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¿Le queda recorrido al S&P 500 tras el rally que experimenta desde finales de marzo?

  • 03-07-2020

  • 6 minutos

El rally que ha experimentado el S&P 500 desde las caídas de finales de marzo ha sido espectacular. En concreto, el S&P 500 se ha anotado una subida del 20% en el segundo trimestre del año, lo que le convierte en el cuarto mejor trimestre del índice desde el año 1950. Según anunció la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) en junio, EE.UU. entró oficialmente en recesión en febrero como resultado del parón económico provocado por la pandemia del Covid-19. La primera potencia del mundo puso fin al mayor periodo de crecimiento de su historia (desde junio de 2009), aunque parece más que evidente que el mercado ya ha puesto en precio una recuperación de la economía estadounidense en forma de «V». Con este telón de fondo la pregunta que todos los inversores se hacen en estos momentos está clara: ¿le queda recorrido al S&P 500 tras el rally que ha experimentado desde finales de marzo? Nos dan su visión al respecto los expertos de Aberdeen, Hamco Financial, MCH Investment Strategies, Schroders y Vontobel AM.

¿Le queda recorrido al S&P 500 tras el rally que experimenta desde finales de marzo?

Ralph Bassett, Head of North American Equities de Aberdeen Standard Investments

Aunque la rentabilidad del S&P 500 ha superado tanto a los índices de renta variable de los mercados desarrollados no estadounidenses como los de los mercados emergentes mundiales durante este repunte del mercado, a corto plazo la rentabilidad se verá influida por el nivel de éxito que tengan los países en la gestión de la propagación del virus a medida que la actividad económica se recupere hasta niveles más normales. Como el mercado muestra cierta preferencia por el tamaño y la estabilidad en un entorno macroeconómico incierto, a partir de ahora la bolsa norteamericana puede recibir un mayor apoyo frente a otros mercados. Sin embargo, si hubiera indicios de una recuperación en forma de «V» o de un repunte más rápido de la actividad económica, los mercados de renta variable asociados a un riesgo más elevado podrían experimentar un rendimiento superior, a medida que disminuyan los niveles de aversión al riesgo.

Particularmente, la importante caída de la rentabilidad de los bonos de EE.UU. este año ha hecho que la rentabilidad de los beneficios de las empresas del país parezcan cada vez más atractivos, lo que apoya a la evolución de la bolsa en el futuro. Si bien el diferencial en el rendimiento de las ganancias de los Estados Unidos frente al rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se ha producido durante este reciente repunte, el spread actual implica un incremento de la valoración de la renta variable frente a los rendimientos actuales de los bonos.

Reconociendo la incertidumbre relacionada con las ganancias de los próximos trimestres, los niveles de valoración del S&P 500 siguen siendo superiores a sus promedios de 5 y 10 años, basados en medidas de Precio valor en libros y Precios/ beneficio (PER) a futuro. Sobre una base de PER futuro, esta prima es materialmente más alta que la que se observa entre las acciones de los mercados desarrollados y los mercados emergentes no estadounidenses. Sobre una base Precio sobre valor en libros, las acciones de mercados desarrollados y emergentes no estadounidenses se negocian con un descuento a la media de de 5 y 10 años.

John Tidd, asesor de HAMCO Global Value Fund

En nuestra opinión, el mercado norteamericano está sobrevalorado y probablemente ha cambiado de tendencia, lo cual implicaría que probablemente no sea extraño ver más bajadas en el corto-medio plazo. Observamos distintos factores de riesgo:

Desde el punto de vista sanitario, si bien Nueva York y New Jersey siguen con una tendencia decreciente a nivel de nuevos casos, varias grandes ciudades del sur del país como Florida, Arizona, Arkansas, California y Texas siguen con un claro aumento diario de nuevos casos. Esta tendencia combinada con la reapertura impuesta por el gobierno pone en riesgo la recuperación del país y añade mucha inestabilidad a los mercados.

En lo que respecta al aspecto político, la situación es igualmente incierta dada la disconformidad generalizada en la gestión del virus junto con los disturbios en todo el país. Las últimas encuestas parecen desfavorables para el presidente Trump, y la lectura del mercado puede ser que un nuevo gobierno Demócrata (con mayoría en el senado y congreso) puede derivar en un incremento de impuestos corporativos impactando así en los futuros resultados corporativos y en las valoraciones de las empresas. Además, la aplicación de impuestos a grandes multinacionales digitales en Europa y otros países puede impactar rápidamente en las empresas tecnológicas, que cuentan con mucho peso en el índice de S&P.

Utilizando diversas medidas, como por ejemplo la capitalización total del mercado de EE.UU. sobre el producto bruto interno del mismo, la ratio promedio precio/ beneficios u otros métodos de valoración, nuestras estimaciones indican que el mercado norteamericano puede estar un 20% sobrevalorado.

En resumen, como analistas value, lo primero que observamos es un mercado potencialmente sobrevalorado que debería ajustarse. La combinación de factores de riesgo e incertidumbre junto con indicadores económicos preocupantes, hacen que seamos cautos con dicho mercado.

Julián Coca, responsable de renta variable de MCH Investment Strategies

La recuperación en V de los mercados de renta variable, sobre todo del S&P 500, plantea la duda de si ésta ha sido justificada o no. Obviamente, si miramos a los resultados de este año, las ratios a las que cotiza el mercado americano son más que exigentes; pero hay que tener en cuenta que los inversores ya dan por “perdido” este año en cuanto a evolución de beneficios se refiere y se están centrando en la recuperación de 2021.

El escenario macro más probable que manejamos para la economía global es el de crecimientos intertrimestrales significativamente positivos para la segunda parte del año y retorno a la senda de PIB anterior a la crisis no más tarde del final de 2021 o de la primera mitad de 2022. Bajo ese escenario, los beneficios empresariales del S&P 500 podrían recuperar, e incluso superar gracias a los impulsos fiscales, los niveles de 2019 durante el próximo año. Así las cosas, nos encontramos un S&P 500 que todavía podría tener algo de recorrido hasta su fair value, el cual se encontraría alrededor de los máximos vistos durante este año si tenemos en cuenta que los tipos a largo plazo deberían de subir también.

Sin embargo, cabe recordar que la situación no está exente de riesgos los riesgos: una segunda oleada fuerte del virus, las tensiones geopolíticas (EE. UU., China, Corea). Por tanto, y teniendo en cuenta que la distancia hasta fair value es ya pequeña, cabría ser más cauto con el mercado americano frente a otras zonas geográficas, como Europa, que creemos que pueden tener mejor comportamiento.

Leonardo Fernández, director del canal intermediario de Schroders

En términos de valoración relativa, EE.UU. destaca por ser el mercado de valores más caro. Sin embargo, este es un título que ha mantenido durante la última década sin que sea una barrera para su rentabilidad superior. Los mercados no estadounidenses parecen más baratos, pero conllevan riesgos adicionales: Europa experimenta un crecimiento más bajo y tensiones dentro de la zona euro, el mercado de Reino Unido está expuesto a los movimientos de los precios de las materias primas, la rentabilidad del mercado japonés está por debajo de su media histórica, y los mercados emergentes son vulnerables a una combinación de ralentización de la demanda de materias primas y un crecimiento más débil en China. Ante este dilema, la diversificación es una de las herramientas que los inversores a largo plazo pueden utilizar para navegar por esta incertidumbre.

En este contexto, las acciones pueden parecer caras, pero también lo está todo lo demás. Las tasas a las que se remunera el efectivo son prácticamente cero y las perspectivas de rendimiento a largo plazo de los bonos se mantienen muy por debajo de lo obtenido en el pasado. Esto deja a los inversores en un pequeño dilema. De hecho, cuando se compara el valor relativo de los mercados de valores mundiales con otras clases de activos como los bonos, ofrecen un valor bastante decente. En términos prácticos, las rentabilidades esperadas para todas las clases de activos están por debajo sus medias históricas, pero la prima adicional disponible de las acciones sobre el efectivo o los bonos sigue siendo atractiva (aunque es importante señalar que las acciones se consideran generalmente como una inversión de «mayor riesgo»).

Matthew Benkendorf, CIO Quality Growth  (Vontobel AM)

A pesar de las décadas de experiencia que acumulamos en la gestión de la renta variable, hemos aprendido muchas lecciones en las últimas semanas debido a la rapidez con la que el mercado de valores de EE.UU. cayó en el primer trimestre, sólo para volver a recuperarse como si fuera una cuerda elástica en el segundo. Los inversores se preguntan con razón, ¿y ahora qué?

Después de aprovechar las dislocaciones de marzo y abril y de haber disfrutado de un buen repunte hasta la fecha, todavía hay oportunidades a largo plazo para los inversores, pero debemos reconocer que el mercado es un mecanismo de futuro y tal vez gran parte de la mejora económica que estamos empezando a ver ya se refleja en el precio. Merecerá la pena ser selectivo y buscar empresas de alta calidad que aún no se hayan beneficiado del rebote, evitando al mismo tiempo los negocios demasiado cíclicos y los que tienen un apalancamiento excesivo y que pueden tener dificultades para capear un descenso prolongado.

Creemos que hay oportunidades en las empresas de consumo, así como en el sector de la tecnología de la información y la salud. A pesar de los fuertes descensos en las ventas que experimentaron algunas empresas de productos de consumo básico como resultado del cierre forzoso, algunas de ellas pueden registrar un mayor beneficio cuando se normalicen los patrones de gasto. Del mismo modo, algunas compañías ligadas al consumo discrecional, como Dollar General y Ross Stores, deberían estar bien posicionados para aprovechar un entorno minorista difícil en el futuro y ofrecer a los consumidores una propuesta de valor atractiva. Aunque el camino futuro de Covid-19 es incierto, creemos que este tipo de modelo de negocio duradero serán capaces de superar los retos a los que se enfrenten en el corto plazo, saldrán más fuertes que antes.