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¿Qué solución le queda a Turquía?

  • 20-08-2018

  • 2 minutos

El Banco Central de Turquía anunció algunas medidas el pasado lunes para intentar apoyar la divisa, pero en estos momentos no será suficiente. La única opción realista es subir drásticamente los tipos de interés. Cuanto más retrasen esta medida, más drásticas tendrán que ser esas subidas.

Hay preocupación en algunos ámbitos de que los problemas de Turquía se contagien a otros países. El mayor temor recae en los países emergentes que tienen un déficit por cuenta corriente de un tamaño similar y dependen del capital extranjero. Algunos países emergentes tienen unos abultados déficits por cuenta corriente – destacan Turquía y Argentina – aunque otros tienen una brecha más pequeña. Las preocupaciones sobre el déficit por cuenta corriente de Turquía y su dependencia del capital extranjero están bien fundadas, pero sus problemas van mucho más allá.

Combinación de problemas exclusivos de Turquía

El país se ha ido aumentando su nivel de autocracia, se ha permitido el sobrecalentamiento de su economía y no se ha llevado a cabo ninguna de las reformas que necesita; y sus instituciones, como el Banco Central, han sido continuamente socavadas. Estos problemas se han acumulado como el agua en una presa. Cuando las relaciones diplomáticas con Estados Unidos se rompieron por un intercambio de prisioneros, la presa se rompió. Ningún otro país ha tenido una plétora tal de problemas creciendo durante tanto tiempo.

Las divisas de algunos mercados emergentes han corregido recientemente pero las pérdidas de la pasada semana en parte se han dado la vuelta. Ha habido caídas en las divisas de otros mercados emergentes durante las últimas semanas, pero ha tenido que ver más con los problemas individuales de cada uno de ellos. El rublo, por ejemplo, está experimentando caídas frente al dólar por las nuevas sanciones de Estados Unidos y la fortaleza del dólar. Pero las autoridades rusas han mostrado ser extremadamente proactivas en los últimos años cuando se trata de poner en marcha políticas fiscales y monetarias prudentes en marcha de manera que se pueda asegurar a los inversores que la situación está bajo control.