido por debajo de los 65 dólares el barril, el mismo nivel que a principios de mes. En la actualidad, los temores de la oferta (aumento de la producción de esquisto bituminoso en Estados Unidos, incertidumbre sobre la extensión de los recortes de producción de la OPEP+) y de la demanda (la AIE ha reducido sus previsiones de demanda mundial debido a un crecimiento más lento) parecen pesar más en el precio del petróleo que la amenaza de conflicto en la región.

El oro aprovechó este clima de incertidumbre y el discurso de los bancos centrales para alcanzar su nivel más alto desde 2013, a 1.390 dólares la onza. El descenso de los tipos de interés desde principios de año, tras la perspectiva de una mayor relajación de las políticas monetarias de los bancos centrales, ha sido el principal factor de apoyo para el oro.

EEUU

En Estados Unidos, las cifras económicas siguen siendo dispares. Las ventas minoristas subieron bruscamente un 0,5% mensual en mayo, mientras que la cifra de abril se revisó al alza. Tras un deterioro en el primer trimestre, parece que el consumo volverá a contribuir significativamente al crecimiento del PIB en el segundo trimestre. El indicador de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan pasó de 100 en mayo a 97.9 en junio. Este deterioro de la confianza de los consumidores, a pesar de la caída de los precios de la gasolina y de la recuperación de los mercados bursátiles, se debe principalmente a las incertidumbres relacionadas con el conflicto comercial. Tanto la inflación general como la subyacente disminuyeron en mayo. La inflación subyacente ha vuelto a mostrar una tendencia a la baja en los últimos meses. Los principales indicadores de actividad económica siguen siendo débiles. El Empire State Regional Index cayó a -8,6 en junio (desde los 17,8 de mayo) y los indicadores de confianza del Markit PMI también descendieron. El PMI industrial se mantiene ligeramente por encima de 50 (el nivel que marca la frontera entre la expansión y la contracción de la actividad) en 50,1, y el indicador del sector servicios cayó a 50,7 (50,9 en mayo).

La producción industrial en la zona euro cayó un 0,5% mensual en abril y no se salvó ningún sector. Las cifras son especialmente decepcionantes en Alemania e Italia. La confianza de los consumidores en la región se redujo en 0,7 puntos hasta situarse en -7,2 puntos. La cifra de junio compensa el aumento de mayo, pero sigue siendo alta. El IPC compuesto de la eurozona ascendió a 52,1 (51,8 en mayo), impulsado exclusivamente por el sector servicios. El PMI del sector servicios aumentó más de lo previsto hasta 53,4 (52,9 en mayo), mientras que el PMI de la industria se estabilizó en 47,8 (47,7 en mayo). Por lo tanto, el sector industrial sigue en contracción. El indicador compuesto confirma la tendencia de crecimiento modesto pero positivo de la economía de la zona del euro.

En China, la actividad industrial se desaceleró de nuevo en mayo (tasa de crecimiento anual del 5,0%, frente al 5,4% de abril). Por otra parte, las ventas al por menor (+8,6% en términos nominales) aumentaron en mayo, pero este aumento sigue a un decepcionante mes de abril.

Natixis Investment Managers

Nuestra principal convicción es que las conversaciones se desarrollarán bien entre Trump y Xi, pero no esperamos un acuerdo este fin de semana. Es probable que los EE.UU. mantengan en espera la subida de los aranceles del 25% en todas las importaciones. Políticamente, el presidente Trump no tiene incentivos para hacer un trato en este momento, ya que ser «duro con China» es un buen movimiento político. Con las acciones estadounidenses cerca de máximos históricos y la economía de Estados Unidos aún sólida, el coste para Trump sigue siendo pequeño. Por otra parte, con una Reserva Federal relajada, la red de seguridad de Trump permanece intacta durante los próximos meses y continuará presionando con su narrativa.

De manera similar, el presidente Xi puede darse el lujo de ser paciente y continuar añadiendo estímulos a la economía china para ayudarla a soportar algunos de los efectos de la guerra comercial. Hasta el momento, los datos se han suavizado, pero se mantienen, ya que las medidas de apoyo parecen estar dando frutos. Además, no vamos a ver que China se incline ante los EE. UU. o que haga un trato donde sólo ella haga las concesiones.

Como tal, creemos que el enfrentamiento no se resolverá hasta finales de este año o en 2020, cuando es probable que aumente el coste político para ambas partes, ya que el impacto económico, y posiblemente también el impacto en el mercado, podría sentirse más agudo. Luego, Trump se verá forzado a llegar a un acuerdo para asegurarse de que la economía de Estados Unidos se mantenga en el año electoral

En un escenario de statu quo, los mercados de acciones pueden continuar aumentando, siempre que el crecimiento y las ganancias se mantengan. En este momento, los mercados parecen tener un precio relativamente positivo por las esperanzadoras conversaciones en curso.

Hervé Chatot, Gestor de Multi Asset, La Française AM

La cumbre del G20 que se celebra en Japón este fin de semana y será el centro de atención a nivel internacional, ya que las dos economías más grandes del mundo siguen atrapadas en una guerra comercial. Se espera que el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping se reúnan este sábado, después de que las conversaciones comerciales se interrumpieran en mayo cuando la Administración de Trump aumentó los aranceles del 10% al 25% sobre las importaciones chinas por valor de unos 200.000 millones de dólares y China tomara represalias con aranceles más altos.

El presidente Donald Trump también ha amenazado con imponer aranceles a otros 300.000 millones de dólares de importaciones chinas. China y los funcionarios de comercio de EE.UU. ya están manteniendo conversaciones antes de la reunión Trump-Xi, algo que suscita esperanzas sobre la reducción de las tensiones, ya que ambas economías han mostrado recientemente signos de debilidad. Ambos países quieren un acuerdo y Donald Trump no quiere debilitar la economía estadounidense antes de las elecciones de 2020.

Hay muchas cosas en juego. Esta cumbre del G20 marcará la dirección futura de las negociaciones y determinará las tendencias del mercado y la reacción de los bancos centrales en las próximas semanas y probablemente en el segundo semestre.

Los banqueros centrales ya han señalado que están dispuestos a actuar con rapidez en caso necesario y a flexibilizar aún más la política monetaria para apoyar la expansión económica, ya que los riesgos a la baja para la economía mundial siguen siendo elevados.

En Estados Unidos, por ejemplo, se espera que la Reserva Federal reduzca el tipo de interés de los fondos federales en 25 pb o 50 pb (Fuente: Bloomberg) en la próxima reunión de julio y la magnitud del recorte dependerá del resultado del G20.

De manera, que cabe preguntarse: ¿qué se puede esperar?, ¿cuál podría ser el resultado más probable y, ¿cuál la reacción del mercado?

Hemos identificado 3 escenarios potenciales:

·        Escenario A. Un alto el fuego (suspensión de los aranceles adicionales): ambas partes acuerdan una tregua (por un período fijo o no). Se reanudan las negociaciones comerciales.

·        Escenario B. Un acuerdo (gradual): ambas partes acuerdan alcanzar una solución mutuamente satisfactoria con la eliminación gradual de una parte o la mayor parte de todos los aranceles existentes.

·        Escenario C. Aumento de la tensión: Las negociaciones comerciales fracasan. EE.UU. podría imponer nuevos aranceles a una parte o a la totalidad de los 300.000 millones de dólares restantes de las importaciones chinas en el tercer trimestre. La guerra comercial se intensifica.

Un acuerdo que satisfaga a ambos países sigue siendo, en nuestra opinión, poco probable en este momento. Descartamos esta posibilidad, que consideramos demasiado optimista. Pero si fuera el caso, la reacción del mercado podría ser muy positiva, con un fuerte repunte de los activos de riesgo (mercados de renta variable, tanto de mercados emergentes como de mercados desarrollados, crédito high yield ), junto con un fuerte aumento de las rentabilidades básicas, ya que los inversores reevaluarán sus puntos de vista sobre los polémicos mensajes formulados por los Bancos Centrales. El mercado de renta variable chino y los activos de mercados emergentes serían los que más se beneficiarían.

El resultado más probable es un “alto el fuego”o tregua, ya que ambas partes han expresado su deseo de reanudar las conversaciones. EE.UU. acuerda suspender los aranceles adicionales y reiniciar las negociaciones. Este resultado seguiría siendo favorable al mercado, pero está bastante descontado por el mercado. La bolsa de EE.UU. está cerca de su máximo histórico. Por lo tanto, creemos que el mercado podría reaccionar positivamente, aunque la reacción podría ser atenuada. No prevemos un fuerte repunte en los mercados de renta variable desarrollados. Debería proporcionar más alivio, principalmente para los activos de emergentes y probablemente beneficiaría a los nombres comerciales más sensibles que han sufrido y han tenido un rendimiento inferior durante las últimas semanas. Se espera que los principales bonos del Estado registren ventas inicialmente durante un corto período de tiempo.

Sin embargo, no podemos excluir el escenario “Aumento de la tensión” que implicaría un fracaso en las negociaciones. EE.UU. seguiría presionando a China mediante la imposición de nuevos aranceles. Serían muy malas noticias y la confianza de las empresas se deterioraría más rápidamente, arrastrando a la economía mundial. Este escenario sería muy arriesgado para los mercados e implicaría un período más prolongado de incertidumbre. Todos los activos de riesgo caerían bruscamente y los activos refugio se recuperarían con fuerza (principalmente los treasuries y el oro), ya que los mercados se verían afectados por una guerra comercial y una recesión mundial en los próximos meses.  Pensamos que éste es el escenario menos probable, porque tendría un impacto económico negativo muy fuerte para ambos países y para las perspectivas de crecimiento económico mundial.

Dicho esto, somos prudentes antes de esta reunión, ya que es muy difícil predecir un resultado político. Pero, si la guerra comercial se intensifica, el crecimiento mundial se reduciría en aproximadamente 70 puntos básicos, según el consenso de los macroeconomistas.

Neil Dwane, estratega global de Allianz Global Investors

Parece cada vez más improbable que Estados Unidos y China alcancen un acuerdo amistoso para poner fin a su actual conflicto comercial. Si las tensiones entre los dos países continúan aumentando, podríamos presenciar el fin de un período de globalización de décadas de duración, con varias implicaciones importantes para los inversores.

  • Creemos que hay buenas razones para que los líderes de Estados Unidos y China eviten retroceder en su actual disputa comercial.
  • El aumento de los aranceles estadounidenses a las importaciones puede elevar la inflación, lo que podría obligar a la Fed a elevar los tipos, subiendo el precio del dólar estadounidense, pero golpeando las expectativas de crecimiento de los Estados Unidos.
  • El uso del dólar como un arma económica puede hacer que la moneda se fortalezca en el corto plazo; esto podría socavar su atractivo como la moneda de reserva mundial en un horizonte más a largo plazo.
  • China podría tomar represalias con una política de «no comprar a Estados Unidos», afectando los beneficios corporativos de los Estados Unidos durante las próximas décadas y negando el acceso de las empresas estadounidenses a cadenas de suministro clave con base en China.
  • Es probable que los países de todo el mundo se vean presionados para tomar partido por alguna de las partes en disputa, lo que se traducirá en un mundo cada vez más polarizado.
Claudia Calich, gestora del fondo M&G (Lux) Emerging Markets Bond

¿Cuáles son las posibles repercusiones para el mercado de la reunión entre EE. UU. y China durante el G-20? ¿Cuáles serán los diferentes desenlaces?

Existen diversos desenlaces posibles, desde el más pesimista (el anuncio de que las negociaciones han finalizado y de que se impondrán aranceles de forma inminente a un elenco adicional de importaciones chinas, sumado a la posible inclusión de más empresas a la lista negra de la Administración estadounidense) al más optimista. Este último contempla que se realicen progresos notables en las negociaciones y que no se prevea la imposición de aranceles adicionales, además de dar a entender que los aranceles actuales podrían revertirse. A medio camino entre estas dos hipótesis, cabe la posibilidad de que las negociaciones se prorroguen durante algunos meses más, sin que se proponga la aplicación de aranceles o vetos a empresas concretas hasta que se supere la nueva fecha límite. En términos de consecuencias, la hipótesis más pesimista se traduciría en una mayor debilidad de las divisas emergentes y en la ampliación de los diferenciales de los bonos. Por su parte, la hipótesis contraria conllevaría un repunte considerable de las divisas emergentes, un ajuste de los diferenciales y un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, dado que los mercados dejarían de descontar parte de los recortes de tipos que se espera que lleve a cabo la Fed.

Últimos cambios en el posicionamiento del fondo M&G (Lux) Emerging Markets Bond

Redujimos el riesgo de algunas de nuestras posiciones en deuda corporativa china hace unos meses, dado que los diferenciales se han estrechado hasta situarse en niveles que ya no consideramos interesantes, y hemos reinvertido los beneficios en otras clases de activos emergentes, incluidos aquellos de Europa oriental y del África subsahariana. En caso de que tenga lugar el peor de los escenarios, resulta importante disponer de un posicionamiento defensivo, aunque el mercado ya está descontando bastantes malas noticias, por lo que no esperamos una acentuación de la debilidad a corto plazo en caso de que se materialice la hipótesis intermedia.

Agnieszka Gehringer, analista senior del Instituto Flossbach von Storch

Los flujos comerciales entre EEUU y China han disminuido significativamente desde que comenzó la guerra comercial a principios de 2018. Sin embargo, esto tuvo un impacto menor en los flujos comerciales generales de EEUU, que se mantuvieron relativamente estables durante el mismo período (Fig. 1). Finalmente, el impacto directo en el crecimiento del cambio en los flujos comerciales es muy poco significativo, ya que la contribución de las exportaciones netas al crecimiento del PIB es relativamente pequeña.

Sin embargo, la incertidumbre permanece. En primer lugar, es probable que otros factores, como las nuevas sanciones contra Irán y las tensiones geopolíticas en general, echen leña al fuego y contrarresten cualquier alivio en el frente comercial. En segundo lugar, un acuerdo comercial tendría que garantizar una paz duradera para lograr un cambio en las expectativas económicas. Finalmente, no se sabe con seguridad hasta qué punto finalmente el gobierno chino estaría dispuesto a cooperar en un acuerdo que principalmente serviría para respaldar los resultados de las encuestas de Trump. Después de todo, las guerras comerciales pueden no ser tan fáciles de ganar como cree el presidente Trump.

Volker Schmidt, gestor senior de ETHENEA

En la cumbre del G20 que se celebrará hoy y mañana en Osaka, el evento más importante desde el punto de vista económico, es probablemente la reunión entre el presidente estadounidense Trump y su homólogo chino Xi. A principios de junio, los mercados tenían poca confianza en que el conflicto comercial entre los dos países se aliviara en un futuro próximo. Peor aún, se consideró probable que se aplicaran aranceles adicionales. Sin embargo, justo antes de esta cumbre, los mercados se han vuelto cada vez más optimistas en cuanto a la posibilidad de evitar la imposición de nuevos aranceles y de que estos dos rivales se acerquen más a la consecución de un acuerdo sobre nuevos principios comerciales.

Compartimos en cierta medida este optimismo, pero nos preocupa que los mercados financieros ya hayan cotizado demasiadas noticias positivas. Dado que el S&P 500 ha ganado más de un 6% desde principios de mes, recientemente hemos reducido nuestra exposición a renta variable, ya que esperamos que los mercados no sean capaces de sostener estas recientes ganancias. Si bien creemos que habrá una tregua entre los rivales comerciales, esperamos que el camino hacia una solución duradera sea largo y con reveses temporales. Ambos países seguirán luchando por un papel más importante en el comercio mundial. Es probable que todo esto conduzca a un crecimiento lento pero constante de la economía mundial, lo que también reducirá la necesidad de activos refugio, por lo que hemos reducido nuestra exposición al oro y cubierto parcialmente nuestras inversiones denominadas en USD contra una depreciación del dólar frente al euro. Seguimos favoreciendo el crédito corporativo, ya que los bonos deberían beneficiarse aún más del apoyo del banco central.

A&G Banca Privada

La próxima cumbre del G20 en Osaka (28 y 29 de junio), pondrá la lupa sobre Trump y Xi, presentando una oportunidad de relajar las tensiones tras el cierre de las negociaciones hace seis semanas. La entrada en vigor o no de la siguiente ronda de aranceles tendría importantes implicaciones económicas y también políticas, porque China previsiblemente adoptaría medidas de represalia. En el escenario positivo (freno de aranceles y negociaciones en curso) tendrá relevancia el horizonte temporal que puedan plantear, sobre todo de cara a la capacidad que puedan tener las compañías durante la campaña de resultados 2T19 para presentar expectativas más positivas de futuro.