Radiografía de la Banca Privada en España durante los últimos 20 años

  • 02-04-2019

  • 7 minutos

Recientemente analizamos el pasado, presente y futuro de la Banca Privada en España en el congreso organizado por iKN Spain, en el que Rankia era media partner, haciendo un repaso a los múltiples cambios que se han vivido dentro del sector en los últimos 20 años: la aparición de las SICAVs, el colapso de Lehman Brothers, escándalos como el de Madoff, la llegada de las EAFIs, la entrada en vigor de MiFID II… Por ello, hemos querido conocer las opiniones de algunos de los agentes de la Banca Privada española y ponentes de este congreso.

Transformación de la Banca Privada en los últimos 20 años

Fuente: iKN Spain

José de Alarcón Yécora

Director Comercial de Andbank

La evolución de la figura del banquero privado en los últimos 20 años viene marcada por tres grandes cambios: Regulación, tipos de interés y tecnología.

  • Regulación. El desarrollo de la normativa europea MIFID de protección del inversor, produce un avance definitivo hacia las restricciones en la comercialización de productos y servicios al cliente (atendiendo a su perfil de riesgo y experiencia, y con una marcada dirección hacia el asesoramiento profesionalizado) y la transparencia de precios. Por otra parte, tanto la propia normativa MIFID como el cumplimiento de las políticas de prevención del blanqueo de capitales han provocado que el banquero tenga ahora que multiplicar el tiempo dedicado a tareas administrativas.
  • Tipos de interés. Los tipos de interés a 12 meses han pasado de entornos del 5%, al actual negativo del 0.4%, estrechando drásticamente el margen financiero y los ingresos generados por la cartera de un banquero. Asimismo, los clientes han perdido la referencia de productos que generaban rentabilidades sin estar sujetas a riesgo relevante como los depósitos o bonos de alta calidad crediticia, lo que ha desarrollado una extensa gama de nuevos productos, tanto en fondos de inversión, notas estructuradas, producto alternativo, etc. Productos de valor añadido, pero expuestos a una mayor riesgo para obtener rentabilidades similares a las de hace 20 años.
  • Tecnología. Al igual que el resto de las industrias, la banca privada se ha visto impactada por la imparable evolución tecnológica. Ello ha tenido un fuerte impacto en el acceso/ democratización de la inversión en todos los mercados financieros por clase de activo y geografía. Ha permitido también un avance determinante en la cultura financiera de los clientes y la posibilidad de comparar la oferta de los diferentes bancos, generando un cliente mucho más avanzado y exigente. Y finalmente, ha desarrollado la multicanalidad, tanto para permitir operar al cliente en los mercados desde cualquier canal y dispositivo, como para acceder a la información de la evolución de las inversiones o comunicarse con su banquero/ entidad de forma multicanal.

Estos cambios han obligado al banquero privado a adaptar su forma de trabajar, incrementar su cualificación técnica y valerse de la tecnología para atender la demanda de los clientes y de una forma más eficiente. No obstante, e incluso con el desarrollo -aún incipiente- de las Fintech, no visualizamos la posibilidad de sustituir el factor humano en la relación con los clientes, para personalizar realmente el servicio y optimizar el asesoramiento. Se evitan así errores típicos, como p.ej. las ventas masivas de clientes a finales de 2018 movidos por el miedo a seguir perdiendo, que han supuesto la consolidación de pérdidas y el no poder beneficiarse de la recuperación de los mercados en enero de 2019.

Jorge Lovaco

Director General de Estrategia Corporativa de A&G Banca Privada

La banca privada en España, como sucede en otros muchos sectores, ha experimentado grandes cambios en los últimos años. En origen, fueron las grandes entidades financieras las que abrieron divisiones de banca privada donde gestionaban el patrimonio de las grandes fortunas. La oferta de productos y servicios para estos patrimonios difería entonces poco de lo que se ofrecía al resto de clientes con patrimonios menores. Poco a poco, este asesoramiento más personalizado se ha ido especializando y, hoy en día, los productos y servicios que se ponen al alcance de los inversores con un patrimonio relevante son, sin duda, diferenciales a los que se ofrecen en la banca comercial. Con más de treinta años de actividad, superando los 10.000 millones de euros en activos bajo gestión en 2018 y más de 3.000 clientes (desde empresarios, grandes patrimonios familiares, deportistas profesionales hasta jóvenes emprendedores), en A&G hemos participado activamente en esta evolución del sector.

También el inversor ha evolucionado mucho en estos años. Después de la crisis financiera global, la protección al inversor por parte de los reguladores ha aumentado notoriamente. Los inversores además han adquirido una mayor cultura financiera y buscan algo más que invertir en activos tradicionales, quieren productos de inversión más sofisticados. En este sentido, los productos alternativos (private equity, venture capital, deuda privada, etc.) son una buena opción. En A&G tenemos gran experiencia y podemos dar respuesta a la demanda creciente de estos productos por parte del cliente de banca privada, sobre todo en entornos de gran volatilidad en los mercados. Creemos en un asesoramiento transparente y personalizado, donde la función de banquero adquiere cada vez más un mayor protagonismo, y requiere ser desempeñada por profesionales altamente cualificados. Es por esto que en A&G apostamos por banqueros senior y con una dilatada experiencia. No podemos obviar que los cambios normativos han supuesto para las entidades una disminución de los márgenes, y esto hace necesario tener cierto volumen, y una estructura y dimensión adecuadas, para seguir obteniendo beneficios. En nuestro caso, la adaptación ha sido positiva y nos ha ayudado a mejorar, y este mayor control y defensa de los intereses de los inversores, es también positivo para nuestros clientes.

Ahora es importante mirar hacia el futuro, un futuro donde la revolución tecnológica que vivimos debe complementar y acompañar a la oferta de productos y servicios que hacemos desde la Banca Privada. Es muy importante estar atento a las nuevas posibilidades de inversión y en eso trabajamos cada día, en tener una oferta diferencial para nuestros clientes. Creemos en una banca privada independiente, transparente y solvente, sin descuidar los aspectos de RSC que cada día demandan más los clientes y que es un terreno en el que las entidades todavía tenemos mucho por hacer.

Gonzalo Nebreda

Director de Banca Privada de Renta 4 Banco

Los últimos 20 años han supuesto una transformación absoluta en la sociedad, en el sistema financiero y, como no podía ser de otra manera, en el ámbito de la banca privada en España.

Hace 20 años, la banca privada se hacía fundamentalmente desde los bancos de inversión extranjeros que se había implantado en España (suizos en su gran mayoría), o por filiales de la gran banca española dedicadas al segmento de mayor patrimonio de sus redes creando en algunos casos bancos privados específicos para ello. Era una banca de producto propio con condiciones diferenciales que se prestaba en un entorno “más elitista”.

Poco a poco la banca privada fue tomando más protagonismo con el desembarco de las gestoras internacionales y la arquitectura abierta.  La revolución digital, ha sido la palanca de esta revolución en el sector (al igual que en tantos otros), así como la mayor cultura financiera de la sociedad propiciada por el acceso libre y gratuito a la información. Paralelamente los bancos privados creados al efecto  por la gran banca española se iban integrando de nuevo dentro su estructura creando divisiones especificas de negocio y dando mayor importancia a la distribución de banca privada dentro de sus redes y colocando a banqueros privados especializados, formados y con experiencia allá donde hubiera negocio y/o potencial.

En estos últimos 20 años distinguiría dos etapas:

  • Primera etapa: de 1997 a 2007, caracterizada por un crecimiento y sofisticación cada vez mayor en los productos y servicios, lo que produjo un crecimiento muy notable del sector, apoyado en herramientas tecnológicas cada vez más potentes;.
  • Segunda etapa: después del estallido de la crisis financiera en 2008, caracterizada por un mucho mayor control en los riesgos, y enfocada a sistematizar tanto los procesos, como la comunicación de las entidades con sus clientes.

La situación actual, es una banca privada en la que, a mi entender, debe combinar perfectamente una relación de cercanía entre cliente/banquero y el apoyo de plataformas tecnológicas cada vez más específicas .

La entrada en vigor de la Directiva sobre Mercados Financieros MIFID II y la transformación digital están teniendo impacto en los modelos de negocio.  Para los patrimonios de menor importe ganarán fuerza las plataformas de fondos on line mientras que para los  tramos de patrimonio más altos se dará una mayor especialización en la gestión discrecional, más personalizada y más cercana, con una ampliación de los servicios y propuestas de valor alternativas

Todo ello con unos costes que se justifiquen perfectamente con el servicio ofrecido.

Asier Uribeechebarria

Director general de Finanbest

De 1999 a 2019, han transcurrido 20 años de enormes cambios para la banca en España. Hagamos algo de memoria financiera.

En 1999 había más de 60 bancos y cajas de ahorro, el Euribor estaba en el 4%, las punto.com eran una historia de éxito y el precio medio en España de la vivienda estaba por debajo de los 1.400 euros/m2. Hoy, 20 años después hemos pasado a apenas 10 entidades financieras, tipos de interés en negativo y hemos visto el precio medio de la vivienda por encima de los 3.000 euros / m2.

Con respecto a la Banca Privada, 100.000 euros de patrimonio. Ese era el principal requisito para formar parte del grupo de clientes de banca privada a finales de los noventa y principios de los 2000. Hoy no es posible acceder a este distinguido grupo con menos de 500.000 euros e incluso en algunos casos es necesario llegar al millón de euros. Y de aquellos grandes nombres nacionales de la Banca Privada ya no queda casi ninguno: Privanza (BBVA), Urquijo (Sabadell), Banif (Santander)… todos absorbidos por sus casas matrices.

Pero fuera de nombres y capitales exigidos, en los últimos 20 años, y especialmente en los últimos 10, la banca privada ha vivido una transformación cualitativa de enormes proporciones. Las fuerzas del cambio principales han sido un enorme incremento de la regulación, con mención especial a Mifid II, y un cliente mucho más informado y desconfiado, que exige resultados y menores costes. Así, transparencia, arquitectura abierta, clases limpias, asesoramiento vs banca de producto… son o debieran ser aspectos clave de la oferta en este segmento. En el terreno de la inversión, los productos de ámbito nacional han dejado paso a un gran universo de valores en todas las clases de activos de ámbito internacional, con la aparición y desarrollo de las inversiones alternativas, el capital riesgo, inmobiliario, arte…

Sin embargo, si tuviéramos que seleccionar un único hito transformacional sería sin duda la digitalización. La digitalización ha permitido que amplios segmentos de población accedan a servicios que antes solo estaban al alcance de unos pocos. Los primeros Robo Advisors o gestores automatizados hicieron su aparición en 2.008, con un modelo sofisticado de inversión a bajo coste, antes exclusivo de los grandes patrimonios y que ha demostrado su desempeño, batiendo al mercado de manera continuada. A fecha actual, hay más de 2 millones de clientes con un patrimonio superior al millón de dólares invertido a través de Gestores Automatizados en Estados Unidos. En el caso de España, esta transformación está en camino, empujada por la regulación ya mencionada y la exigencia por parte del cliente de un alto nivel de servicio y de rentabilidad para sus inversiones que solo podrán ser satisfecha por modelos de bajo coste, basados en entornos digitales.