Razones por las que la Fed y el BCE están contras las cuerdas

  • 26-02-2019

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La economía mundial muestra cada vez más evidencias de un enfriamiento, con indicadores adelantados apuntando a una ralentización económica global. El crecimiento del volumen del comercio mundial se ha desacelerado significativamente y la situación podría aminorarse aún más. Al mismo tiempo, hay voces que advierten del excesivo pesimismo y que defienden señales más positivas en torno a las conversaciones comerciales entre EE.UU. y China, la postura de los bancos centrales a mantenerse flexibles, precios más bajos de la energía y la implementación de medidas de estímulo en China.

La inflación general continuará cayendo como resultado de los efectos base relacionados con la evolución de los precios de la energía. Mientras tanto, las presiones inflacionarias siguen siendo moderadas en general, a pesar de la reciente aceleración en el crecimiento salarial. El resultado final es que los bancos centrales no tienen ninguna prisa por endurecer las condiciones monetarias. En todo caso, su tono de voz se ha vuelto aún más cauteloso.

Las perspectivas de crecimiento estadounidenses empeoran y la Fed entra en modo “dovish”

La economía estadounidense se ha acelerado en los últimos dos años. Los datos económicos y las encuestas que se van conociendo siguen siendo bastante sólidos. Además, el mercado laboral continúa registrando un impresionante aumento del empleo.

“Dicho esto, el debilitamiento del estímulo fiscal, los efectos retardados de los aumentos de tipos llevados a cabo y un entorno externo más débil, combinado con un dólar fuerte sugieren que el crecimiento se debilitará a partir de ahora”.

La inflación general disminuirá sustancialmente en el primer semestre de 2019, mientras que la inflación subyacente continúa rondando el objetivo del 2% de la Fed.

La combinación de una previsible menor actividad, una inflación moderada y la volatilidad en los mercados financieros ha hecho que la Fed sea más cautelosa. De hecho, en los últimos meses, la Reserva Federal ha dado un giro radical hacia una postura “dovish”. Powell señaló varios factores, entre ellos la reciente volatilidad en los mercados financieros, el incierto impacto del cierre del gobierno, las negociaciones comerciales y el continuo debilitamiento de la actividad económica mundial.

Si bien la Fed ha reiterado que no ve su balance como “una herramienta de política activa”, Powell enfatizó que la Fed no dudaría en ajustar el proceso de reducción si fuera necesario. En cualquier caso, su balance general parece que seguirá siendo muy grande en comparación con su tamaño Histórico.

Mientras tanto, quedan por resolver un par de problemas. Las negociaciones comerciales se reanudan tras la festividad del Año Nuevo Chino y la atención se ha trasladado nuevamente a la posibilidad de un nuevo cierre del gobierno. A partir de marzo, el techo de la deuda parece convertirse en el próximo obstáculo político.

La economía de la eurozona está perdiendo impulso rápidamente y el BCE se muestra cada vez más moderado

La economía de la eurozona ha experimentado una mejora sólida en los últimos años. Pero la actividad se ha debilitado y las perspectivas son bastante sombrías. La actividad económica terminó con una nota débil en 2018 y la mayoría de las encuestas de negocios sugieren que las cosas siguieron empeorando a principios de año, lo que llevó a muchos analistas a revisar sus pronósticos a la baja.

Tanto los factores externos como los internos están detrás de la desaceleración de la eurozona. El crecimiento de la producción industrial ha caído en terreno negativo como consecuencia de una disminución de la fabricación de automóviles (vinculada a los nuevos estándares de emisiones) y la menor demanda de China. Y a pesar de un crecimiento bastante sólido para todo el trimestre, las ventas minoristas en realidad sólo disminuyeron en diciembre. La confianza del consumidor también se ha reducido, aunque desde niveles elevados.

Las condiciones del mercado laboral siguen siendo bastante sólidas por ahora. La tasa de desempleo se ha reducido a poco menos del 8% y el aumento de los salarios se ha acelerado, lo que implica que las presiones de precios subyacentes deberían aumentar algo (pero no lo suficiente como para alcanzar el objetivo de inflación del 2% en el corto plazo). Mientras tanto, la inflación general (ahora en 1,4%) se ve afectada negativamente por los efectos base relacionados con la evolución de los precios de la energía.

Todo esto ha llevado al BCE a admitir que las perspectivas han empeorado al tiempo que enfatiza que “el mercado entiende nuestra función de reacción”. Esto probablemente signifique que la primera subida de tipos no se producirá este año. El BCE parece que va a reducir sus previsiones económicas en marzo y podría estar ofreciendo una nueva ronda de préstamos para asegurar la financiación en el sector bancario.

Italia sigue siendo motivo de preocupación. Su crecimiento económico sigue siendo enormemente decepcionante. Como tal, sin un mayor progreso estructural e institucional, tanto en Italia como en la zona euro, el país sigue siendo vulnerable a las reacciones de pánico en los mercados.

Mientras tanto, el proceso del Brexit se prolonga sin una solución real a la vista, por ahora, ya que las negociaciones entre el Reino Unido y la UE se prolongan en el tiempo. Ni el Reino Unido ni la UE se beneficiarán de una falta de acuerdo, pero el riesgo de que ocurra continúa siendo significativo.