¿Qué pasaría si ocurriera un Brexit «duro»?

  • 30-08-2019

  • 12 minutos

Reino Unido continúa siendo el centro de todas las miradas. Con un Brexit estancado, los indicadores principales macro siguen empeorando, por lo que surgen dudas sobre las perspectivas de crecimiento e inflación para el país europeo. Además, parece que Boris Johnson cada vez tiene más claro que el 31 de Octubre saldrán de la Unión Europea, con o sin acuerdo.

Ante esta situación, las gestoras TwentyFour AM, Vontobel AM, Aberdeen Standard Investments, Schroders y AXA Investment Managers explican su visión sobre los distintos escenarios posibles, destacando que, probablemente, el acuerdo del Brexit se posponga de nuevo para 2020.

Comentario de Dillon Lancaster, Optimización de la cartera TwentyFour AM

Una prórroga del Parlamento

Esta semana la Reina de Inglaterra ha aprobado la solicitud del Primer Ministro, Boris Johnson («Bojo»), para suspender el Parlamento del 10 de septiembre al 14 de octubre. Esto significa que cuando los diputados regresen de las vacaciones de verano el próximo martes, podrían disponer de sólo cuatro días en el Parlamento antes de que se vuelva a suspender. El Gobierno ha argumentado que esta decisión sigue los procedimientos: de media un periodo parlamentario dura un año y luego se suspende antes de que el discurso de la Reina de comienzo a otro; El actual ha durado dos años y es necesario que se inicie otro para que el Gobierno pueda esbozar su programa, así como restablecer las cuotas para determinados mecanismos, como los proyectos de ley de los miembros privados.

Como era de esperar, los partidos de la oposición han estallado en furia, argumentando que la duración de la suspensión, que es un poco más larga de lo habitual, es una afrenta a la democracia y un intento deliberado de impedir que el Parlamento pueda opinar sobre Brexit.

¿Qué implicaciones tiene realmente esta suspensión para Brexit?

Todavía existe la posibilidad de que la oposición pueda aprobar un proyecto de ley que bloquee una salida de la Unión Europea sin acuerdo antes de la suspensión del Parlamento, sin embargo, el tiempo está obviamente en contra de ellos. También se ha sugerido que la suspensión parlamentaria podría anularse en los tribunales la semana próxima. Si estas opciones fracasan, la oposición podría verse obligada a convocar una votación de censura en el Gobierno, posiblemente tan pronto como el 4 de septiembre. Sin embargo, es difícil predecir el resultado de esta votación, ya que para que saliera adelante, los disidentes conservadores podrían tener que votar en contra de su propio Gobierno y, en esencia, podría abrir la puerta a un Gobierno dirigido por el laborista Jeremy Corbyn. Además, durante el último mes el líder de la oposición ha eliminado esta amenaza, lo que indica que no está seguro de tener los números para ganar.

Si se aprueba una moción de censura, hay un período de 14 días en el que el Primer Ministro o cualquier otro diputado puede intentar convencer a la Reina de que cuenta con la confianza de una mayoría en el Parlamento. El Primer Ministro puede ser capaz de rescatar a una mayoría; Jeremy Corbyn ha ofrecido formar un Gobierno de Unidad Nacional; o los diputados restantes pueden unirse en torno a una figura como Ken Clarke. Si lo hacen, este grupo puede gobernar hasta que se celebren elecciones generales en 2022. Una vez más, aunque ha habido un considerable retroceso de los diputados que apoyan un Gobierno dirigido por Corbyn, la idea de una figura ‘neutral’ como Ken Clarke es una incógnita en términos de los apoyos que podría reunir.

Sin embargo, si no hay mayoría en este período, se convocarán elecciones generales y si se celebran después del 31 de octubre, el Reino Unido podría salir de la UE sin ningún acuerdo. Este es el gran dilema para los que quedan – podrían derrumbar el Gobierno debido al temor de un Brexit sin acuerdo, sólo para luego causar un Brexit sin acuerdo…. ¡y ahí está el dilema!

La esperanza del Primer Ministro es que no se apruebe ninguna ley que bloquee un Brexit sin acuerdo y que evite o le haga ganar un voto de desconfianza. Esto le dejaría «sin grilletes» para negociar con la UE en el período previo a la cumbre del Consejo del 17 de octubre. Entonces podría volver como un héroe con un acuerdo que pueda ser aprobado en el Parlamento.

Si esto no se aprueba, entonces todo el mundo vuelve al tiovivo, y el Parlamento obliga al Primer Ministro a pedir una prórroga de la UE más allá del 31 de octubre, como hizo con Theresa May en marzo.

¿Qué implica esto en cuanto a las posibilidades de que se produzca un Brexit sin acuerdo?

Bueno, dados los múltiples resultados alternativos descritos anteriormente, la probabilidad de una salida no negociada no ha aumentado necesariamente de manera significativa. La sensación de que Boris Johnson quiere llegar a un acuerdo; dividir al Parlamento y al país al no llegar a ningún acuerdo sólo aumentaría las posibilidades de que su estancia en el número 10 de Downing Street sea una de las más cortas de la historia, y más memorable sólo por las razones equivocadas.

¿Tiene el «Bojo» las habilidades necesarias para llevar a cabo este tipo de políticas arriesgadas? Lo sabremos muy pronto.

Comentario de Eoin Walsh, gestor de TwentyFour AM

La libra esterlina es, obviamente, el primer instrumento que recibe el impacto de la decisión de suspender el parlamento británico, pero ya ha sido golpeada con bastante fuerza este año. La divisa ha caído más de un 8% frente al dólar estadounidense desde sus máximos de este año, y más de un 6% frente al euro. También es una forma muy líquida, simple y barata de posicionar una operación contra el Reino Unido si cree que es probable que el resultado final de esta situación sea un brexit sin acuerdo. Es casi seguro que la libra esterlina se verá afectada de nuevo si hay un Brexit duro, pero también podríamos ver un fuerte retroceso si se llega a un acuerdo. Dado que es probable que el BCE vuelva a recortar los tipos de interés, el euro tampoco se encuentra en terreno firme.

Los bonos soberanos británicos (gilts) han tenido un buen comportamiento en lo que va de año, en parte impulsados por un el giro global hacia la calidad en los bonos, pero también sin duda como resultado de los acontecimientos que se han ido produciendo en el parlamento del Reino Unido y el aumento de las expectativas de que un Brexit duro podría convertirse en realidad el 31 de octubre.

La cuestión de cuál es el riesgo más obvio de tener gilts en cartera dependerá de si el gobierno de Boris Johnson se viene abajo y toma el control un gobierno dirigido por los laboristas. Los bonos soberanos británicos podrían seguir funcionando como activos libre de riesgo, pero si se pusiera en marcha un programa de endeudamiento importante -algo muy probablemente bajo un ejecutivo laborista- podría ejercer presión sobre estos títulos. Además, un brexit sin acuerdo o un gobierno del Partido Laborista podría dar lugar a que los inversores extranjeros vendieran los gilts que tienen en cartera. Por lo tanto, como una clase libre de riesgo, podría haber mejores clases de productos a considerar, tales como los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. El impacto sobre el crédito en libras esterlinas ha sido relativamente moderado tras la noticia de la suspensión del Parlamento. Ya existe una prima por el Brexit desde el referéndum – probablemente habría más volatilidad si al final se produjese un Brexit sin acuerdo, pero la reacción ha sido moderada hasta ahora-. Aunque las medidas del Primer Ministro parecen agresivas, también es cierto que parecío encontrar un terreno común con los líderes europeos cuando se reunieron la semana pasada, y creemos que le gustaría encontrar una solución al estancamiento y, en última instancia, llegar a un acuerdo. Todavía no es seguro un Brexit sin acuerdo.

Comentario de Aberdeen Standard Investments

Reino Unido se está preparando para abandonar la Unión Europea el 31 de octubre. Bajo el liderazgo del nuevo primer ministro, Boris Johnson, las perspectivas de un brexit “sin acuerdo” –antes visto por muchos como un escenario impensable- se ha convertido en una posibilidad real. Las preguntas que surgen son: ¿qué pasaría si Reino Unido se quedase fuera de la UE? ¿Qué podría significar esto para los inversores?

Para responder a la primera cuestión resulta útil volver la vista atrás. De hecho, una característica clave de nuestro conjunto de herramientas de gestión del riesgo es su capacidad para poner a prueba nuestras carteras en momentos tanto reales como simulados. En los últimos meses, hemos incluido análisis para diferentes escenarios de un brexit “sin acuerdo”.

¿En qué se traduce esto en la práctica?

Tras la inesperada victoria (52%-48%) a favor de salir de la UE en junio de 2016, el sentimiento hacia Reino Unido se volvió fuertemente negativo. Tanto los mercados de acciones británicos como al libra se hundieron y vimos cómo las empresas con un fuerte sesgo doméstico fueron vendidas de forma masiva, sobre todo los constructores de vivienda. Las acciones de compañías aéreas, automovilísticas y bancos también se vieron bajo presión. En los años transcurridos, el sector minorista se ha visto afectado por la caída de la confianza de los consumidores, una situación agravada por el inexorable aumento del comercio electrónico.

Sin embargo, también hemos visto ganadores en términos relativos dentro del mercado. Las mega-caps y los títulos defensivos (como por ejemplo el consumo básico) se comportaron bien dado que los inversores buscaron activos refugio. Las empresas capaces de ofrecer una fuente de ingresos diversificada y con poca volatilidad han sido muy apreciadas en los últimos tres años. Asimismo, aquellas entidades que obtienen buena parte de sus ingresos en el extranjero, como es el caso de las compañías de gas y petróleo y mineras, contaron con el favor de los inversores. Esto se debe sobre todo a dos motivos. Por un lado, el éxito de sus operaciones no depende generalmente de la situación doméstica en Reino Unido. Por otro, una libra débil hace que sus ingresos cosechados en el extranjero valgan más cuando los convierten a libras.

¿Y qué pasaría si se diese un brexit “duro”?

A pesar de que nos resulta imposible predecir el resultado de un brexit “duro”, parecería lógico pensar en un escenario similar al que hemos descrito antes. Sin duda, la agitación social sería fuerte. Una vez más, los títulos con exposición doméstica serían los más afectados por las ventas, mientras que las empresas con sesgo internacional y defensivas probablemente se comportarían mejor.

Sin embargo, como inversores, es nuestra labor mirar más allá del ruido a corto plazo y ser capaz de ver el escenario a largo plazo. Esto también significa que debemos sentirnos cómodos con el riesgo a nivel de compañías que asumimos en nuestras carteras.

Tomemos como ejemplo el caso de los constructores residenciales. Es probable que sus precios de cotización cayesen abruptamente si Reino Unido abandonase rápidamente la UE, aunque esto también traería consigo oportunidades. No olvidemos que los fundamentales de este tipo de empresas siguen intactos. Muchas compañías cuentan con sólidos balances y están gestionadas por equipos directivos que combinan talento y dilatada experiencia. Reino Unido cuenta con un mercado de suelo benigno al mismo tiempo que existe una necesidad cada vez mayor de construir más casas. Estos factores seguirán estando ahí, con independencia del brexit.

Esto no quiere decir que no habrá bajas en el camino. Como ya hemos podido comprobar, el sector minorista se está viendo impactado por la incertidumbre en torno al brexit. Un desenlace sin acuerdo, con el consiguiente debilitamiento de la libra, añadiría más presión en los costes de los comercios así como de aquellas empresas que compran bienes a nivel internacional. De igual forma, los problemas de suministro podrían afectar a las empresas farmacéuticas y, dentro de otro orden de cosas, son muchos los agricultores que han expresado su preocupación ante la posibilidad de que la OMC establezca aranceles.

Conclusiones finales…

Por supuesto, estos planteamientos están asumiendo que el brexit y que el “no acuerdo” son inevitables. Johnson ha dicho que Reino Unido va a abandonar la Unión el 31 de octubre sí o sí, aunque hay todavía encima de la mesa muchas posibles eventualidades que podrían hacer que el brexit se vuelva a posponer. Un grupo de políticos se ha comprometido en el parlamento a bloquear un “no acuerdo” a toda costa. Aunque es poco probable, el brexit en sí mismo podría suspenderse si se revocase el artículo 50. Dicho de otro modo, al igual que con el referéndum, nada está garantizado.

Curiosamente, cualquiera de estos resultados podría dar lugar a una subida en las bolsas británicas. De hecho, las valoraciones de muchos títulos domésticos están en tal nivel que si se produjese una corrección abrupta, el flujo de noticias no necesitaría volverse positivo, sino simplemente menos negativo. Por tanto, los inversores que tienen títulos domésticos en el actual escenario de incertidumbre se verían recompensados.

Pase lo que pase, estaremos muy pendientes del mercado en los próximos meses. Como inversores activos, esto significa estar especialmente atentos a la evolución de los riesgos y oportunidades a medida que se presentan.

Comentario de Azad Zangana, estratega senior para Europa de Schroders
Logo de Schroders

El Reino Unido registró la mayor caída de PIB entre los grandes Estados miembros de la UE en el segundo trimestre. La economía se contrajo un 0,2% tras un primer trimestre razonablemente fuerte con un crecimiento del 0,5%. Como habíamos predicho, la acumulación de inventarios a principios de año antes de la fecha límite original del Brexit de marzo no pudo mantenerse. De hecho, los inventarios cayeron en el segundo trimestre, lo que provocó una importante ralentización de la actividad. Dado que el Gobierno aún tiene previsto abandonar la UE, es probable que los inventarios vuelvan a aumentar en el segundo semestre del año. Esto debería ser suficiente para evitar una recesión técnica.

Johnson ha hecho de los preparativos para un Brexit sin acuerdo la máxima prioridad del gobierno

Desde nuestra última actualización de previsiones, la ex primera ministra Theresa May fue reemplazada por Boris Johnson, más a favor de un Brexit duro. Su primera medida fue la selección de su nuevo gabinete de ministros, que se presuponen a favor de apoyar su estrategia de abandonar la UE el 31 de octubre de 2019, con o sin un acuerdo. Desde entonces, Johnson ha hecho de los preparativos para un Brexit sin acuerdo la máxima prioridad del gobierno. Ha enviado comunicaciones simbólicas a Bruselas y a otras capitales europeas para exigir cambios en el Acuerdo de Retirada. Sin embargo, el gobierno sabe que es poco probable que las demandas específicas hechas en torno a la llamada «barrera de contención irlandesa» sean fructíferas.

La caída precipitada de la libra sugiere que los inversores están descontando una mayor probabilidad de que el Reino Unido abandone la UE sin llegar a un acuerdo. Podemos medir la probabilidad de tal evento utilizando los mercados de apuestas. Según Betfair, desde nuestra última actualización de perspectivas, existe ahora una probabilidad muy alta de que el gobierno se enfrente a un segundo voto de confianza (89%). De hecho, se están celebrando conversaciones entre el Partido Laborista y otros partidos de la oposición y, según algunas informaciones, también con algunos rebeldes del propio Partido Conservador.

Si la oposición convoca una segunda votación después de las vacaciones de verano a principios de septiembre y tiene éxito, entonces habrá 14 días para que se forme una nueva coalición o para que el gobierno actual cambie su política para recuperar la confianza de la Cámara de los Comunes. A falta de estas opciones, se celebrarían elecciones generales, pero éstas podrían tener lugar después de la fecha límite del Brexit, el 31 de octubre. Esto significa que para que la oposición garantice un Brexit sin acuerdo, ambos deben ganar la votación, luego formar una coalición que dure lo suficiente para solicitar una prórroga de la UE o revocar el artículo 50.

Según los datos de apuestas de Betfair, el riesgo de un Brexit sin acuerdo ha aumentado, del 19% en mayo al 40% en agosto. Sin embargo, esto también sugiere que la mayoría de los participantes del mercado siguen sin contemplar un Brexit sin acuerdo como el resultado más probable en 2019. De hecho, existe una apuesta en Betfair en la que se plantea la cuestión de si el Reino Unido abandonará la UE el 31 de octubre o antes de esa fecha. La probabilidad de salir para Halloween es del 48%, por lo que se sigue dando más probabilidades a que haya un retraso.

Finalmente, la probabilidad de un segundo referéndum antes de 2020 ha bajado a sólo el 4%, mientras que la probabilidad de revocar el Artículo 50 ha bajado al 22%, según los datos de Betfair.

Las perspectivas para el Brexit siguen siendo muy inciertas

Al realizar nuestras previsiones de crecimiento, inflación y tipos de interés para Reino Unido, somos cautos. Anteriormente habíamos supuesto que el Reino Unido saldría el 31 de octubre de 2019 con un acuerdo para entrar en un período de transición. Ahora suponemos que se solicitará una prórroga hasta finales de marzo de 2020 para permitir que se trabaje más en el Acuerdo de Retirada. Prevemos que se llegará a un acuerdo que permita a Reino Unido entrar en un período de transición que probablemente durará hasta 2021.

Según las previsiones, esto significa que la debilidad de la inversión empresarial persistirá durante otros cinco meses. Es probable que el consumo de los hogares siga una tendencia sólida, pero con una mayor volatilidad a medida que los hogares aumenten y disminuyan sus inventarios antes y después de la fecha límite de octubre y después de la de marzo. En cuanto a los inventarios, es probable que las empresas y el gobierno sigan un patrón similar.

Nuestras previsiones para el crecimiento del PIB se han reducido del 1,4% al 1,1% en 2019 y del 1,4% al 1% en 2020.

En cuanto a la inflación en el Reino Unido, hemos revisado nuestra previsión a la baja del 2% al 1,8% para 2019, y del 2,3% al 1,9% para 2020. La reducción de los precios del petróleo tiene por objeto reducir la inflación energética, mientras que un crecimiento más débil del PIB debería actuar como un freno a las presiones inflacionistas internas. La reciente debilidad de la libra esterlina contribuirá a reducir los factores de desinflación mencionados a corto plazo. Sin embargo, nuestra suposición de un Brexit con acuerdo en 2020 significa una apreciación de la libra esterlina, que finalizará en 2020 con un aumento de alrededor del 6% sobre una base comercial ponderada.

El Banco de Inglaterra espera a contar con más certeza sobre el Brexit

A pesar de la preocupación por la salud de la economía mundial y, de hecho, por los malos resultados del Reino Unido, el Banco de Inglaterra (BoE) se niega a cambiar su rumbo. El BoE continúa advirtiendo de la necesidad de elevar los tipos de interés gradualmente, especialmente a medida que la inflación salarial continúa acelerándose y el desempleo se mantiene cerca de los niveles más bajos desde la década de 1970.

Dado que nuestra previsión de referencia parte del supuesto de que el Brexit tendrá lugar a finales del primer trimestre del próximo año con un período de transición, suponemos que el BoE mantendrá su política sin cambios hasta entonces. Prevemos que el Banco eleve los tipos de interés al 1% en agosto de 2020 y permanecerá en espera durante el resto del año. Sin embargo, en un escenario sin acuerdo, esperamos que el Banco reduzca los tipos de interés hasta casi cero. Esperaría hasta que los datos empeoren primero para evitar acusaciones de causar pánico, pero finalmente intervendría para apoyar la demanda.

Entre tanto, los inversores están atentos a la posibilidad de que se produzca un voto de confianza en el gobierno y de que éste tenga éxito o no.

Comentario de Gilles Moëc, economista jefe en Axa Investment Managers

Estos últimos días, en torno a las cuestiones de Brexit, había aparecido un sentimiento de «distensión», después de las reuniones de Boris Johnson con Angela Merkel y Emmanuel Macron que, al menos superficialmente, apuntaban a la posibilidad de un acuerdo de última hora sobre Brexit. Los ruidos de hoy sobre la posibilidad de «cerrar» el parlamento hasta unos pocos días antes de la fecha límite del 31 de octubre, por el contrario, plantean la posibilidad de un «no acuerdo», con la libra esterlina compensando gran parte de sus recientes ganancias.

Nuestro punto de vista fundamental no ha cambiado: es poco probable que un resultado positivo sobre Brexit -como un «acuerdo», una prórroga o incluso un segundo referéndum- pueda tener lugar sin que el Reino Unido -y los activos del Reino Unido- hayan sufrido primero un recrudecimiento de su actual sentimiento de crisis. No está del todo claro desde el punto de vista constitucional que los diputados que se niegan a aceptar un «no acuerdo» puedan imponer su punto de vista al Gobierno dentro de los plazos actuales, al igual que tampoco está claro si bastaría con cambiar el «mecanismo de protección» para que el ala euroescéptica del partido conservador apoye un nuevo «acuerdo» patrocinado por Boris Johnson.

Pueden ser necesarias nuevas elecciones antes de cualquier aclaración final, y dado el sistema electoral británico «first past the post» y la actual dispersión del electorado, la incertidumbre sería muy alta.