¿Qué será de la nieve en el futuro?

  • 22-03-2019

  • 4 minutos

Los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que se recuerda en los registros, y 2018 no ha sido menos. Para los aficionados a los deportes de nieve, las perspectivas a largo plazo no parecen positivas a priori.

Las estaciones continúan experimentando enormes fluctuaciones en las precipitaciones de nieve, y algunas todavía registran récords históricos. En Suiza, por ejemplo, enero de 2018 fue uno de los más blancos que se recuerdan. Pero apenas un año antes, a finales de 2016, la región suiza de Jungfrau –con las estaciones clásicas de Mürren, Wengen y Grindelwald– experimentó el mes más seco desde que comenzaran a realizarse mediciones hace más de un siglo.

Un crecimiento de extremos climáticos es lo que provoca la tendencia hacia temperaturas más altas, afirman los científicos. Otra señal clara es el rápido descenso del tamaño de los glaciares.

Descenso de cantidad y mercado voluble

A pesar de esto, las estaciones de esquí de todo el mundo están respondiendo con rapidez, tomando medidas innovadoras para cambiar el modo en que gestionan sus recursos y amplían su oferta para respaldar el futuro a largo plazo de estos lugares tan preciados.

Ya en 2006, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) arrojó devastadoras previsiones. La organización financió un gran estudio sobre el cambio climático que, entre otras conclusiones, pronosticó que las temporadas de esquí se acortarían, que la precipitaciones de nieve serían menos predecibles, y que las áreas con menor altitud se verían afectadas más pronto que las de mayor elevación.

A partir de estas informaciones, las estaciones de esquí han extendido la práctica de snow farming, o cultivo de nieve, que responde a una doble presión sobre los operadores de estaciones de esquí: la perspectiva de descenso de la cantidad de nieve y un mercado cada vez más voluble, donde el cliente potencial es capaz de comprobar instantáneamente cuánta nieve hay en las pistas a través de las redes sociales.

Snow farming en Candanchú

Básicamente, esta técnica consiste en apilar toneladas de nieve al finalizar la temporada de esquí en una zona protegida del sol, cubrirla con lonas gigantes (y a veces arena o serrín) y esperar a que pasen los meses cálidos del verano.

Un modelo de negocio similar es el de «fábricas de nieve», máquinas que generan nieve en una gran unidad articulada a partir de aire y agua, que a continuación se dispersa en las pistas con independencia de la temperatura ambiente.

Gestionar los «activos blancos»

Actualmente, una estación de esquí no puede permitirse no presentar pistas inmaculadamente blancas desde el primer día de la temporada. Por ello, hay un número creciente de estaciones que están tratando de gestionar sus «activos blancos» de forma más eficiente, recurriendo al cultivo de nieve.

«De cara a los próximos 15 o 20 años, la principal diferencia en los Alpes la marcarán probablemente los avances en la fabricación de nieve artificial, que además de usar menos agua pueden operar con temperaturas ambiente más elevadas»

«Ya existen cañones de nieve capaces de operar por encima de los cero grados, con lo que la clave será lograr abaratar su funcionamiento. En algunos lugares se está generando nieve en pleno verano, con lo que ya ha comenzado a especularse sobre la posibilidad de convertir montañas y colinas que previamente no albergaban deportes de invierno en pistas y estaciones de esquí.»


Richard Sinclair, director de la agencia de viajes de esquí SNO.co.uk.

De blanco a verde

Por lo demás, las estaciones están invirtiendo considerablemente en tecnologías verdes para convertirse en destinos con emisiones neutras de carbono. Muchas estaciones generan energía eólica o hídrica, y en algunos casos exportan la energía verde excedente a la red eléctrica.

Muchas estaciones de mayor tamaño tienen personal especializado y procedimientos medioambientales detallados para integrar la lucha contra el cambio climático en todas sus actividades. En la estación suiza de Laax, esta política se llama Green Style.

«Aunque gran parte de nuestra área de esquí está actualmente asegurada de nieve por encima de los 2000 metros sobre el nivel del mar, ya estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático, y las temporadas de invierno son cada vez más cortas»

«Por este motivo, queremos convertirnos en un destino turístico abierto los 365 días del año».


Reto Fry, director medioambiental de Weisse Arena Gruppe

Instalaciones para todo el año

Un factor determinante del futuro de las estaciones de montaña es su potencial de negocio veraniego. El antiguo sueño de lograr que las comunidades de montaña se conviertan en destinos más equilibrados durante todo el año parece estar haciéndose realidad.

Las estaciones de esquí están invirtiendo mucho en atracciones para todo el año, como por ejemplo tirolinas y toboganes de montaña. Asimismo, también están sacando partido a sus activos naturales –remontes hasta lugares elevados– para atraer a adeptos a la aventura durante todo el año.

Las instalaciones tienen una doble ventaja: para las estaciones, amplían su atractivo tanto en invierno como en verano; y para los visitantes, ofrecen muchas opciones adicionales para unas vacaciones de invierno más completas, no limitadas al esquí o el snowboard, con lo que tales destinos son más interesantes para grupos con gente que no practica deportes de nieve.

¿Esquí a cubierto?

Aunque muchos esquiadores consideran que los centros cubiertos ofrecen demasiado poco esquí como para tomárselos en serio, las instalaciones cubiertas han permitido a mucha gente iniciarse en los deportes de invierno cerca de donde vive y de forma asequible. En algunos países, la gente ha visto, tocado y probado la nieve por primera vez en su vida gracias a un centro de este tipo. La organización Snow365 ha calculado que más de 10 millones de personas han aprendido a esquiar de esta forma, para luego optar por la industria del esquí convencional gracias a estos centros.

Varias de estas instalaciones casi han logrado plena autosuficiencia energética con fuentes renovables, cubriendo sus enormes tejados con paneles solares. Una de las mayores, SnowWorld Landgraaf (Países Bajos), completó la instalación de 8000 paneles fotovoltaicos en su tejado a comienzos de año, uno de los mayores proyectos solares de Europa.

Las vacaciones de esquí en 2050

De este modo, todo apunta a que el futuro de las vacaciones en la nieve se verá influido por varios factores. A medida que los glaciares se deshielan y los grosores de nieve se tornan más inciertos, la expectativa es que las estaciones no dejarán de innovar para procurarse nieve en invierno.

La tecnología de generación de nieve continuará avanzando, y los sistemas de fabricación de nieve que no requieren temperaturas bajo cero elevarán más si cabe la capacidad. La nieve todavía se derretirá, pero las estaciones quizá sean capaces de producir suficiente nieve nueva para mantener abiertas sus pistas.

Por último, es probable que las estaciones de esquí sigan mirando más allá de la nieve, buscando el crecimiento de sus negocios de verano y ofreciendo una gama más amplia de opciones.

Con todo, en 2050 quizá ya no necesitemos nieve para practicar el esquí.