¿Qué perspectivas en la asignación de activos para 2019 sostiene PIMCO?

  • 15-02-2019

  • 4 minutos

A medida que la expansión económica se acercaba a su fin y la volatilidad aumentaba a lo largo de 2018, el consenso pasó de considerar probable la continuidad de la expansión estadounidense en el futuro próximo a creer que nos hallamos en sus compases finales.

Sin embargo, una brusca corrección a finales de año, que hizo que los mercados de renta variable de Estados Unidos (S&P 500) retrocedieran un 19% desde la cota máxima alcanzada en septiembre, obligó a los inversores a considerar si se trataba del final de la expansión o si no era más que una acusada corrección propia de las fases avanzadas del ciclo que ha dado lugar a oportunidades de compra tácticas.

La economía sigue inmersa en las fases avanzadas del ciclo, no en un final de ciclo

En nuestra opinión, la economía sigue inmersa en las fases avanzadas del ciclo, no en un final de ciclo. Sin embargo, esto exige un enfoque de inversión sustancialmente distinto al que ha prevalecido durante los 10 últimos años, que en general consistía en asumir apalancamiento y maximizar las posiciones largas en cada clase de activos, puesto que las asequibles valoraciones iniciales combinadas con el apoyo de los bancos centrales y la continuidad de la globalización y las mejoras en la eficiencia impulsaban al alza los precios de los activos. En estos momentos, muchos de esos factores están invirtiéndose y, como suele suceder en las fases avanzadas del ciclo, debemos ser más selectivos y prudentes con nuestras inversiones.

Ya mencionamos esta transición de las fases avanzadas del ciclo en nuestras Perspectivas en la asignación de activos 2018, «Plan de acción», y recalcamos diversos riesgos asociados, entre los que se incluyen una mayor volatilidad de mercado y correlaciones menos estables entre acciones y bonos, que se han materializado.

El resultado de estos riesgos se manifestó en descensos en los mercados de distintas clases de activos en 2018: la renta variable (S&P 500) perdió un 4,4%, las materias primas (índice Bloomberg Commodities) retrocedieron un 11,3% y la renta fija (índice Bloomberg Barclays U.S. Aggregate) se mantuvo átona.

Sin embargo, cabría esperar niveles más elevados de volatilidad en la fase postrera del ciclo, en especial a causa de la desaceleración del crecimiento y los reducidos niveles de apoyo monetario en las principales economías del mundo. De hecho, desde la guerra, el número de correcciones no recesionistas registradas por los mercados de renta variable, aunque menos graves y de duración más breve, en realidad superan en número a las correcciones recesionistas sufridas por los mercados de renta variable (véase el gráfico 1).

Opiniones sobre clases de activos

En conjunto, puesto que creemos que estamos en las fases avanzadas del ciclo, nuestra opinión principal es que debemos seguir invirtiendo, pero nos mostramos prudentes y preferimos valores que, dentro de las diferentes clases de activos, ofrezcan una calidad y una liquidez más elevadas. Mantener posiciones suficientes en equivalentes de efectivo (que ahora ofrecen rentabilidades reales positivas en Estados Unidos) seguramente permitirá a los inversores capitalizar oportunidades idiosincrásicas que surjan cuando la volatilidad del mercado provoque que las valoraciones rebasen los fundamentales, como pudimos ver en el cuarto trimestre.

A continuación, presentamos un resumen de nuestras opiniones acerca de las principales clases de activos:

Renta variable

Prevemos que la volatilidad seguirá haciendo mella en el apetito de los inversores por la renta variable en 2019 y, por tanto, seguimos privilegiando la liquidez con una asignación modestamente infraponderada a la renta variable defensiva de alta calidad. Preferimos valores de renta variable de gran capitalización y estadounidenses en detrimento de la renta variable internacional de pequeña capitalización y de mercados desarrollados.

Renta fija

Si bien todavía creemos que la renta fija brinda un atractivo factor de diversificación del riesgo en las carteras, preferimos la duración de bajo riesgo a medida que nos aproximamos a la parte final del ciclo. Por tanto, apostamos por la duración estadounidense frente a la británica y la japonesa, así como frente a determinada duración europea.

Crédito

En vista de nuestra opinión respecto de las fases avanzadas del ciclo, anticipamos que el crédito corporativo cosechará una rentabilidad deslucida el próximo año. Dentro del crédito corporativo, preferimos los bonos a más corto plazo de emisores de alta calidad, especialmente de sectores defensivos y no cíclicos, lo que está en consonancia con nuestro tema de calidad y liquidez. Mostramos recelo con respecto a los préstamos apalancados habida cuenta del excedente de emisiones de préstamos apalancados de baja calidad. Seguimos privilegiando los bonos de titulización hipotecaria («MBS») no emitidos por agencias, puesto que siguen siendo una alternativa de alta calidad relativamente estable en comparación con el crédito corporativo. También nos reservamos algo de «munición» para aprovechar oportunidades concretas que, en nuestra opinión, presentan atractivas características de rentabilidad/riesgo.

Activos reales

Desde una perspectiva histórica, los activos reales suelen rendir bien en las fases avanzadas del ciclo; sin embargo, esa relación se ha vuelto menos estable en los últimos periodos. Dicho esto, todavía consideramos los activos reales como una cobertura efectiva contra la inflación al alza (o las sorpresas inflacionistas) y también como elemento diversificador de la cartera y, por tanto, mantenemos una modesta asignación a lo que, en nuestra opinión, son oportunidades atractivamente valoradas, entre las que se incluyen los valores del Tesoro en Estados Unidos protegidos contra la inflación («TIPS») y las «master limited partnerships» («MLP») situadas en las fases intermedias del proceso productivo («midstream»).

Divisas

Nuestra opinión sobre las divisas tiene varios matices, y prevemos que las oportunidades de alfa más importantes surgirán fuera de las divisas principales. Actualmente, nuestro posicionamiento en el dólar estadounidense (USD) frente a las otras divisas principales es casi neutral, y trataremos de aprovechar oportunidades idiosincrásicas en los mercados emergentes a medida que vayan apareciendo. Esperamos que persistan las presiones bajistas sobre el yuan chino (CNY) y, por ende, también conservamos posiciones cortas en divisas asiáticas frente al USD.